Felixangel blog original

Desde el alero

Félix Ángel Carreras
Opinión variada y de actualidad

La mentira del deporte vallisoletano

Desde hace años, Valladolid está considerada como una de las capitales españolas mejor dotada de deporte profesional. Sin embargo, los clubes que lo mantienen ya no pueden más. ¿Estamos ante una especie de gigante con pies de barro?

Es cierto que la oferta deportiva de Valladolid es espectacular. Fútbol, baloncesto, balonmano (ahora también femenino), rugby, etc. en las máximas categorías. Eso demuestra una histórica vitalidad competitiva; un deseo de mantener el nivel muchas veces contra la lógica de caminar repetidamente en el alambre milagroso que soporta los desequilibrios entre el potencial deportivo y la realidad económica que esconde la verdad de las cosas; no hay para más aunque nos empeñamos en que siempre haya más, aunque sea más de lo mismo.

 

El Real Valladolid camina entre un concurso de acreedores y el premio gordo de estar en Primera División. Ese es su aval, y también el premio a saber recomponer su proyecto deportivo para volver al lugar que te garantiza realmente la supervivencia. Jugar en Primera significa poder planificar, reducir deuda, afrontar proyectos. Estabilizarse en Primera es la garantía esencial de vivir el día a día sin necesidad de respiradores automáticos. En Segunda, ya lo vimos, se acumulan los problemas, los impagos, la incertidumbre sobre el futuro que se solo se alivia al calor del los buenos contratos televisivos y esas jugosas taquillas producidas por la visita de los grandes a un estadio que durante la temporada suda para mantener la media de abonados en sus gradas. 

 

Luego están los nostálgicos del rugby que coquetean con el profesionalismo para seguir compitiendo al máximo nivel. Ganamos ligas, jugamos finales, pero sufrimos para cubrir unos presupuestos impensables hace tiempo. Hoy es normal traer extranjeros en medio de un amateurismo exigente mientras nos volvemos locos para reunir el dinero necesario que necesita ese fichaje estrella. 

 

La locura se multiplica en el balonmano. En realidad viene de atrás porque el actual Balonmano Valladolid ha pasado de encerrarse en un vestuario para reclamar los pagos pendientes a ganar títulos europeos a base de gastar lo que no tenía. Aquí subimos a los altares al entrenador, Juan Carlos Pastor, que pasó de cómplice de los jugadores en aquel histórico encierro a convertirse en el entrenador español mejor pagado de la Asobal. Nadie discute su valía, aunque es cierto que cambió la magia por el talonario que manejaba con la complicidad de unos dirigentes irresponsables pero, ¿se podía permitir el BM Valladolid un contrato de esas características?

 

El  premio gordo se lo lleva el baloncesto, pero ya  no tiene remedio. El nuevo presidente, Mike Hansen, ha dicho una verdad como un templo: "No se puede arreglar en un día lo que no se ha hecho en 37 años", cierto, aunque para intentar enderezar esa zozobra se haya rodeado de directivos que contribuyeron a la causa de hundir al balonmano hasta los niveles de miseria actuales. ¿Su solución? Ellos se han metido hasta el cuello en una responsabilidad inmensa con difícil diagnóstico. Decía Marcos Fernández que los problemas de dinero solo se solucionan con dinero. Y en el baloncesto hace falta mucho.

 

Mientras, la radiografía se resume con un Ayuntamiento empeñado en levantar el teléfono para ayudar en lo que pueda, esto es, sableando a los de siempre que estoicamente aguantan las llamadas del alcalde para colaborar en las diferentes causas deportivas abiertas; abiertas en canal porque la crisis hace tiempo que se instaló en las vidas de estos clubes que quieren ser lo que no pueden ser

 

Difícil solución cuando se acumulan malas gestiones o, en su caso, gestiones heredadas con muy mal aspecto externo y peor interno. Una burbuja artificial que se pincha, con demasiados parches, demasiados cortes sangrantes en forma de heridas permanentes que requieren una cicatrización definitiva. ¿Cómo? Los proyectos deben adaptarse a la realidad de sus abonados, sus patrocinadores y sus recursos. Es cierto que el deporte profesional es un embajador impagable del nombre de Valladolid, pero no podemos permitir contrastes como el tenis de mesa, que suplica un patrocinio mileurista para mantener su actividad mientras buscamos soluciones millonarias que ni siquiera liberen a los otros del problema. 

 

'Papá' Ayuntamiento no puede salir al rescate continuamente. Tiene que ayudar, colaborar, apoyar, pero también que asfaltar las calles, tener un buen servicio de limpieza, de transportes o una buena oferta cultural. Estamos ante una mentira que solo será verdad cuando empecemos por los cimientos de un realismo que nadie ha aplicado hasta ahora. Y así nos va. 

 

 

 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: