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El base atómico

Saúl Asensio

Carlton Myers: La última mega estrella

Carlton myers pres. detail

Sunil Bhardwaj fue capaz de traer a uno de los jugadores más relevantes para el Baloncesto Valladolid desde Sabonis.

Se puede decir que llegó en el momento justo. Sunil Bhardwaj esperó lo adecuado para lanzar sus redes sobre él. Pescó al mejor jugador a su alcance. Alguien referente de una época. La última mega estrella que ha pasado por Pisuerga y seguramente el jugador más completo y decisivo desde Arvydas Sabonis. Se trataba de Carlton Myers.

 

Una jugada maestra de Sunil, favorecido por su habilidad y gran instinto. Fue a finales de marzo de 2005. El equipo lo dirigía Manel Comas que buscaba a alguien para los momentos calientes y así entrar con opciones de victoria en los dos últimos minutos caso de ir perdiendo, o bien de asegurar triunfos que se habían escapado después de entrar en ventaja en la fase final de los choques. Y ahí encajaba perfectamente Myers, un jugador capaz de anotar 87 puntos de una tacada -lo hizo el 26 de enero del 95 en la A2 con Rímini ante Udine-.

 

Sunil y Comas venían siguiendo el rastro de Myers desde hacía tiempo. Sabían de su temporada con altibajos en Siena y de su mala relación con el técnico Recalcati. La salida del club italiano estaba cantada. Pero el bueno de Carlton quería continuar en su tierra y buscó acomodo en conjuntos de la A1 y A2 sin suerte. Fue entonces inteligentemente, al cierre del mercado transalpino, cuando el agazapado CB Valladolid vertió su propuesta.

 

El escolta londinense de madre italiana, valoró entonces la oferta pucelana, un esfuerzo ímprobo para la tocada economía del club morado, pero rentable como se demostraría a la larga. Como el jugador tardó en poder desvincularse de Siena, la oferta del CB Valladolid fue finalmente de 90.000 euros por un mes y medio y 8 partidos -10.000 más de lo previsto por el presidente Herrero-. Myers, con la etiqueta de salvador, fue seducido por la historia del CB Valladolid y el prestigio de su técnico Manel Comas.

 

El equipo le necesitaba, había caído en un peligroso 16º puesto y llevaba una racha negativa de 9 derrotas en los 12 últimos partidos. Mostrando poca capacidad de reacción y yendo cuesta abajo.

 

Convoqué la presentación de Myers para el 1 de abril en medio de una gran expectación y al día siguiente debutó por la puerta grande, en Pisuerga ante un CB Granada que lideraban sus compatriotas Abbio, con el que había tenido en Bolonia más de un rifi rafe dentro y fuera de la pista, y Pecile. Myers fue el bálsamo ideal y asombró, casi sin entrenar. Se comió a sus paisanos y desatascó al equipo dando un clinic. Aquel Fórum entró abajo en el marcador en el último cuarto. Myers sabía que era su momento. Cuando se cocían los instantes decisivos la jugada era cristalina. Pasó medio campo, llevó el balón a la línea de banda y una y otra vez recibiendo contínuos dos contra uno cobraba faltas para el tiro libre o asistía para que anotara alguno de sus compañeros. Acabó con 17 puntos y 9 asistencias. Que fácil vi el basket en ese momento. Myers hizo que pareciera simple. A lo Jordan.

 

Asegurado el triunfo, a la salida le esperaba una muchedumbre de aficionados que le jaleaba, quería felicitarle y pedirle el autógrafo. Hubo que sacarle casi a hurtadillas y meterle en un taxi para salvar a tanta gente. Myers se sentía agradecido pero prefería la intimidad. Después de eso y ante la sorpresa de Comas Carlton se pasó cuatro días en Italia. Al bueno del Sheriff no se le había dicho nada para que no montara en cólera. A pesar de fruncir el ceño, entendió que el permiso a cambio de aquella victoria valía la pena.

 

Lejos de la pista era Myers también una estrella -hizo pinitos como modelo-, pero nuestro protagonista demostró asimismo ser un tío humilde en el vestuario, siempre respetando la jerarquía de sus compañeros y escogiendo el lugar que quedaba libre. En otras facetas si era algo más distante. Esquivo con la prensa, sólo quiso hacer una entrevista, dos a lo sumo por semana, con lo que muchos medios para mi pesar se quedaron sin poder tenerlo. También se dosificaba en público aunque siendo consciente de su importancia para el marketing y la promoción del club. Le envolvía su halo de auténtica celebrity por su seriedad pero también por su educación y profesionalidad. No se puede decir que fuera un tipo simpático pero si siempre correcto.

 

Además el club hizo un esfuerzo enorme para que Myers se sintiera atendido en todo momento, tal era el valor de la joya que había aterrizado a orillas del Pisuerga. Incluso poniendo los resortes a nivel personal tal como hizo la mujer de Sunil llevándose a la agente y la mujer del jugador de compras. Él entendió el despliegue para un club modesto y demostró su agradecimiento. Tuvo detalles con muchas de las personas que le ayudaron.

 

Contaré uno de los casos más curiosos. El jugador tenía moto y necesitaba comprar un casco. A petición mía, una compañera del departamento de comunicación por aquel entonces, Elisa, le acompañó. Ya de vuelta pasaron por alguna tienda y ella vio ropa que le gustaba. Myers le dijo que se la probara y se la regaló. Un detallazo.

 

Volviendo a la inversión del club en Myers, ésta supuso un gran gasto pero también un buen retorno. Nunca se sabrá lo que habría pasado si no hubiese venido pero se puede dar por bien empleado el dispendio. Tengo muchas dudas sobre si se habría podido invertir la dinámica y parar la caída libre del equipo, pero me cuesta pensar en un descenso con Comas en el banquillo.

 

Vamos con pruebas tangibles del valor de Myers. Desde su llegada el conjunto morado ganó 5 de 8 partidos, aunque en el último en Bilbao no jugó por lesión, al menos esa fue nuestra versión oficial. Acabó su periplo en el CBV con un promedio de 21 puntos y 4 asistencias. Ante el Caja San Fernando logró su tope en anotación, 39.

 

Después de sus exhibiciones y a pesar de la polémica salida de Comas y la llegada al banquillo de Paco García, Myers siguió siendo discreto objetivo del CB Valladolid para la siguiente temporada. Se le quería como referente y para utilizarle en los minutos clave de cada partido, ya que se le detectaron problemas físicos que podían tornar en lesión importante si no era dosificado en una competición de larga duración.

 

Sunil optó por repetir estrategia, toda vez que el jugador mostró nuevamente que su prioridad era retornar a Italia. Con el paso de las semanas Myers seguía sin equipo y entonces el CB Valladolid hizo su oferta, mucho menos cuantiosa en proporción eso sí, por un año. Cuando todos nos frotábamos las manos y ya se pensaba en él como imagen de la campaña de abonados, incluso se buscó colegio y acomodo para su familia, se cruzó en el camino el mítico Scavolini, que por dificultades económicas y tras mucha incertidumbre sobre su futuro, iba a jugar esa campaña la B1 (nuestra Adecco Plata). Pésaro ofreció a Myers un contrato de 4 temporadas para que fuera la piedra angular del proyecto y el crack aceptó volver a uno de sus clubes más queridos.

 

Compuesto y sin novia en el último instante, el CB Valladolid debió buscar otras opciones. Se había escapado entre los dedos la renovación del que hubiera sido su mejor reclamo y un jugador llamado a ocupar sitio en el pódium de históricos de la entidad pucelana. Nos quedó al menos la gran alegría de haberlo disfrutado.

Comentarios

Tu vecino de los viernes... 04/11/2014 16:37 #1
Yo le ví jugar... creo recordar que hacía pareja con Sam Clancy. Fué todo un acierto y nuestro Fórum se salvó gracias a su aportación y a la habitual ferocidad de Guillermo Rejón, que también andaba por allí. El balón en sus manos era una amenaza. ¡Qué suerte haber disfrutado de un tipo con tanta clase! Echo de menos a gente que sabe jugar al baloncesto, gente como el Gordo Williams, capaces de ver el partido con los ojos de todos los jogadores en el campo y elegir, a cada momento, la acción determinante. ¡Qué gran artículo! Muchas gracias.

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