Silueta joseangel original

Desde los medios

José Ángel Gallego

De cabreos en el cine cuando la peli es buena

Un usuario en el cine, cabreado e indignado, porque le cuela más de veinte minutos en publicidad y trailers. No se pierda el relato irónico e histriónico de quien les escribe, que podría ser perfectamente el suyo.

Domingo por la tarde. No hay planes. ¿Qué hacemos? Vamos al cine y rematamos el fin de semana. En la taquilla casi ocho pavos por barba; y no te la juegues con refrescos, palomitas y otras chucherías porque te dejas el sueldo… Luego que la gente no acude a esto del séptimo arte…

 

Te acomodas en tu butaca cinco minutos antes de que comience la peli. La puntualidad ante todo. Ante ti parejas, grupos de amigos, matrimonios bien entrados en años, algunos cinéfilos que acuden solos, otros que lo hacen por diversión, los hay con espíritu crítico… Es la hora. Dejas de cotillear que comienza la película.

 

La gran pantalla se ilumina y… sorpresa: Publicidad. Sí, sí. Anuncios. Como si estuvieras en tu casa enchufado a la cinco o antenatres. Si no fuera poco los casi ocho leuros que diría Herrera que te clavan te tienes que tragar… ¡nueve o diez anuncios! Increíble y vergonzoso a la par. Casi diez minutos de sonrojante publicidad... ¡en un cine!.

 

Tras los anuncios, los trailers. No es que me vaya a meter también con esta costumbre tan cinéfila; pero cuando te has metido entre pecho y espalada diez minutos de anuncios  que te cuelen cuatro o cinco promos ya no te hace tanta gracia. Por cierto, uno de ellos de más de cinco minutos, el del ‘Bisbal’ que ha estrenado un mediometraje del cual te enseñan casi la mitad…  ¡Oiga que yo he venido a ver mi película!

 

Te revuelves en la butaca, inquieto e indignado. Hay run run y muchos, como yo, pensamos que nos están tomando el pelo. Empieza la peli… ¡¡¡¡por fin!!!! Ya te has comido todas las palomitas, te has bebido la coca cola y te juras que la próxima vez llegarás tarde. Es preferible molestar al vecino de localidad que no tragarte más de veinte minutazos de anuncios y trailers.

 

Por cierto, la película mereció la pena. Muy recomendable. ‘Ocho apellidos vascos', para jartarte de reir (ponga acento andaluz) o sencillamente descojonarte, Pachi (ahora hágalo en vasco). 

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