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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Francisco Marcelino Pérez Pérez

Francisco Marcelino Pérez Pérez ha recorrido un camino de la mano de los libros, su pensamiento va unido al rigor, mantiene fusionado el ingenio a la fantasía. Sus doce años en la Escuela de Policía de Ávila, permitió que conociéramos a un humanista que aplica sus conocimientos a su digno trabajo. Al ser Director del Centro de Formación del Cuerpo Nacional de Policía, pudo dar un alcance humano y virtuoso a los valientes jóvenes, que se educaron - y se educan - al nivel universitario, un logro que se puede unir a la difusión de la verdad y de la belleza.

Como impulsor del legado del Cuerpo Nacional de Policía, para ennoblecer la Educación y, ante todo, revitalizar la historia, se gestaron los espacios museísticos, escenarios de idealidad que, unidos a los libros, llevan a la mitología de la Antigüedad. Y como ocurrió a Dante, Marcelino todo lo anuncia desde su concepción del amor, desde sus formas elegantes, desde el esplendor del Cuerpo Nacional de Policía.

 

Como Dédalo, Marcelino es investigador y es un gran lector, amante de lo clásico y de la vanguardia, de la armonía y del cubismo, es, además, esencialmente libre en su defensa de las metamorfosis de Ovidio; se convertirá en Próspero, el amante de las Bibliotecas. Su mirada retrospectiva de los clásicos, de los sabios, le determina para la idealidad heroica.

 

1-¿Qué desatacaría de la cultura y del arte abulense? ¿Dónde está la esencial belleza de Ávila y su provincia? ¿Cómo resultó su vida en la ciudad?

 

Sin duda lo más destacable de la cultura abulense que, además, le da una pátina de universalidad, son los dos grandes místicos, Santa Teresa, doctora de la Iglesia y San Juan de la Cruz. En cuanto al arte, la simple vista inicial de la ciudad nos remonta al románico, que queda patente con la panorámica de esa monumental muralla del siglo XII, la cual encincha a una ciudad coronada por la Catedral, cuya primera imagen nos recuerda un castillo, resonándonos su misión defensiva; aunque un examen más cercano nos hace vislumbrar también las influencias góticas que conforman su estructura final. Ahora bien, Ávila es mucho más que su muralla y su Catedral; Ávila es también el Convento de San José, la Encarnación, Santa Teresa, el Real Monasterio de Santo Tomás….Así como sus numerosos e incomparables palacios. Imposible describir en una breve entrevista todo lo que es el arte y la cultura abulense. Porque Ávila tiene unos orígenes prehistóricos que la enriquecen con restos vetones, romanos, árabes, judíos, los cuales se encuentran no solo en la capital, sino en toda la provincia, donde se localizan restos valiosísimos de ese devenir histórico.

 

La provincia de Ávila, por otra parte, encierra una variedad inmensa de paisajes en los que encontramos los típicos de la alta meseta castellana, la montaña y los valles cuyas características difieren según se abran al norte, de los que vierten al sur, en los que tropezamos con un clima y una flora más propias de regiones mucho más meridionales (la Andalucía abulense), los cuales tienen para mí un significado muy especial.

 

Mi vida en la ciudad significó, además de mucho trabajo, magnífico trabajo, volver a sentir una calidad de vida ya olvidada. Pero los recuerdos más significativos están marcados, sin duda, por las personas que conocí en todos los ámbitos de su vida social.

 

2- ¿Cómo vive los museos? ¿Con un itinerario? ¿Qué pintores y escultores admira?

 

La verdad es que me gustaría dedicar más tiempo a visitar museos, pero a veces es difícil encontrarlo. En Ávila, por supuesto visité el Museo Provincial, el de Santa Teresa, los de Santo Tomás y todas las exposiciones que pude. Por descontado debo mencionar el Museo de la Policía que se encuentra en la Escuela Nacional de Policía, ya histórica en esta ciudad. En ocasiones sí que sigo un itinerario, pero, a veces, y eso ocurre cuando ya se han realizado varias visitas, voy a ver algo concreto, o alguna sala en particular, como ocurre cuando visito El Prado o el Reina Sofía en Madrid.

 

En pintura y escultura no puedo decir que sea un experto, ni siquiera un buen aficionado, no obstante me he sentido impresionado por Velázquez, Goya, El Bosco, Rembrandt, Tiziano, Miguel Ángel, el gran Leonardo….y, por supuesto, Picasso. También me gustan los impresionistas.

 

3- ¿Qué libros son indispensables? ¿Qué lecturas han marcado su vida?

 

La verdad es que me gustan todo tipo de lecturas y es difícil mencionar libros imprescindibles. A mí me resultan indispensables El Quijote, que lo he leído varias veces y siempre le encuentro algo nuevo, también creo muy aconsejable “El hombre y la gente” de Ortega y Gasset. Recuerdo con mucho cariño “Las vidas paralelas” de Plutarco y “La República” de Platón o “las Metamorfosis” de Ovidio. Me encantó la lectura de los artículos periodísticos de Larra que, además, está vinculado a Ávila, puesto que fue diputado en Cortes por esta circunscripción. Recuerdo que disfruté mucho con la lectura de “Gog” y su continuación, “El Libro Negro” de Giovanni Papini. También me viene a la memoria en este momento “Así habló Zaratustra” de Nietzsche. “Zalacaín el aventurero” de Pío Baroja o “Mazurca para dos muertos” de Cela son muy aconsejables, además de los más conocidos de este autor. También me resultó magnífica la novela de Umberto Eco “El nombre de la Rosa”. Leo con gusto los libros de historia, aunque sea novelada, sobre todo la Historia de España; la historia de los griegos y la de Roma de Indro Montanelli son magníficas, también Salvador de Madariaga cuyo libro “España. Ensayo de historia contemporánea” es fantástico; asimismo es muy recomendable “Asalto a la República” de Alcalá Zamora; “El dios de la lluvia llora sobre Méjico” de Ládszló Passuth me agradó enormemente. El libro de Peter Watson “Ideas” es fantástico. Aquí debo citar un historiador salmantino no muy conocido, el profesor Rubén Martín Vaquero, cuyos libros sobre historia ya sea novelada, ya narrada, son tremendamente instructivos. Últimamente he leído con agrado “El maestro del Prado” de Javier Sierra, a pesar de ese cierto aire esotérico y, sobre todo, “La Intemperie” de Jesús Carrasco.

 

4-¿Qué paisajes reales y de ficción le emocionan?

 

En general los paisajes más impresionantes son los de montaña. En ese sentido la vertiente sur de Gredos, ciertos paisajes de los Picos de Europa o de los Pirineos me han encantado. También los paisajes que tienen el mar como protagonista. Pero lo cierto es que panoramas a primera vista sin ningún aliciente o muy monótonos, como pueden ser las llanuras castellanas, tienen algo que emociona. También me ha pasado a la vista de la estepa patagónica. La realidad es que yo creo que lo que le transmite a uno un paisaje tiene mucho que ver con lo que, en ese momento, estás sintiendo, ya sea por la melancolía de una ausencia, o por la emoción de una presencia.

 

5-¿Ha encontrado su paraíso?

 

Yo creo que el paraíso existe mientras lo buscas. Al encontrarlo desaparece, convirtiéndose en algo cotidiano, normal y, por lo tanto, inapreciable…hasta que lo pierdes, claro.

 

6- ¿Dónde están las claves para llegar a los ideales de igualdad y de libertad?

 

Sin duda en la cultura, en la educación, en la conciencia de la propia dignidad y, por tanto, en el derecho inalienable a la propia individualidad, a ser uno mismo y a ser respetado por ello.

 

7-¿Cómo vive la Naturaleza? ¿Le resultan placenteros los jardines y las flores?

 

Nací en un pueblo leonés de la ribera del Esla y mi familia se dedicaba a la agricultura y la ganadería, así que viví la naturaleza desde que nací y sigue siendo una de mis nostalgias. Hoy ese lugar es el remanso donde descanso cultivando un pequeño jardín y donde me olvido de los problemas de la vida diaria. Yo creo que eso contesta la pregunta.

 

8-En este momento ¿tiene un sueño, una utopía?

 

No se puede vivir sin ellos, pero los sueños forman parte de mi intimidad.

Comentarios

Ana 02/06/2013 14:26 #1
La entrevista leída me imagino que es algo diferente a todas las entrevistas que habrá contestado Don Francisco Marcelino, que por cierto ha sido un gran director. Gran trabajo, Eduardo. Besos

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