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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

CIUDAD REFLEJADA

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La ciudad acuática, con sus reflejos, tiene una fase abstracta determinada por las alusiones vanguardistas, por el Futurismo y por el Expresionismo alemán.

 

La urbe utópica es un espejismo con isla-castillo, repleta de murallas para defenderse de los ataques producidos por el Mal, tan extendido en estilos y en estéticas diversas-dispersas.

 

Sobrecargados por las referencias del amado cine expresionista alemán, nutridos por el género de la Ciencia Ficción, nos vestimos de Quijote para preguntarnos por la ficción, pero no podemos diferenciar lo real del espejismo urbano.

 

 

Las Metrópolis, con torre de Babel y Jardín de Babilonia, revelaron, partiendo de las estructuras de cristal y del muro-cortina, la necesidad de la disolución de la ciudad desde las imágenes futuristas y abstractas de Gropius y Taut: son las arquitecturas cristalinas.

 

La ciudad reflejada, como las urbes de los pictopoemas de Julia Barella, son emplazamientos giratorios que, como las casas giratorias de Ovidio, traducen planos-significado con interpretación simbólica, imágenes partidarias de la mítica catedral de Cristal de Taut: el jeroglífico de los humanistas militares.

 

 

 

Diego Palacio realiza conmigo el doctorado en la URJC, fue mi alumno en el Máster de Artes Escénicas y reconocí de inmediato a un dramaturgo innovador con conocimientos de emblemática, insólito. Desde su poderosa imaginación, nos muestra la evasión del mundo, un carrusel interplanetario presidido por espejos acuáticos.

 

¿Han tenido un Sueño de Cristal?

 

Reflejo y cristal: ciudad reflejada (lo no-real) y ciudad real

Las ciudades cambian, mudan la piel, caminas por entre los dobleces de su piel, por sus calles, por las arrugas envejecidas de su sonrisa, las comisuras marcadas de su boca…la esquina que recordabas angulosa y oscura dedicada a la reparación de calzados es ahora un chaflán luminoso que aloja una confitería.

 

 

 


Las ciudades y todas sus superficies reflectantes, charcos, cristaleras, escaparates, las vidrieras rotas de la iglesia, son el espejo de nuestro momento vital, pasado presente y futuro; los ojos luminosos de la ciudad nos miran; aquel bar en el que te emborrachaste por primera vez te devolvía un reflejo hermoso, adolescente, con una bebida en la mano, pantalones ajustados y deseo de comerte el mundo; ese bar es ahora un local vacío con grandes cristales de escaparate pintados por dentro en blanco por una brocha presurosa, cristales que te devuelven el reflejo de un hombre que hace mucho tiempo que estuvo allí… los charcos espejos sucios y efímeros que transforman la fisionomía de la ciudad, espejos sobre los que puedes saltar sin hacerte un corte, espejos de la infancia que ensuciaban calcetines blancos.

 

 

 

 


Las ciudades como espejos enormes que han de ser traspasados, enormes espejos, cada reloj, escaparate, los faroles del pasaje dieciochesco, la decoración con cornucopias de cristal, los cristales facetados que como los ojos de mosca te devuelven cientos de reflejos distorsionados de tu rostro desde distintos ángulos… Meryl Streep construye desde su ventana-espejo un mundo alternativo, utiliza el cristal y el reflejo del mismo como herramientas para analizar y desmontar el mundo que observa. Los espejos y las ventanas como puertas a otro lugar.


Las paredes de las ciudades esconden bajo su masa otra ciudad, otro mundo…Como lágrimas de mercurio que se juntan hasta formar una masa dúctil los espejos líquidos del hotel abandonado frente al que se sienta Neo (el uno) protagonista de Matrix, toca el espejo y éste se vuelve líquido, se extiende por su piel, por su cuerpo, convierte al observado en ser reflejante, las ciudades se rompen en su mirada, el espejo, el cristal, la nube y la luz se desvelan como camuflaje de lo real.

 

 

 

No es gratuito que la puerta a la realidad esté al cruzar un espejo. Un mundo bajo otro mundo, desde ese instante los espejos de la película serán fundamentales, las gafas de los protagonistas, cristales que reflejan un mundo pero a al vez cristales a través de los cuales los personajes pueden ver el mundo, se confunde el reflejo con la visión, se confunde el camuflaje con lo real.

 

Las ciudades cambian, mudan la piel, las ciudades son reflejo de nuestro propio habitar en el mundo y son cristal por el que mirar nuestro mundo.

 

 

 

Dos habitaciones contiguas separadas por un enorme espejo, dos realidades distintas, vemos el reflejo pero sabemos que hay algo más allá, sabemos que tenemos que romper ese espejo, viajar hasta dónde nuestra mirada no puede ver; El videoclip del grupo POD, tema Sleeping Away (BSO Matrix Reloaded, Warner Music 2003) dos mundos: lo real y lo especular ¿quién existe de verdad?

 

 

 

Nuestro espejo“.

 

Diego Palacio Enríquez

Comentarios

jm 21/01/2014 23:09 #2
Volveré a ver las dos películas. Estoy seguro de que me parecerán distintas, y mejores.
Valle Lázaro 20/01/2014 23:25 #1
Buenas noches, Paseaba por el blog y me he atrevido a dejar un comentario. He quedado atrapada por la relación establecida entre los dos temas que se plantean, que me parecen increíblemente interesantes. Está claro que las ciudades siempre han sido el reflejo de algo, y que, como cualquier escenario, no están colocadas fortuitamente. Lo más interesante de las ciudades es que son lugares en los que vive mucha gente, son moradas, son los personajes, y ésto en el caso de Matrix me parece fundamental, pues la película (como dijo Diego Palacio) nos va a enseñar dos ciudades conectadas por espejos. Ahora bien, según mi interpretación, sería difícil hablar de dos ciudades diferentes y de espejo como puerta, pues no estamos tratando con dos personajes sino con uno, Neo. Y creo que nos encontramos ante dos representaciones del mismo. Para mí, todo lo que se pone en juego tiene que ver con el deseo. no hablamos de realidad material, si lo que toco existe o no, hablamos de lo real en el individuo. Ahora bien, Matrix ha construido una ciudad, pero no es una ciudad cualquiera, es una especial, controla al deseo, Esto permite que el ser humano pueda vivir con cierta normalidad, pues le es dando aquello que puede desear, ya que el humano no desea por sí sólo, se le dice qué desear. Cuando Neo sale de Matrix no ha sido transportado realmente a otra ciudad sino que está dentro de sí mismo, el espejo refleja su interior, y no solo eso, se mete dentro de él, se convierte en él. De lo que sucede fuera de Matrix podríamos decir que el Deseo en sí no existe, Matrix no nos está dando a desear cosas pues los sabores, por ejemplo, no se dan fuera de Matrix y por tanto diríamos que el deseo es algo impuesto para canalizar una energía, la líbido. Matrix sería ese canalizador. Y aquí entra en juego la pregunta que tan acertadamente hace Zizek: "¿Es Matrix la que necesita al hombre o es más bien el hombre el que necesita a Matrix? Dos ciudades, dos escenarios, una misma persona. Estamos hablando del conocimiento de lo real, lo real mostrado como el lugar del Ello, sucio, putrefacto, Se deja ver que no existen dos realidades, de las cuales una es no real, las dos son reales, lo único que cambia es la represión o liberación del Ello. El orden y el desorden, la ciudad gloriosa y la ciudad putrefacta. Para terminar, me gustaría dejar un par de ciudades más. Pienso en "Solaris", de Tarkovsky. En la estación espacial en la que los deseos se hacen realidad, el infierno, y la ciudad tal y como la conocemos, aquella que posee normas. De nuevo dos espacios en los que la diferencia es la canalización de la líbido. El espejo y la ciudad, en el siglo XX, creo que hacen mención a las dificultades psíquicas que se presentan debido a la forma de vida surgida desde la mecanización del trabajo. Todo hace referencias a lo clásico, pero con una nueva interpretación muy marcada por las circunstancias socio-políticas de aquellos que trabajan en la obra. Mi pregunta aquí sería: ¿Cómo podemos habitar entre los dos mundos? ¿Estamos obligados a ser nómadas? ¡Un saludo grande!

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