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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Antonia Rodríguez García

Antonia Rodríguez García representa uno de los caminos de la cultura de Arenas; en diversos frentes, está logrando, con experiencia y sensibilidad, destacar el papel de las Artes como motor de cambio, como dinamizador de la Educación. Su papel de Patrona en la Fundación Marcelo Gómez Matías y en el Museo de Manuel Aznar en Velada, se está ampliando en una brillante lucha, como Presidenta, al frente de la Asociación de Amigos del Palacio de la Mosquera; desde Arenas, por tanto, Antonia establece un ideario determinante para elevar una sociedad necesitada de referentes artísticos.

Toñi ha demostrado que, desde su profesión de psicóloga y como ejemplar docente, se pueden construir espacios de libertad y de belleza; es una luchadora que pone especial cuidado en fortalecer a las mujeres, ha logrado formar a una hija iluminada, de roja cabellera como las modelos de Rossetti. María ha defendido una tesis doctoral brillante que, para orgullo de Antonia, madre ilustrada, representa una conquista para tener independencia y ser, esencialmente, libre para educar en libertad.

 

  1. ¿Qué destacas de Arenas, de sus paisajes, cómo te afectan?

 

Arenas actualmente es mi hogar. Pese a no haber nacido en el valle, llevo en él varias décadas. Nací en el norte, vivo en el sur, las dos caras de la misma sierra: Gredos.

 

Por tanto, las primeras sensaciones norteñas: austeridad, frialdad, recogimiento... han sido completadas, en este devenir de la vida, con la calidez, la alegría, el calor y la luz que representa Arenas y su valle.

 

El paisaje es mi otro yo, es parte de mi misma, se funde en mi como la piel de mi cuerpo, me da vida, me oxigena, me conmueve, me invita a la reflexión ; supone la fusión del cuerpo y el espíritu y me lleva a la conjunción entre el alma y el cuerpo.

 

  1. Las flores, los jardines y las aguas, ¿tienen protagonismo en su vida?

 

No podría vivir sin flores, siempre las tengo y las busco a mí alrededor. No concibo un jardín sin flores. Sus colores despiertan mis sentidos, sus fragancias inspiran mis sentimientos, me hacen recordar aromas añorados o me transportan a paraísos desconocidos. Adoro tanto la flor más diminuta olvidada y desconocida, como la que se muestra orgullosa en el jardín. Ella son protagonistas diarias, compañeras de viajes en cualquier lugar dónde me encuentre y si a ello unimos el susurro del agua…. ¿Qué mejor conjunción para sentir la transformación de lo humano en divino.

 

  1. ¿El universo femenino tiene un papel esencial en su vida?

 

El universo femenino es mi esencia. Desde mis primeros años de infancia, mi padre me hizo entender la importancia de ser mujer, de luchar por desarrollar el potencial femenino y de llegar a configurar un universo femenino propio, sin competetitividad, sin cortapisas buscando, a través de la formación, la autoafirmación y la libertad.

 

  1. ¿Cómo explicaría a los lectores qué supone la educación?

 

Para mí la educación es todo. Educar es sacar lo mejor de uno mismo. Su propia etimología lo indica: del latín educere, “sacar, extraer” o educare “formar, instruir”.

 

La educación en un todo que afecta no sólo a conocimiento s, sino a valores, formas de actuar, formas de posicionarse ante la vida y los acontecimientos.

 

Es algo más que la mera instrucción. Es la adquisición de una concienciación cultural y conductual, de ahí su valor en aras a conseguir individuos libres, individuos que busquen la esencia y valores humanos más allá de los momentos o épocas que les toque vivir.

 

Por medio de ella el niño aprende a estructurar el pensamiento y es llevado a un estado de madurez que le capacita para enfrentarse a la realidad de manera consciente, equilibrada, efectiva y a actuar como ciudadano responsable.

 

Por otra parte, es mi vocación. A ella me dedico en cuerpo y alma y me gustaría saber transmitir a los alumnos la necesidad y el disfrute que supone gozar del saber; lo poco que sabemos, y la necesidad de esa búsqueda constante ante los grandes enigmas de la vida y del mundo.

 

Sócrates decía: Sólo sé que no sé nada “ para demostrar que cuanto más sabemos más preguntas nos hacemos y por tanto más ignoramos .

 

  1. ¿Dónde están los colores y las texturas que quisiera destacar?

 

En las cosas sencillas, auténticas: En una noche estrellada, en una puesta de sol, en el fluir de un arroyo, en el susurro del mar ,en la mirada de amor, en la calidez de una mano, en un abrazo compartido, en la sonrisa de un niño y en la ingenuidad de sus palabras… en tantas pequeñas cosas que a diario nos rodean y que pasan desapercibidas por no ser grandes , pero no por ello son menos valiosas y , al menos para mí, dan significado de la vida.

 

En cierta ocasión algo que procuro hacer de ello mi máxima de vida; hacer de manera extraordinaria lo ordinario es la verdadera razón de vivir. Todos hacemos cosas extraordinarias pero hacer de lo ordinario algo extraordinario es la verdadera grandeza del vivir.

 

  1. ¿Ha encontrado su lugar en el mundo, el paraíso ideal? ¿Cuál es su isla favorita?

 

Mi lugar en el mundo está aquí y ahora, en el momento presente junto a mi familia y mi trabajo, haciendo lo que aprendí a hacer lo mejor que se´, poniendo en ello la misma ilusión que el primer día.

 

Mi paraíso es mi familia, dónde ellos estén está mi vida y está mi paraíso personal. Ellos, y los amigos que tienes de siempre y/o que vas encontrando, son quienes hacen que cada día, cada hora y cada lugar sea sentido como un verdadero paraíso.

 

No tengo islas favoritas, no soy mujer de islas y menos de aislamientos, necesito tener gente a mi lado que me ayude a crecer que me acompañe y que me sirva de referente para aprender.

 

  1. ¿Tienes un gran sueño en tu vida, tienes una utopía para Arenas?

 

Me gusta soñar porque ello supone buscar ideales por los que luchar, tener ilusiones que cada día nos hagan sentirnos vivos.

 

En mi vida personal no tengo un gran sueño pero si pequeños ideales a realizar.

 

Para Arenas si tengo una gran utopía:

 

Que el Palacio de la Mosquera, recientemente declarado BIC, se convierta en un centro de desarrollo económico y socio cultural, que genere riqueza para todo el valle y que, de un modo u otro, recoja todas las facetas que su morador, el ilustre infante y mecenas D Luis Antonio de Borbón y Farnesio, hijo de Felipe V, reunió en él: arte, música, arquitectura, ciencias naturales.

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