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El blog de Merchán

Luis Alberto Merchán
Blog de Luis Alberto Merchán

ÂżDe quién es la calle?

Las previsiones de que las duras pero necesarias medidas que está tomando el Gobierno para enderezar la penosa herencia zapateril iban a ser contestadas en la calle se van cumpliendo paso a paso. No es que uno sea Rappel, pero con sólo observar la trayectoria marcadamente antisistema que ha desarrollado la izquierda de este país en los últimos tiempos, tenemos más que suficiente para saber cuales son los pasos que se van a dar.

Vaya por delante que el derecho de manifestación y de concentración han de ser respetados porque forman parte del catálogo de prerrogativas de las que gozamos los ciudadanos en las sociedades libres. Pero, si bien es cierto lo anterior, no es menos cierto que el ejercicio de los mismos ha de estar ordenado, siguiendo los cauces legalmente establecidos.

La Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del Derecho de Reunión establece claramente que, aunque las reuniones y manifestaciones no estarán sometidas a autorización gubernativa (salvo casos estrictamente excepcionales) sí que habrán de ser comunicadas previamente a la misma por parte de sus organizadores. Es decir, que uno no puede sentarse en el medio de la calle, cortar el tráfico sin previo aviso y porque le da la gana y pretender que, encima, la policía le de palmaditas en la espalda.

A ver si nos entendemos: las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado tienen la función de proteger el libre ejercicio de los derechos por parte de la ciudadanía. Pero de TODA la ciudadanía, no sólo de los que abusan del derecho. Para hablar con claridad y sin pelos en la lengua: si unas decenas de pelanas amedrentan a la gente coartando su libertad de movimiento, si alegan que están ejerciendo su derecho de manifestación, pero no lo han hecho con arreglo a Derecho y la policía viene, Âżqué debe hacer? Pues, evidentemente disolver a los pelanas, detener a aquellos que se opongan a la autoridad y proteger a la ciudadanía para que su libertad sea respetada.

Esto, que es lo normal no en una dictadura, sino en cualquier Estado en el que se respete el orden jurídico, como se supone que es España, aquí a veces no se cumple. Y no se hace porque en los últimos años, especialmente en el último, aquí cada uno hacía lo que le daba la gana. ÂżQué se juntaba con unos amigotes y acampaban en la Puerta del Sol de Madrid o en la Plaza de la Constitución de Salamanca? Se le dejaba, no pasaba nada y se le reía la gracia. ÂżQué los comerciantes de alrededor, pecheros (pagadores de impuestos) se quejan porque les espantan la clientela? !Ah, se siente! No sea usted pesado y no moleste a la alegre muchachada.

Dicho lo anterior, que quede claro que quien quiera puede protestar por lo que quiera, pero siempre dentro del orden y del respeto a los demás. Los presuntos chavales del instituto de Valencia, a los que nos han querido presentar como los Vaclav Havel del siglo XXI, no eran tan inocentes como nos han querido vender. Algunos delincuentes fichados y desde luego, todos ya talluditos. Todo organizado, todo orquestado.

Una vez más agit-prop al más puro estilo izquierdista. Y la Sociedad, tocando el violón y acusando a la policía. Pues aquí no, aquí lo denunciamos y apoyamos a las fuerzas del orden. Que quede claro. Nuestra democracia se puede convertir en la NADA si vencen las opciones de la intransigencia disfrazada y nos respetamos nuestras propias normas. Nos jugamos mucho en el empeño.

ÂżNo estás de acuerdo conmigo?
Me parece estupendo, si quieres debatir sobre este u otros asuntos podremos hacerlo en la línea de comentarios de ahí abajo.
Si prefieres hacerlo en privado

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