Esther original

Delirios en femenino

Esther Pedraza

Las malas compañías

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Reconozco abiertamente que me cae muy bien Carmena, la alcaldesa de Madrid. Siempre he sentido algo especial por las abuelas y ésta me recuerda mucho a la mía, con sus gafas, sus pómulos huesudos y su talante conciliador. Por esa razón no creo que aguante al frente del ayuntamiento hasta el final. Me cuesta mucho creer que lo que se está viviendo en la capital salga de su cabeza y me cuesta mucho más creer que ella sea capaz de seguir soportando tanto despropósito.

El juego político se gana con gestos. Manuela Carmena los tiene y, en lo personal, son buenos gestos. Está dejando de usar los palcos y prebendas en juegos florales varios para que los ocupe el pueblo, y eso está muy bien. No le duelen prendas en rectificar, poniendo su nombre en entredicho, cuando no ha sido ella la que ha cometido el error, y eso le honra. Pero, aún siendo los gestos muy impactantes, no lo son todo, y me temo que las “mentes pensantes” que rodean a esta buena mujer van a terminar por enredarla en el laberinto de sus disparates.

 

Susana ha llegado hoy al gimnasio sin mucho ánimo. Tras un “no me habléis hasta que me haya duchado” se ha metido en clase de spining. Hora y media después ha llegado a la cafetería como una rosa, sin adrenalina, sin estrés y sin, eso es lo que ella espera, unos cientos gramos menos de grasa. Su sonrisa es nuestro gesto favorito y todas nos hemos congratulado de recuperarla. Lo comentamos y entramos en faena nada más sentarnos.

 

“Es verdad que los gestos venden mucho –dice reflexiva-. Una parte de la prensa está dispuesta siempre a magnificarlos en aras del bien general. Pero también venden mucho los sinsentido, que otra parte de la prensa recoge y amplifica por el mismo bien común. En lo que se refiere a Madrid no tengo muy claro hacia donde se inclina la balanza”

 

El “sinsentido” de esta mañana tiene que ver con la retirada de 36 de los 40 contenedores colocados al final del mes pasado en otros tantos puntos emblemáticos de la ciudad para recoger el vidrio. Como quiera que los patrocinaba Mutua Madrid Open, optaron por un diseño con forma de pelota de tenis y con un lema muy castizo: 'Recicla por pelotas'. Los han retirado por machistas.

 

“Han sido las de el Consejo de las Mujeres de Madrid las que se lo han pedido a la delegada de Medioambiente – apostilla Marta-. Parece ser que es de mal gusto y ofensivo y que se dirige exclusivamente a los varones dejando fuera a las mujeres”.

 

“Por Dios! –se solivianta Olga-, ¿Quiénes conforman ese Consejo? ¿Qué hace de positivo ese Consejo? ¿Me representa a mí ese Consejo? ¿Tiene sentido del humor ese Consejo? Yo debo estar fuera de juego porque nunca se me hubiera ocurrido que eso era machista”. “Tú lo que estás es domesticada y abducida y no te enteras de los peligros que se ciernen sobre tu género”, se recochinea Ana.

 

El Consejo de Mujeres está formado por unas 47 asociaciones madrileñas que llevan mucho tiempo exigiendo un órgano de participación en la gestión municipal. De hecho han peleado porque haya una concejalía de la mujer, pero no lo han logrado. De hecho se mostraron bastante en contra de que la concejalía de Derechos Sociales y Empleo añadiera Equidad a su área, en lugar de Igualdad. Dicen que ha llegado la hora de tener en cuenta al 52% de la población madrileña y andan en esa batalla. Ignoro el número de mujeres afiliadas a esas asociaciones, pero parece complicado que representen al 52%.

 

“Olga, no te sulfures, que tienen razón, que las palabras las carga el diablo y por ahí se empieza”. Yolanda azuza al monstruo.

 

“Pues mas les vale que empiecen por otras cosas – se envalentona. Por ejemplo, que empiecen por echar una mano a todas las trabajadoras sociales de Tetuán que están de baja por depresión. Me cuentan que desde que entraron en el distrito los nuevos concejales no han dejado de presionarlas y lanzarles improperios cada vez que unos conocidos necesitaban algo y no podían solucionarlo. Parece que les exigían que se saltaran los protocolos de actuación y les acusaban de no preocuparse por la gente si no lo hacían. Al final no han podido soportarlo”.

 

Lo que soportan silenciosamente (ningún medio de comunicación ha decidido investigar lo que pasa en algunos distritos de Madrid) los funcionarios desde que Podemos, apoyado por el PSOE, gobierna la capital para ellos se queda. Parece que hasta los sindicatos están espantados de las formas y modos de la nueva política. Parece que estos nuevos concejales sienten poca simpatía por los hombres y mujeres que lograron por oposición ocupar su puesto de trabajo, y les instan a tomar decisiones no muy ortodoxas. Si esto lo saben en la plaza de Cibeles es algo que no nos consta, y mucho menos que desde allí se aliente.

 

“Es que ese es el problema –Susana se pone en plan madre-, el de las malas compañías. ¡Cuántas veces hemos oído eso de que era buena gente pero se juntó con quien no debía! El refranero español está lleno de máximas al respecto y a todas nos han advertido de pequeñas de que cuidáramos con quien nos juntábamos, ¿no? Y yo soy fan de mi madre.¿De qué sirve que una mujer como Carmena esté al frente del ayuntamiento si luego los distritos están en manos de los antisistemas? ¿Puede acabar bien algo así?”

 

Decía Albert Einstein que el mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad. Nosotras no entramos en el bien y el mal, para eso ya están otros. En todo caso podemos entrar en lo que está bien o está mal, pero también en ese punto, nos consta, no vamos a estar de acuerdo. Con Platón casi siempre lo estamos, por eso cerramos la charla con una de sus frases lapidarias: Tus bienes y tus males dependen de aquellos con quienes te hayas juntado. Las delíricas hemos elegido con sabiduría (o eso nos creemos).

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