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El base atómico

Saúl Asensio

La disyuntiva recurrente

El CB Valladolid sigue siendo un maremágnum de acontecimientos y declaraciones, aunque por suerte la temporada deportiva ya está encarrilada. Así, se podrá seguir disfrutando mínimo un par de meses más de un EQUIPO y de un ENTRENADOR que enganchan y van a llegar hasta donde puedan sabiendo que el principal éxito deportivo es irrealizable, pero que tienen ante sí otro objetivo, el social, que es muy importante.

 

 

En este momento un dilema de actualidad que está en la mente de muchos me asoma. La pasada semana el CB Valladolid satisfizo a su técnico y fichó a dos jugadores en puestos en los que se adolecía de rotación. El club estuvo hábil para hacerse con un base sobre el papel de perfil alto para la Oro como Alvarado y además completó el juego interior con un pívot intenso y con hambre estilo Fisac, Uclés. Pero… ¿Dichos refuerzos son un dispendio necesario? ¿Vosotros qué opináis?

 

Trataré de alumbrar a este dilema con algunas reflexiones. Por un lado en el tema deportivo la decisión es clara. Estas dos piezas vienen a completar un conjunto que vivía en la cuerda floja y que una sola lesión de cierta duración habría podido desequilibrar, como casi ha sucedido en alguna ocasión, casos de Montáñez o Rakocevic.

 

Por otro, estas incorporaciones sumarán para que el CB Valladolid pueda pelear deportivamente por estar cerca del ascenso, objetivo ficticio a día de hoy como todos sabemos, pero que tiene un componente para mi muy importante como es el social, de recuperar al aficionado, premiar al fiel abonado que se ha dejado la pasta un año más sin saber que iba a recibir a cambio y sembrar ilusión para este enésimo renacimiento, si es que la deuda no lo tuerce que aún está por ver. Además no se nos olvide que este es un club de baloncesto y en lo deportivo ser competitivo es fundamental para generar credibilidad. Mantener e incluso mejorar en esa faceta, aunque ya lo sea el equipo, es necesario.

 

Sobre todo los fichajes son un respaldo a la fidelidad de un Porfi Fisac desanimado por la situación de inestabilidad que vive el CB Valladolid. El segoviano decidió arriesgarse y apostar por seguir en la casa, desoyendo la oferta ACB de Sevilla y priorizando su compromiso personal y emocional con sus jugadores, a los que él trajo aquí, y también con la complicada reconstrucción de la entidad morada.

 

Dicho esto, vamos con la otra realidad que nos hace pensar si habrá sido la mejor decisión. Se trata del aspecto económico como siempre. Sabemos que este movimiento ha supuesto un modesto coste de 3.000 euros y que ha sido sufragado por el patrocinador principal MyWigo que está respaldando cien por cien. Esa cantidad no habría sido entregada si hubiera ido a parar al gasto corriente o a cubrir deuda. Pero y la imagen del club haciendo un enésimo esfuerzo económico cuando se debe dinero a medio Valladolid, más el sempiterno adeudo aplazado una y otra vez  con Hacienda y la Seguridad Social.  Eso, sin tener en cuenta los apuros para poder asumir desplazamientos, hoteles y toda la logística que supone tener abierto un club profesional.

 

Me pregunto además cómo se sentirán mis antiguos compañeros con los que hace tiempo que no hablo. También la plantilla a la que se inquirió seguro acerca de estas incorporaciones y que ello iba a llevar implícita una inversión garantizada, cuando se está lejos de ir al día con los demás. Como habrá sentado ese nuevo gasto en un club totalmente atascado financieramente y con un margen de movimiento inexistente.

 

Para ilustrar ese sentimiento aún más y reflejar que esto ha pasado, pasa y se repetirá, contaré algo de hace no mucho y que trascendió poco en su momento. Recordáis a Othello Hunter ¿verdad? Un extraordinario jugador que vino de la mano de Eduardo Pascual y con el que el club mantiene una deuda que inhabilita a los pucelanos por parte de la FIBA para fichar jugadores que requieran de transfer internacional.

 

Aprovechando este espacio y haciendo una ligera semblanza de este atleta, para mi Hunter es uno de los mejores americanos que han pasado por la ACB en los últimos años. Sólo un par de centímetros y algunos kilos de peso le han apartado en mi opinión de ser el cuatro-cinco titular en alguna franquicia NBA al estilo Ibaka. Ahora está jugando la Euroliga con Olympiacos. Por su talento y sus cualidades debajo de la canasta propia y atacando el aro rival, la máxima competición continental y estar en un equipo aspirante a títulos es su destino natural.

 

Pues bien, resumiendo, diré que a Hunter se le transfirió un dinero, que era una gran parte de lo que se debía de una de sus nóminas mensuales, cada una de las cuales superaba los 28.000 dólares netos –con lo que se pagaría hoy el mes a todos los jugadores y entrenador y sobraría-, para que actuara en el partido contra el FC Barcelona del 20 de enero de 2013. El jugador había informado verbalmente que debido a los retrasos ya podía dejar de entrenar y jugar hasta que no se le pagara, como así reflejaba su contrato.

 

Independientemente de las cantidades y de que no quiero cuestionar lo ético de esa decisión de Hunter porque cada uno tiene sus propios problemas y una retribución que percibir que pactó libremente el club, lo cierto es que nadie en la entidad nos paramos ni un momento ni dejamos de cumplir con nuestra jornada laboral, a pesar de que también a todos nos debían bastante. Añadiré asimismo, que con ese dinero se iban a abonar las nóminas de los trabajadores del club y parte de algunas de los jugadores y técnicos. Por ello aquella decisión que se tomó por la directiva que dirigía José Luis De Paz, nos sentó a muchos como un tiro.

 

Por descontado que Hunter tenía todo su derecho a cobrar pero como digo, el malestar general fue palpable ya que el resto nos quedamos a dos velas. Lo que es claro es que con las malas decisiones de planificación económica es difícil hacer club porque acaba afectando a todos. Por eso no me sorprendería que también en esta ocasión, salvando las distancias por ser un hecho distinto, y sobre todo en el caso de las personas con las nóminas más pequeñas, aumentar el gasto en plantilla siente a cuerno quemado.

 

Después de mi exposición que cada cual saque sus propias conclusiones. La realidad es que el club sigue adelante caiga quien caiga, por sus obligaciones y compromisos y para mantener unos derechos que le impiden echar la llave. Así que como digo, la disyuntiva de la que he hablado en estas líneas reaparecerá en el futuro inmediato recurrentemente.

 

De acuerdo en que la inversión debe ir a la pista de juego, ya que los jugadores son la piedra angular, pero el club está obligado a asumir los compromisos adquiridos y entiendo que la prioridad tiene que ser la deuda. Disminuir los débitos es la única garantía de futuro, aunque también hay que reconocer que los citados 3.000 euros pocos agujeros iban a tapar.

 

Sunil como cabeza visible es plenamente consciente de todo y me consta que se está moviendo y mucho. Por eso confío en que los resultados llegarán, él sabe anticiparse y buscar soluciones. Seguro que con el imprescindible empujón vía institucional si se produce, se sembrará para una solución a largo plazo que seguirá costando insomnios, decepciones, sudor y muchos cabreos.

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