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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

FLORA SOLAR

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La mítica Flora Solar une flor y espejo.

 

 

   


La imagen solar de las flores, la flor-espejo, se nutre de las floraciones de Helios. Las flores anuncian una nueva luz, esconden significados valiosos desde la belleza efímera a la iconografía de los cincos sentidos, aportan valores a guerreros azules y a diosas blancas.
La diosa de las flores, Flora, insiste en la transformación (Jacinto, Narciso) y evoca el dinamismo de las Estaciones. En La Primavera de Botticelli, las flores inundan la imagen de Venus y de Flora, para potenciar las historias de amor bajo la brisa de Céfiro.

 

 

 

  


Como variante, la unión del Girasol pintado con la mujer-flor se presenta en el cine por la ambivalencia de la flor de Venus; el placer del pétalo frente a la espina, penetra en una Flora soleada y se convierte en un universo complementario de la Venus Ultramundana.

 

   

 

  


En la película de Martín Scorsese La Edad de la Inocencia (1993), un perturbador personaje femenino y coloreado, la Condesa Ellen Olenska (Michelle Pfeiffer), está unida a las rosas solares, flores amarillas que remiten a la Floristería de la película Vértigo(1958), Hitchcock crea un escenario simbólico al unir flores con espejos, para establecer un camino a Ofelia-Eurídice-Isolda, para dar color al escenario laberíntico de la torre de caracol.

 

 

 

 


Ellen-Michelle es el espejismo Solar al enamorarse; Ellen es representada en amarillo brillante, con destellos abstractos en la película, la condesa se posiciona como Helios(analogía establecida en Alejandro Magno) y se alimenta del simbolismo de Van Gogh y de Gustav Klimt; anteriormente, Ellen fue un espejismo rojo, con flores y vestidos rojos. Al ser abandonada, será un espejismo blanco, blanco luminoso para su soledad sempiterna.
Van Dyck pintó un girasol en un autorretrato; además de mostrar su amor por el rey Carlos I de Inglaterra, invocó a Apolo y reveló su devoción incondicional por su amigo, remitiendo al mito Clitia (Ellen-Michelle) que, transformada en Girasol, será fertilizada por el néctar perfumado de su amado Apolo, sobre la tumba emanará el incienso. Olor eterno.

 

 

 

  


El reino solar de Flora se perpetúa en la Flor-concha y en la yema amarilla. Cada transcripción iconográfica de un símbolo, se amplía y enriquece con la metamorfosis de la mujer dorada; la dama-flor-espejo-árbol, visualizada en la puesta en escena de Pina Bausch, traduce un ejército de flores; un jardín de Flora potencia el cuerpo vegetal entre flores pálidas y pétalos rojos: eternas invocaciones a la Naturaleza.

 

 

 

 


Las pinturas sobre los cinco Sentidos, piezas alegóricas realizadas por Brueghel de Velours con la colaboración de Rubens, completan la unión de las flores con el espejo; desdobladas en El Oído, La Vista, El Olfato, El Tacto y El Gusto, muestran en los lienzos del siglo XVII a figuras alegóricas que, en una de las obras, aluden a dos sentidos: el Olfato para las flores y la Vista para el Espejo, con reflejo-retrato y lupa, visiones físicas y espirituales.

 

 


En la película Las Horas (2002), dirigida por Stephen Daldry, se traza un viaje por el simbolismo de Virginia Woolf y, entre numerosas flores y colores, entre tumbas y libros, las tres protagonistas se unen para definir la alegoría recreada por las Horas y por Flora. Desde la corola abierta, los pétalos marchitos son sustituidos por flores renovadas.

 


Vivo replegado entre flores.

 


Oro fundido y flor cambiante, figuración floral y retorno desde la Ofrenda a Flora, la vegetación de las flores solares ilustra las Tumbas del cementerio-jardín.

Comentarios

elelet 05/02/2014 12:10 #7
¡Muy florido!, me pregunto ¿donde esta Dionisio? y ¿Donde está lo masculino?, en la sabiduría oriental nunca olvidan que la flor del loto surge de la inmundicia, las flores cortadas duran poco tiempo y son los bulbos y las raíces las que esperan pacientemente renovar la siguiente primavera. Lo efímero es el aroma, la flor es apenas la vanidad de los sentidos. Apelo por un poco mas de inmundicia
Javichu García-Luengo M. 04/02/2014 20:13 #6
Qué juegos florales! sólo faltan las "flores a María..." Felicidades Eduardo!
Antonio 03/02/2014 19:25 #5
En las flores se entremezclan varios aspectos que permiten hacer volar al que las observa. Color, forma, olor, textura, estacionalidad... Gracias por abrir las puertas de tu jardín, Eduardo.
jfviruega 03/02/2014 17:18 #4
Recuerdo como si fuera ayer aquella clase magistral que nos diste sobre la iconografía de las mujeres-flores, el análisis que hiciste sobre 'La edad de la inocencia'... Y he caído en la cuenta de que nunca hemos hablado sobre 'Las horas'! Desde que me descubriste a Lawrence Alta-Tadema, cada vez me gusta y me influye más a la hora de componer los encuadres. Excelente entrega del blog; creo que se presta a una segunda parte... Un abrazo.
Inma González 02/02/2014 20:59 #3
Los colores y las formas nos hablan de los personajes, de sus vidas y andanzas; pero también nos desvelan la intención del artista -y quizá también parte de su historia personal- dejándonos a los demás la tarea de decodificarlas. Gracias Eduardo por tú inspirador texto, como siempre.
Fioren 02/02/2014 14:30 #2
En la iconología renacentista el girasol venía a representar el alma humana, moviéndose y oscilando en busca de Apolo, el astro sol, el dios de la vida, así que no puede ser más explícito el compromiso con la Naturaleza de quien confiesa "vivir replegado entre flores". Maravilloso.
Fioren 02/02/2014 11:44 #1
En la iconología renacentista, el girasol venía a ser la representación, directamente, del alma humana, que se iba moviendo y oscilando en busca del astro sol, de la divinidad, encarnada por Apolo, el dios de la vida, así que la Flora, con mayúsculas, es una figuración de la vida misma. Flor cambiante, de oro fundido...vivir replegado entre flores...no se puede hacer una manifestación más sincera y erudita en favor de la Naturaleza.

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