Merchan original

El blog de Merchán

Luis Alberto Merchán
Blog de Luis Alberto Merchán

Una escoria

Ese sujeto que ven a la derecha de estas líneas tiene cara de comadreja y, desde luego, las comadrejas habrán de perdonar mi comparación. Este individuo, esta escoria social, este hediondo remedo de ser humano es José Bretón. Todos ustedes conocen perfectamente la historia de esta homínida hez. No hace falta que yo se la recuerde. Tampoco querría. El Estado de Derecho del que gozamos le garantiza dos cosas: un juicio justo y una presunción de inocencia mientras no se demuestren las acusaciones que pesan sobre él. Y sobre su conciencia.
Yo, por mi parte, respeto las garantías jurisdiccionales, pero ello no impide que tenga mi opinión formada sobre esta basura de persona. No soy juez, ni fiscal ni el letrado encargado de su defensa. Sólo soy un ciudadano, un hombre que tiene sentimientos, empatía. Es decir, lo contrario a este tipo. Por eso, y por la libertad de expresión que a mí me confiere el mismo Estado de Derecho que a él le protege, me puedo permitir el lujo de aborrecerlo, de odiarlo, de desearle lo peor. No me tengo por mala persona, pero un ente podrido como éste, que ha sido capaz de hacer lo que él ha hecho, sólo me inspira el deseo de que sufra el resto de su vida. Y que sufra mucho, y mucho tiempo, y que no le encierren sólo quince años, o diecisiete. Que se quede en una lóbrega mazmorra hasta que se muera. Que no le metan en una habitación de colegio mayor (individual, con gimnasio y ordenador), como quieren hacer con el pirado de Noruega.

No es un enfermo, dicen. Mejor. Es plenamente consciente del bien y del mal; de que, en la vida, hay cosas justas e injustas, de que el hombre es libre para elegir entre unas u otras. Pero si lo hace, ha de pagar por las consecuencias de sus actos. Y punto. Con este “y punto” me alejo, aún más si cabe, del pensamiento buenista. La sociedad tiene todo el derecho del mundo a defenderse de seres como este. Y ha de hacerlo. El Estado no es más que el depositario del monopolio de la fuerza bruta, los depositantes somos todos nosotros: los firmantes del contrato social. Y si hemos conferido al Estado esa fuerza, es para que la use, con justicia, en la defensa de nuestros derechos e intereses. Deseo que lo haga. No quiero convivir con esta alimaña.

Lo único que espero es que, la sorprendente tourneé televisiva que ha efectuado el comisario encargado de la investigación, no termine en la anulación de las diligencias de investigación abierta. Nadie lo entendería. Conociendo la profesionalidad de los cuerpos de seguridad del Estado, estoy seguro de que esto no ha sido iniciativa suya. Estoy, además, convencido, de que, además, este señor hace eso a instancias de sus superiores. No descarten que del propio ministro. Sí, sí, el que ansía, con excusas burdas e infumables, poner en la calle al carcelero de Ortega Lara. El mismo.

PD: Enhorabuena al Real Madrid, justo campeón de la Súpercopa española meced a un gran primer tiempo contra el Barça. Esperemos que esta noche también haya un supercampeón madrileño. En este caso, europeo, pero muy atlético, eso si.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: