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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Arnold Taraborrelli como Apolo. Carmen Arribas ilustra un Parnaso Pensil

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Arnold es un poema para la eternidad.

 

Mientras va elaborando la tesis doctoral de Taraborrelli, Carmen Arribas alaba su Parnaso de las Artes. La sabiduría secreta de Arnold, coronado con laurel por Dante, permite a Carmen recorrer los conocimientos de artistas avanzados, creadores determinantes para mostrar el valor de las Musas en su Teatro de Delfos.

 

La nobleza del alma de Taraborrelli, como un itinerario expansivo, se une a las almas de genios de la interpretación, se amplía un universo de Heroínas y de Héroes; mitos de Carmen, referentes para confirmar el peso de la Sabiduría, esencial para encontrar la Hermosura, para definir las alegorías de la Morada de las Letras, un teatro reconstruido sobre la cima del Parnaso de Pegaso.

 

 

“A MIS ADORADOS HÉROES DE LA ESCENA Y LA PANTALLA

Al igual que hacía Valle Inclán en sus obras, yo miro a los siguientes protagonistas desde la posición más antigua en literatura, es decir, de rodillas, así les otorgo una condición superior a la naturaleza humana considerándolos Héroes de su oficio y vida.

 

A día de hoy, existe un hombre que es esencia, singular, un maestro con mayúsculas, gran admirador del arte y por el arte él es arte entre las artes, sin duda un ser de otra naturaleza que el resto de mortales, un artista de popularidad indiscutible y de especial capacidad creativa. Todo él constituye una proyección y un retrato del hombre que piensa, siente, ama, contempla y vive, ha cosechado el éxito que le ha convertido en un Mito capaz de ganarse las voluntades de gentes de toda condición, es el máximo luminario de toda una profesión de artistas en los que reina sin rival porque es luz, espacio sin perfil, río feliz que pasa quedando, ventarrón de cualidades, música, sueño, fruta fresca-opulenta que gustamos con todos los sentidos.

 

Si exhalo su nombre, musicalidad hay en el sonido, vida hay en el renombre, él es Arnold Taraborelli.

 

  

Le observo cuando torna a andar con pasos lentos y seguros y me parece que no tuviera edad, es un caballero antiguo que mira con profundidad de espejo, sus manos brotan sonoras cada día y junto a la eterna pandereta es música en el aire, con dulzura serena sus pensamientos expresan cuan pura es su morada y su risa, entreabre mariposas de colores para que triunfe en un suspiro el jardín que envuelve.

 

Talento creativo, dimensión humana y amor son las tres potencias del alma de este artista y hombre, fiel a sus convicciones, auténtico en sus actos (que ejerce con responsabilidad y honradez) es capaz de ver en un desierto la oportunidad de encontrar un oasis. Una cosa caracteriza su forma de pensar y es su marcado sentido del humor.

 

En sus clases su fuente de sabiduría emana sin pausa, sus encantos varían a medida que destellan, su trabajo es riguroso, es generoso con los sedientos alumnos, actores y actrices a los que alumbra sus ojos con la magia que ordena cada día contagiándoles su melodía limpia y fresca a la vez que barre las sombras turbias que oscurecen sus cabezas.

 

 

Es un mago para establecer la fusión de un plano real con otros fabulosos y míticos, es poeta de la vida que parte del mundo que le rodea para someterlo a un proceso de transformación repleto de visiones pintorescas, coloristas, sonoras y literarias. En su estudio pueden surgir desfiles de personajes que nos recuerdan a Príncipes de cuento, enamorados, Ofelias, Romeos, Hamlets, zapateras prodigiosas, caballeros de Olmedo, mitos clásicos, Trigorines y Lopajines, gentes del music-hall…todos claramente humanos a los que se les da vida en escenarios inventados. He de señalar que todas sus coreografías son interesantes, con coherencia evolutiva de estilos y resultados excelentes.

 

El Teatro es también un lugar donde habitan Héroes, es un arte bello, noble, evocador, es la síntesis de todas las artes. La escultura, la arquitectura, la pintura, la literatura, la elocución y la música son sus herramientas naturales pero si bien en ocasiones necesita de todas estas manifestaciones artísticas, hay dos cosas claves que precisa para ser él mismo: el actor y el público.

 

He leído las biografías de los actores-actrices que admiro porque lejos del posible glamour, no puedo evitar preguntarme por el origen de sus vocaciones, sus accesos a la profesión, sus dificultades y sus supervivencias en el oficio, si pertenecen a alguna saga familiar de cómicos o no, etc. de alguna manera para mí son Héroes porque están sometidos a escalar altas laderas con grandes vicisitudes para alcanzar un posible universo desde donde reinar, cuyos astros deben brillar abarcando a una infinidad de público y así ser aclamados entusiásticamente en continúas ocasiones.

 

 

Hay dos aspectos que siempre me han llamado la atención de estos Héroes, uno es la estética de la interpretación actoral, ese magnetismo y seducción de las grandes figuras de la escena y la pantalla y otro es la versatilidad del actor-actriz para encarnar diversos personajes siendo todos creíbles para el mismo espectador que los contempla.

 

En mi escritorio tengo presente a mis tres grandes musas-diosas-héroes de la escena teatral, tan solo a una tengo posibilidad de conocer fuera de ella y sueño con ese día.

 
Sarah Bernhardt, María Guerrero y Blanca Portillo.

 

 

Otras actrices que enriquecen mi admiración son Audrey Hepburn, siempre tan refinada como etérea, es música lo que percibo cuando admiro su estilo y sigue siendo un misterio para mí el hecho de que tan delgada anatomía produjera una presencia tan palpable, es más ángel que diosa y albergaba un corazón gigante que arrastró por medio África con la UNICEF recibiendo el Oscar humanitario en reconocimiento de su labor.

 

La singular, impar mujer y actriz  Katharine Hepburn, destaco su modo de vestir libre, que no masculino, su comportamiento e independencia, me conmueve su distinción y atractivo a pesar de su desaliño, de su androginia y de estar en los huesos, como odiaba los cotilleos de la prensa, rehusaba los fotógrafos y amaba la discreción. Destaco tres aspectos que me maravillan de esta Diosa, su inmenso talento como actriz, lo disciplinada que era con su oficio y su gran amor por el teatro.

 

Mi querida Bette Davis, cómo me gusta su poderosa personalidad y sus soberbias interpretaciones. La carrera de esta eximia actriz fue una carrera de obstáculos, la tachaban de afectada y teatral, a mi parecer era mayor su prodigiosa expresividad que su afectación. Considero que cada gesto es la significación de su “role”, sus ojos demasiado redondos y caedizos eran levantados sin esfuerzo e intención, su movimiento corporal era un balanceo acorde al ritmo de sus acciones. ¡Cómo me hubiera gustado verla trabajar en lo dramático encima de las tablas!

 

     

La cómica de la legua, estudiante de Eleonora Duse, Anna Magnani ha quedado grabada en mi retina por sus imágenes cargadas de intensidad y dramatismo, por su enorme capacidad para contenerse en un momento dado y sublimar los matices en contraste con el histrionismo y exageración que requerían sus personajes, es una Lola Flores italiana a lo trágico con todo el encamado de la cultura barroca de su tierra.

 

Y sin duda alguna Meryl Streep es una de las actrices que más admiro, mi referente interpretativo femenino. Su ductilidad se ha manifestado en el carácter contradictorio que desprenden sus personajes, posee una poderosa presencia, su físico es cambiante y desorientador, la belleza transparente de su piel como una madreperla, sus mejillas rosáceas, la dignidad de sus ojos azules, su esbelta figura son características que me recuerdan a una “madonna” del Renacimiento o al menos prerrafaelista. Ha encarnado personajes de lo más dispar siendo capaz de hacerme creer lo increíble.

 

De entre los actores masculinos destaco Groucho Marx, al que admiro por su personalidad y talento, su originalidad y su subversión al orden. Fue un iconoclasta de la comicidad, beligerante pero nunca hiriente, un creador del humor de lo absurdo con el que conseguía fuertes contrastes y situaciones inesperadas, elementos indispensables para sorprender al espectador. Me encanta su “verborrea”, su manera de mover las cejas, ese andar casi arrastrándose por el suelo y sus salidas irreverentes.

 

 

También el genial Gene Kelly, atleta que bailaba ballet, acróbata con ritmo de tambor, actor que cantaba más que decía, coreógrafo capaz de llenar la gran pantalla con un velo, con un libro de maravillas, un mago que paseaba con el ratón Jerry o bailaba con muñecas de trapo.

 

No puedo olvidar citar al prodigio de comediante con un alto nivel de energía y vitalidad Jack Lemmon, reconozco que tenía un talento singular para la comedia y la sátira. Sus trabajos bajo la dirección de Billy Wilder han sido un regalo para la vista y el oído, siempre me provocan hilaridad y grandes momentos de diversión.

 

Me fascina Vittorio Gassman y su actitud ante el teatro al que nunca abandonó aun teniendo mucho éxito en el cine. Como hombre de tablas poseía grandes dotes como actor, versátil y magnético representó toda clase de autores, clásicos y contemporáneos, italianos y de otras nacionalidades. Sus escritos son referentes para entender el mundo de la interpretación, apasionado y apasionante vivió su profesión intensamente hasta el final, fundó “el Teatro Popular Italiano” y la “Bottega del Teatro” en Florencia.

 

Merece mi atención el polifacético Daniel Day-Lewis, cuyo talento que le viene de familia. Admiro el buen estudio tan exhaustivo que hace de sus personajes, su histrionismo, presencia, habilidades y mirada. Es un actor de método y me llamó la atención su anécdota de cuando interpretó a Hamlet en la obra homónima representada en el National Theatre. Durante una representación se desmayó en la escena en la que Hamlet ve al fantasma de su padre, desde entonces, se centró en su carrera cinematográfica y no ha vuelto a dejarse ver por los escenarios de ningún teatro. Él afirma que vio al fantasma de su propio padre.

 

Hoy recorro las sendas por donde estos protagonistas dejan ecos, huellas imborrables, observo que son héroes inmortales, comensales de otras manzanas para ser eternos, son relojes cuyos tiempos se desmigajan invisiblemente, son memorias de emoción, leyendas terrestres… sus vidas, únicos versos interminables”

 

CARMEN ARRIBAS CASTILLO

Comentarios

F .Antón 24/03/2014 00:55 #3
Arnold es un maestro ,único ,digno de admiracion , del que cualquier persona vinculada al teatro deberia obsorber de toda su sabiduria y su amor por la profesion .......Taraborrelli Apolo
Isabel Rivera 16/03/2014 16:45 #2
Con muchas ganas de leer la tesis de Carmen
Fioren 16/03/2014 12:05 #1
Taraborelli es la recreación más clara del Pantomimo romano, un artista escénico integral, Jack Lemmon es el Mimo por excelencia y Vittorio Gassman...bueno, casi incalificable, es la personificación del Oráculo Délfico, la Presencia inmemorial, la Retórica Gestual encarnada y la Máscara de la Tragedia Griega en todo su esplendor trascendente. Todos ellos son el testimonio del Elogio a la Locura creativa, del Genio Dionisíaco.

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