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Desde el alero

Félix Ángel Carreras
Opinión variada y de actualidad

Estatuto autonómico, ese gran desconocido

Vicente del bosque detail

La presencia del seleccionador Vicente del Bosque dio relevancia a un acto que, de lo contrario, hubiera pasado desapercibido a pesar de celebrar 30 años de la norma común para todos los castellanos y leoneses.

Que me perdonen, pero esto del Estatuto de Autonomía... No, a mí no tienen que convercerme. Soy un encendido defensor de la unidad de Castilla y León; eso de que nueve territorios suman más unidos que enredados en batallitas provincianas. Hace tiempo que, para mí, el sentido autonómico está presente como una realidad más de nuestras vidas. No se entendería una Comunidad sin su gestión global en todos los temas que nos afectan: sanidad, educación, cultura, economía, turismo, igualdad, etc.

 

Sin embargo, este tema no cala. Como tampoco la fiesta de la Comunidad el 23 de abril aunque en este caso tenga una mayor repercusión por aquello de ser un día festivo y afianzado en nuestro calendario. Tampoco es una cuestión de esfuerzos. Este año, la Fundación Villalar se ha movido alrededor del XXX aniversario estatutario para organizar actividades al margen de las clásicas como las puertas abiertas, etc. La carrera popular en el entorno de la sede parlamentaria ha sido un acierto pero ayer, el día pasó completamente desapercibido si no fuera porque el homenajeado en este caso es un castellano y leonés mediático como pocos, a pesar de la inusual normalidad que impregna en todos sus actos.

 

Vicente del Bosque puso la nota de expectación en la jornada de su medalla de oro. Flashes, cámaras y repercusión asegurada. El seleccionador, en su condición de salmantino, hizo un correcto alegato autonómico mientras más de un político esperaba turno para hacerse una foto con él e incluso firmó algún autógrafo que otro.

 

Así transcurrió una mañana de impregnación autonómica que hoy ya es historia. Hablaba de esfuerzos para acercar aún más esa realidad regional que cuesta y cuesta. Es evidente que en muchas provincias hay más sensación de autonomía que en otras. Así son las cosas y así son los políticos que invaden nuestros días. Para la mayoría, Castilla y León es una excusa en la que envolver ambiciones de más calado mientras la idea, la gran idea de Comunidad como decía el presidente Herrera, necesita de mayor entusiasmo porque queda mucho por hacer. 

 

El avance de una tierra tan grande no puede deternerse mientras nos miramos unos a otros para aquello de "yo también quiero porque lo tienen ellos". Así no se construye una Comunidad. Así se construyen enfrentamientos permanentes que hacen de cada provincia un territorio comanche que solo sale del fuerte cuando necesita alimentarse. Si hace tiempo que desaparecieron las fronteras, no es lógico que coloquemos barreras en territorios donde hay más cosas en común que diferencias reales.

 

 

Comentarios

Leonés en el exilio 27/02/2013 18:58 #6
Vaya peñazo, número 4. ¿Por qué no le preguntan a Rodolfo Martín Villa cómo fue el reparto autonómico? Aquello parecía una subasta. León acabó en Castilla como podía haber estado en otro lado. Así nos va...
Sofía Gallardo 27/02/2013 18:41 #5
Vaya comentario de los amigos castellanoleoneses!!!! Menos quejarse y más apoyar una identidad regional que debe nacer de nosotros mismos. En vuestro testamento ponéis lo de siempre: que si Valladolid recibe más, que si Burgos... Qué cansancio!!!
castellanoleones 27/02/2013 14:08 #4
Para poder sentirse parte de algo - en este caso, de una Comunidad Autónoma - hace falta que ese algo tenga un proyecto bien definido y atrayente, algo de lo que Castilla y León carece. Ya comenzó mal en sus inicios, con la creación de una macrocomunidad que poco tenía que ver con el mapa regional hasta entonces existente. Por un lado, Cantabria y La Rioja, que históricamente formaban parte de Castilla, se constituyeron en Autonomías independientes. Por otro, quizás para compensar esta pérdida, se le sumó a lo que quedaba de Castilla la región leonesa, que hasta entonces había caminado sola. Parece que se trataba más de cerrar el puzzle autonómico lo antes posible que de atender a criterios racionales y sentimientos identitarios. Luego está el tan celebrado Estatuto de Autonomía y su reciente renovanción. Una prioridad únicamente para la clase política, que la población desconoce en gran medida, que ni siquiera pudo refrendar en las urnas (a diferencia de lo que succede en las denominadas Comundades históricas) y lo más importante, que no contribuye a solucionar los problemas de los castellanoleoneses. Nada hace el Estauto (ni la Junta) para solucionar los grandes problemas de la región: la despoblación del medio rural, el envejecimiento de la población, y, unido a este último, la emigración juvenil fuera de nuestra fronteras por la falta de oportunidades. 30 años de autonomía permiten obtener agunas conclusiones. Así vemos como la Región presenta dos realidades bien distintas: por un lado las provincias del Este, con niveles de desarollo y riqueza aceptables, por encima de la media regional y en el caso de Valladolid y Burgos, por encima de la media nacional; en el otro extremo de la balanza teneos a las 3 provincias del Oeste más Ávila, con niveles de desarrollo y riqueza muy inferiores a los de sus compañeras del Este y un negro panorama. Las diferencias entre provincias, lejos de reducirse van a más mientras la Junta mira para otro lado. Luego esta el - a mi parecer secundario - problema de la falta de identidad castellanoleonesa, consecuencia de todo lo anterior. Las relaciones intra-regionales (económicas y de otros tipos son muy débiles). Gran parte de las provincias perífericas de la Comunidad miran más hacia fuera que hacia dentro:Soria hacia Zaragoza, Avila y Segovia hacia Madrid o León hacia Asturias y Galicia. sólo el eje Burgos-Palencia-Valladolid mantiene un dinamismo aceptable,pero que no se extiende al resto de la región. Algo debe de estar fallando cuando ni siquiera los ciudadanos de las provincias sistemáticamente beneficiadas en los presupuestos de la Junta, como Valladolid y Burgos (consúltense las estadísticas), hacen causa común de la Autonomía Castellanoleonesa. En vez de tratar de fomentar artificialemente la identidad castellanoleonesa mediante carreras populares, manifiestos y jornadas festivas, los políticos harían bien en concentrarse en resolver los problemas de los catellanoleoneses. Cuando estos perciban a la Adminitración autonómica como algo útil y necesario en sus vidas, la identificación con la Autonomía llegará por añadidura.
Isabel B. 27/02/2013 10:22 #3
Castilla y León es una gran desconocida para casi todos los que somos de aquí. Es una pena que no seamos capaces de sentirnos más orgullosos de nuestra comunidad.
Alonso 26/02/2013 23:13 #2
Los políticos de Castilla y León no están a la altura. Es una pena, pero los ciudadanos demuestran más pasión por esta tierra que ellos.
Elisa 26/02/2013 13:07 #1
Castilla y León tiene demasiados complejos como para considerarse una Comunidad de primera. Lo que realmente importa es cómo nos sentimos los ciudadanos de esta región.

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