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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Espejo VIII. Glenn en el Hades floral

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Glenn Close, vestida de Perséfone, visita las aguas del inframundo.

 

Hades y Averno, lugares húmedos para retratar los oscuros personajes de la mitología.

 

El espejo de Glenn-Kore-Perséfone, como Isis y Proserpina, une al objeto poetizado con la imagen alegórica, un combate de Eros, esencial para reconocer a la insigne actriz, Glenn es la Gioconda. Uniendo el lirio de Deméter y Giselle con los espejos del inframundo, cárcel femenina, se refleja la soledad de las estancias de Perséfone, zonas iluminadas por antorchas.

 

Entre la vida y la muerte, la ensoñación de Glenn permite el encuentro con un caballo, una analogía de la vaca de Buñuel-Dalí-Lorca en La Edad de Oro, espejismo de libertad, descontextualización espacial para Perséfone.

 

 

Glenn confía en los espejos de Rilke. El espejo no es de cristal.

 

Ante la metamorfosis de la visión, un resplandor confunde los dos mundos, como los espejos que rodean a Glenn en la serie Damages (Daños y Prejuicios), espejo de meditación para regenerarse.

 

Cada representación de la muerte de Glenn construye una galería de espejos, reino de muertos, Hades eterno.

 

El rostro de Close es un itinerario lírico por el paisaje Nocturno, espejo místico de la luna lorquiana.

¿El espejo traduce nuestras relaciones con los mitos?

¿El espejo nos alerta de los caminos simbólicos?

Esther Merino, profesora de la universidad Complutense, revitaliza el lazo de unión entre el espejo y las flores, ensalzando a Perséfone desde la puesta en escena del ritual:

 

Perséfone recogía flores con sus amigas las Ninfas, cuando se abrió una grieta que se tragó a la doncella, la Kore griega, secuestrada por Hades el dios de las tinieblas, del inframundo.

 

La madre tierra, su madre Demeter, quedó desolada y con ella una parte de las estaciones del año quedaban cubiertas de pena en forma de lágrimas de nieve, hasta que el padre de los dioses olímpicos se apiadó, obligando a Plutón a devolverla para completar los ciclos agrícolas, cuya devota regeneración se transmitía a través de los misterios eleusinos, en el santuario de cabecera ateniense.

Nunca una cárcel, el lado oscuro del espejo, resultó tan fructífero”. 

 

(ESTHER MERINO PERAL, profesora titular, UCM)

Comentarios

Fran Antón 09/10/2013 04:11 #2
Eduardo Blázquez con su maravillosa sensibilidad , poesía y elegancia ,nos transporta a ese mundo que sólo él sabe crear , la mitología , el cine , la mujer y los espejos preciosa combinación que te eriza la piel.
Liubova Andrėievna 06/10/2013 14:58 #1
Magnífico artículo. Interesantísima la conexión entre el poder de la interpretación y su energía desbordante que fluye hacia los espejos. Sabiduría de Merino y extraordinaria originalidad de Blázquez para engendrar este juego de imágenes, reflejos y palabras,

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