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El base atómico

Saúl Asensio

Punto final a una temporada eterna y triste

La infernal temporada que acaba de concluir el CB Valladolid podría resumirse con un párrafo o incluso en una palabra, y no precisamente positiva, si no fuera porque le han rodeado tantas cosas de difícil explicación que se podría redactar una enciclopedia. Una eterna y agria campaña que he vivido primero desde dentro y después seguido desde la distancia con mucha preocupación.

 

 

Ahora, esperando la hipotética posibilidad de mantenerse en la ACB, que es lo que sus dirigentes decidieron hace un tiempo, el club vive una tensa espera con otras dos posibilidades abiertas como son militar en la Adecco Oro o la liquidación, algo esto último, que veo muy poco factible. La primera pasa por que Andorra o Burgos, que mantiene su carambola a tres bandas para hacerse con los derechos del Tenerife, no cumplan los requisitos de ascenso, o bien, que otros equipos como Bilbao o Manresa, también descendido deportivamente, puedan o no seguir adelante con sus proyectos. El CBV aguarda agazapado su oportunidad.

 

Tras la tímida autocrítica del máximo dirigente Juan Vela hace algunas fechas, silencio actual del Patronato. Pase lo que pase nunca pasa nada, como diría el sabio, pendientes del devenir inmediato. La opción de seguir malviviendo en la ACB sin patrocinador principal es la primera elección, a pesar de lo sucedido esta temporada donde tras cumplir 1.000 partidos se ha visto al equipo caer por mas de 40 (incluso 50) puntos en 5 ocasiones, encajar mas de cien en 9 partidos o establecer el dudoso honor de ser el equipo con menos victorias en la historia de la ACB (3). Los 38 años de historia del club por los suelos y récords como el de Oscar Schmidt de mas triples anotados en un partido (11), concedidos impasiblemente y en casa a un rival.

 

En principio y descartado el cierre, la segunda elección sería la mas lógica. Asumir la realidad y pasar por una ITV sin fecha de caducidad en la Adecco Oro, recuperando el fondo de regulación en cuanto se confirme el primero de los ascensos. Supongo que no será fácil y que hay cosas que se me escapan, pero para ello, la directiva debiera haber hecho los deberes consiguiendo enésimos aplazamientos con Hacienda o la Seguridad Social que permitan que ese montante vaya a paliar el bloqueo financiero que sufre el club y la deuda inmediata que falta por paliar. Tampoco olvidemos que la cantidad del citado fondo fue depositada por el Ayuntamiento, con lo que tendrá mucho que decir al respecto.

 

Se esperan y se exigen decisiones coherentes que permitan la viabilidad del club, a pesar de que la travesía por el desierto va a ser larga y dura. No se deben repetir las decisiones erróneas del pasado reciente en el presente, como decidir salir a competir a menos de un mes del inicio de liga. Las consecuencias por desgracia eran previsibles y todos las conocemos.

 

Volver a ilusionar a la afición es primordial y llevará su tiempo. El último partido de liga fue el resumen de la apatía general. Tímidos aplausos y mayoritaria indiferencia, de las apenas 1.500 personas que acudieron y que han seguido al equipo de media en los cinco últimos partidos celebrados en Pisuerga esta temporada.

 

En su penitencia, la fe también abandonó al equipo. Las declaraciones del ala-pívot Héctor Manzano, el último en llegar de los ¡21 jugadores! que han pasado este año por las filas moradas en un partido del PO de ascenso no dejan lugar a dudas. “Es una oportunidad para seguir compitiendo y entrenando al acabar pronto la temporada con Melilla”. Suena a poco premio por jugar en un club histórico de la ACB, cuyo prestigio ha ido quedando cada mes más seriamente herido.

 

En manos del Patronato que preside Juan Vela está el cambiar esa percepción. De sus figuras depende el futuro de la entidad al menos por ahora, nos guste o no. Deseo lo mejor al club y espero que sepan gestionar bien el tiempo que se les ha dado. 

 

Además de jugadores como Iván Martínez y Antonio Izquierdo, otros vallisoletanos desperdigados por ligas de medio mundo debieran ser los elegidos para formar la columna vertebral del próximo equipo, cuya labor es recuperar el sentimiento hacia unos colores.

 

Por último los reconocimientos. Al cuerpo técnico con Salcedo, el doc Alonso, Javi Bello y los debutantes Dani y Antonio Pérez, por su dedicación después de la temporada que han padecido. Además quisiera romper una lanza sobre la figura del coach Ricard Casas. Al margen de errores y enganchones dentro y fuera de la pista, se ha dignificado como un hombre de club que ha aguantado estoicamente los innumerables problemas en el día a día y los retrasos en el cobro, demostrando una responsabilidad y compromiso que muy pocos habrían asumido en esta situación. 

 

Y cierro con un recuerdo muy especial para mis ex compañeros de oficinas. Auténticos sufridores que se han ganado el cielo con su paciencia, trabajando por y para la entidad sin alzar la voz. Mi solidaridad y aprecio hacia ellos.               

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