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Desde los medios

José Ángel Gallego

La nueva 'cofradía' de los fotógrafos

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En los últimos años aficionados a las fotografías y cualquier ciudadano que se precie con un móvil no dudan en interrumpir si fuera necesario la procesión para obtener una ¿buena? foto.

Es casi una plaga. Una nube de flashes, iphones, tablets y cámara digitales. Se trata de la nueva ‘cofradía’ de aficionados al mundo de la fotografía que han tomado las procesiones de Semana Santa en busca de la mejor instantánea. Vaya por delante que desde hace años practico este hobbie, más bien por trabajo que por afición, aunque he de confesar que me gusta.

 

Pero no menos cierto que de unos años para acá la plaga se ha vuelto adictiva y a veces casi irreverente; no respetan los propios desfiles procesionales y no tienen reparo en meter sus objetivos casi debajo de los hábitos de los penitentes con tal de buscar una posición privilegiada.

 

Excluyamos a los profesionales de la prensa y a los fotógrafos que colaboran con la Semana Santa de Valladolid (que están realizando su trabajo), y aun así nos quedará una pléyade de foteros amateurs o lo que es peor cualquier ciudadano de a pie con una pequeña cámara compacta o con su móvil que no duda en plantarse debajo del paso si hiciera falta para tomar una ¿buena? foto.

 

No soy yo nadie para criticar esta nueva moda que creo que no es exclusiva de la Semana Santa de Valladolid; pero quizá habría que tomar medidas necesarias y urgentes. El Lunes Santo a la salida de la procesión de la Vera Cruz, el presidente de la Junta de Cofradías se veía obligado a retirar a un buen puñado de aficionados para que pudiera pasar… ¡la procesión!, con el consiguiente enfado.

 

Y no les quiero contar cómo fue lo de la nueva procesión. Ya no es que se respetara la fila de los cofrades, es que hubo cámaras que seguían en todo momento el transcurrir del costal a pocos centímetros de las andas casi como un penitente más. De vergüenza. Ahora me dirán que no se puede poner puertas al campo, ni prohibir el libre ejercicio de la fotografía. De acuerdo, pero al menos sí se podrá controlar con unas mínimas normas.

 

Los fotógrafos deben estar al servicio de la Semana Santa y no al contrario. Eso nadie lo debe olvidar. Porque a lo mejor, y al paso que evoluciona el mundo de la fotografía digital y de las cámaras integradas en los móviles, las procesiones ya no serán la de Cristos y Dolorosas sino las de estos piraos del mundo de la imagen, convertidas en una batalla campal por coger la mejor posición de disparo.

 

Que ¿cómo los pueden reconocer? Son casi soldados del ejército de la imagen parapetados de objetivos, mochilas, flashes, trípodes y otros accesorios. Luego también hay una tropa de reclutas armados con un móvil o una tablet que no dudan en salir de trincheras y escondites para a pecho descubierto disparar contra su objetivo. Por cierto, olé por aquellos aficionados que desde las aceras y sin casi ser vistos logran fotografías tan artísticas y tan buenas.

 

Por cierto se admiten propuestas ingeniosas. La mía, mimetizarlos con el entorno: se les puede vestir de penitentes o de paso de Semana Santa, o de costaleros que últimamente se lleva mucho….

Comentarios

ALE 13/07/2016 01:18 #2
Se creen muchos que tienen todas las licencias por la suculenta cantidad de dinero que se gastan por creerse algo
Guillermo. 17/04/2014 03:47 #1
Todas movidas y llenas de ruido...

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