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Luis Alberto Merchán
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Y otro discurso del rey

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De la misma manera que no hay dos sin tres, no hay Nochebuena sin el discurso del rey. Y no me refiero a la gran película de Tom Hopper, que hace un par de años hizo las delicias de quienes la vimos, sino al de don Juan Carlos de Borbón y Borbón, Juan Carlos I, el rey de España, para que nos entendamos...

Entre langostinos y jamón, entre un rioja y un ribera, entre el turrón y el mazapán, nuestro amado monarca se asoma a las pantallas de 40, 46 o hasta de 50 pulgadas de las televisiones de los hogares españoles con la intención de, unos años por otros, decirnos lo mismo casi invariablemente. Se cumplía este año el 37º año de la tradición. Nada original, por otra parte, pues no hace más que continuar con lo que ya iniciara el anterior Jefe del Estado, rimbombante giro dialéctico este para evitar decir el nombre de Franco, general que gobernó en España durante 36 años y medio merced a una guerra ganada, un buen aparato represor  y, por qué no decirlo, cierta aquiescencia popular.  

 

Por cierto, si nos fijamos en las cifras, el rey ya lleva más años en el trono que los que ocupó el Caudillo el Palacio del  Pardo. Va de record, oiga.

Este año, en el que las cosas están como están, el  monarca ha apelado a la épica, a la alta política con la intención de que, entre todos, seamos capaces de salvar el barco que va a pique. Este barco, como ya saben ustedes,  se llama España, y está sumido en una tremenda crisis no sólo económica, sino política y, lo que es peor,  social y humana. No tenemos la grandeza suficiente para afrontar los duros retos que se nos presentan. Somos una vergüenza si se nos compara con nuestros antepasados. No tenemos fibra moral suficiente para el sacrificio, somos hedonistas, acomodados, irresponsables, febles e infantiles. Me parece que los que nos guían distan poco de nosotros. Y, claro está, así nos luce el pelo.

 

Si en un momento como este nuestro rey no es capaz de tomar el toro por los cuernos y de decir las cosas altas y claras con el independentismo, poco reino le va a dejar a su hijo Felipe, por el que, si no lo he dicho nunca, aprovecho la ocasión para hacerlo ahora, siento especial predilección. Debería ser su momento. Aunque sólo sea  por su nieta, la preciosa heredera,  Majestad, haga usted algo ya o deje paso al que viene detrás. El espíritu de los tiempos nos está convocando al futuro, un futuro que requerirá el concurso de los hombres de verdad, no de medias tintas. Y si hay que respaldar algunos respaldaremos, si hace falta. Es nuestro deber. Como el suyo es el que es.

 

PD: Por lo menos el despacho real estaba presidido por un retrato de Felipe V, fundador de la dinastía borbónica en España. Supongo que en alguna parte concreta de nuestro país (mal que le pese a alguno) se habrán llenado los hospitales por lesiones de retorcimientos de cuello y vómitos de sustancias verdes y viscosas. Casi igual que cuando los progres ven un crucifijo o escuchan un ¡Feliz Navidad!. Pues que se fastidien: ni unos podrán cambiar nunca la Historia, ni los otros el sustrato religioso y cultural en el que hundimos nuestras raíces. Aunque el mundialismo así lo intente.

 


 

¿No estás de acuerdo conmigo? Me parece estupendo, si quieres debatir sobre este u otros asuntos podremos hacerlo en la línea de comentarios de ahí abajo.

Si prefieres hacerlo en privado: blogdemerchan@gmail.com

Comentarios

Luis Alberto Merchán 02/01/2013 18:17 #4
Setubalense Se te olvida un dato esencial en mi apoyo a Felipe ... ... ... ... ... ... ... No es del Madrid, como su padre, es del Atleeeeeeti!!! Jejejejej
José el de Setúbal 30/12/2012 10:02 #3
Pues ha tenido una oportunidad de oro para defender ese Reino del que tanto presumen en los últimos tiempos, bueno no una, sino multitud, porque las andanadas antiespañolas están siendo legión ultimamente, y sin embargo ha preferido meter la cabeza bajo la tierra cual cobarde avestruz, muy en línea de su bisabuelo Alfonso XIII al que aludes y como bien dices así nos lució el pelo a los demás. Aunque es justo decir que Alfonso XIII había sido un Rey nefasto, inútil, que apoyo una dictadura militar, que mandó a toda la juventud de la época (bueno solo a los que no podían pagarse el no ir) a morir a las tierras marroquíes casi sin motivo, etc..., así que su saluda del trono de primeras fue positivo. Y cuando pides una oportunidad para el principito quizás se te olvida que es para Rey ni más ni menos, que no hablamos de repartidor de publicidad y con la que está cayendo me parece como poco exagerado. De lo que no se olvida seguro es de seguir engordando su patrimonio de la manera que mejor le parezca, que éste estemos todos tranquilos, jamás será imputado por nada, al igual que su padre y que su hermana, la cual no olvidemos ha firmado las mismas cosas que su señor esposo y se va a ir de rositas. Saludos Merchán.
Luis Alberto Merchán 28/12/2012 23:11 #2
Querido setubalense Largamente conocidas son las andanzas de los borbones por parte de quien se han molestado en estudiar un mínimo la historia de España. Desde la alta traicion de Fernando VII, pasando por las aficiones putescas de Isabel II hasta los tejemanejes de Alfonso XIII, que no fue capaz ni de que sus aliados naturales le apoyaran en 1931, y así nos lucio el pelo a todos los demás posteriormente. Ni siquiera quiero ahora pensar en lo que ha podido hacer nuestro Borbón actual, pero creo que sería justo darle una oportunidad a Felipe VI. Más que nada porque a él es al que más le va en el empeño:si quieres un reino sobre el que tu dinastía se perpetúe, deberás pelear por que se mantenga como tal. El reino, digo, no la dinastía. Y si no, bienvenida sea la III República. Un abrazo
José el de Setúbal 28/12/2012 15:41 #1
No sientas tanta predilección por un personaje tan siniestro y tipicamente borbónico como el principito. Ojala se hablara claro de la vida disoluta de padre e hijo y se quitara la mordaza impuesta a la prensa desde hace 35 años. Pero claro todos contra Marichalar y Urdangarín, a lo fácil; Que se cuenten los negocios del Rey del cual el yerno es vulgar aprendiz.

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