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De todo un poco…

Vidal Holgado

Semana de pasión y llanto

Semana Santa, semana de pasión, la de Nuestro Señor Jesucristo. No creo que nadie con un mínimo coeficiente intelectual, sea o no creyente, ponga en duda la importancia que en nuestro país tiene su celebración, por mucho que algunos quieran convertirla en carnaval, algunos que se las dan de progres y que en realidad son más retrógrados que Carcundo el troglodita.

 

Semana de llanto por los graves accidentes de autobús en Tarragona y en Francia, pero es más fácil resignarse contra la fatalidad que contra unos atentados con bombas como los acaecidos en Bruselas y que han costado la vida a unas decenas de inocentes y secuelas graves a centenares, por mucho que algunos así lo pidan, ahora encenderemos velas, mantendremos minutos de silencio, haremos sonar las campanas con toques de oración y depositaremos flores, parece que hay gente que cree que con eso basta, está muy bien mostrar nuestro dolor y condolencia con las víctimas, pero está fatal limitarnos a lamer nuestras heridas y esperar a que nos envíen la próxima andanada,.

 

Peor aún enfrentarnos entre nosotros, empezando por acusar de negligencia a los cuerpos y fuerzas de seguridad que son quienes tienen encomendada la misión de nuestra defensa, como ha sucedido con la policía belga, si es cierto que les han pasado por las narices los autores de los atentados y no los han visto, que se depuren responsabilidades, pero no retirarles ni un ápice de nuestro apoyo, pueden cometer errores, no es fácil defenderse de quien te ataca por sorpresa, con nocturnidad y alevosía, y casi imposible si quien lo hace sacrifica su vida, le importa un bledo lo que le pueda pasar o está convencido de que con su inmolación alcanzará el paraíso. Los fallos de nuestros servicios de inteligencia y cuerpos de seguridad resuenan como cañonazos por sus consecuencias, pero seguro que son muchos los aciertos, si no fuera así, estaríamos ardiendo por el centro y los cuatro costados, pero ya sabemos, cuando se yerra es porque eres un inepto y cuando se acierta es porque esa es tu obligación, así de agradecidos somos, condición humana.

 

Lo de echar culpas a los demás siempre ha sido deporte de masas, deberíamos mirar un poco hacia nuestro interior y comprobar que parte nos corresponde como ciudadanos y electores de unos representantes, que parece ser, no lo están haciendo muy bien, Europa y occidente en general, ha cometido y sigue cometiendo muchos errores y lo peor es que estando todavía a tiempo de enmendarlos, no lo hacemos, estamos instalados en una mentalidad de comodidad y buenismo, palabra que por cierto no existe en nuestro idioma a pesar de tener más de diez siglos de existencia, por algo será, eso sí nos la endiñan un día sí y otro también una plétora de gente que, desde mi punto de vista, o son unos pusilánimes o unos malintencionados, que es peor.

 

Occidente en general, y Europa en partículas, no se está defendiendo como debiera de una amenaza que de cumplirse, y va camino de ello, acabaría con nuestras costumbres y estilo de vida, mas bien todo lo contrario, si, ya sé que tomar ciertas medidas puede ser cruel e insolidario y que cuando alguien menciona ciertas cosas es cruelmente tachado de todo lo habido y por haber por decir lo que muchos piensan y callan o solo dicen en privado, amigo lector, si crees que has adivinado en que pienso es porque tú también lo has pensado, pero no te pases, que no soy ningún salvaje, ahora bien, creo que cuando alguien te está dando por saco todos los días, entre pasarle a cuchillo o mantenerle en tu casa, donde puede haber entrado por el método de la patada en la puerta, cediéndole hasta el sofá que no cedes a tus hijos, hay muchas actuaciones intermedias.

 

Disfrutamos en Europa de unos regímenes democráticos que aunque a veces despotriquemos de ellos, pongamos a parir a nuestros políticos porque entre ellos hay muchos corruptos, porque se suben el sueldo y se toman vacaciones pagadas cuando hay tanta gente que lo está pasando mal, etc., etc, a pesar de todo y aunque me gustaría tener más influencia, poder quejarme, negarles el voto y echarles en cara sus abusos sin que me pase nada, son razones suficientes para defender el sistema democrático a ultranza, algo que como Europa no haga con todos los medios que sean necesarios, acabaremos perdiendo, triunfarán los que practican y predican el buenismo, como esos que revientan cabalgatas y procesiones, que tanto hablaron de la casta y no digo que no llevaran mucha razón, pero que en cuanto han accedido al club se han convertido en la casta de la casta y que como alcanzaran el poder nos íbamos a enterar de lo que son capaces para conservar sus privilegios, también podría ser que aumente en Europa el deseo de venganza con el consecuente auge de partidos de ultraderecha, con lo que sufriríamos más de lo mismo por aquello de que los extremos se tocan y no me digan que exagero, que indicios ya tenemos y a la historia me remito, la historia se repetirá seguro, lo que debemos procurar es que sea cuando menos dentro de un par de siglos, claro que todavía podría ser peor, que nos instalaran un régimen de los que llaman teocráticos, pero en eso ya no quiero ni pensar.

 

Señores gobernantes que nos desgobiernan, procuren cometer menos errores, enmendar en lo posible los cometidos y actúen menos obedeciendo los dictados de los potentes lobbies que mandan en el mundo, no se debe derribar gobiernos porque se nos han vuelto rebeldes o nos caen menos simpáticos, incluso aunque sea por una buena causa, dejar el trabajo a medias y abandonar países convertidos en una barahúnda, solo hay que ver quién o que ha sustituido a Gadafi y a Sadam y las consecuencias que está trayendo, claro que si imperara la paz se venderían menos armas y se controlaría peor el mercado del petróleo, pero de eso en realidad quién se aprovecha y a qué precio pagamos entre todos el beneficio de unos pocos, o espabilamos o nos van a dar más palos que a una estera.

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