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De todo un poco…

Vidal Holgado

Quien no ha tocado el piano

Dijo el señor Alfonso Alonso que el Congreso no es un colegio y que no es necesario controlar los viajes pagados a diputados y senadores, vamos que ni preguntar, ¿para qué?, como dice otra diputada del PP, si son todos gente muy responsable, muy austera y muy conscientes de que cobran del dinero público, así será, pero a estas alturas los ciudadanos más bien pensamos que lo que aplican es lo que dijo Carmen Calvo, que el dinero público no es de nadie.


El señor Alfonso Alonso me recordó un episodio vivido en mi época de estudiante de bachillerato. Habían cedido las aulas del Monasterio de Santo Tomás para impartir clases a los últimos cursos debido al retraso en la finalización de las obras del nuevo instituto, las aulas eran enormes, sobraba más de la mitad y en la que yo asistía había un piano de esos verticales pegado a la pared del fondo, raro era el que pasaba por delante del piano y no levantaba la tapa aporreando alguna que otra tecla, en esto que debió llegar a oídos de los frailes el trato que se daba al piano, y pensarían, y muy bien pensado, que el piano acabaría eschangado, si es que no lo estaba ya, así que una mañana entró la señorita Adelaida, que además de profesora de literatura era la jefa de estudios, y muy enojada se dirigió a la clase con la siguiente pregunta: ¿quién ha tocado el Piano?, en el silencio resultante, Vicente, que era el alumno de más edad, tendría unos 18 o 19 años, pero como los demás teníamos 15 pues a esas edades parecía el padre de la clase, y como iba diciendo, Vicente levantó la mano, y con muchísimo respeto, porque entonces un profesor era un profesor, se dirigió a la señorita Adelaida con la siguiente observación o pregunta: señorita, ¿y no sería mejor que preguntara Vd. quien no ha tocado el piano?, entonces a la señorita la cambió el rostro a una expresión, que no recuerdo bien si era de que la habían pillado o de reprimir la risa y por no soltar una carcajada salió del aula como alma que lleva el diablo, lo cierto es que el piano desapareció de la clase y afortunadamente del asunto nunca más se supo.


Está visto que el señor Alonso no se molesta ni en preguntar, afirma directamente porque tiene más clara la respuesta que la señorita Adelaida, pero lo peor no es la certeza, sino que, mientras a nosotros nos quitaron el piano, sus señorías parece que están dispuestos a seguir aporreando las teclas sin el más mínimo sonrojo.


Y dicen algunos que los viajes de los parlamentarios son el chocolate del loro, pero es que hay tantos chocolates del loro y consecuentemente tantos loros comiendo chocolate, que necesitamos una fábrica solo para los loros y a costa de los de siempre, habiendo tanta gente pasándolo mal y tanto recorte ya en bienes y servicios de primera necesidad, señoría Dolores Monserrat, serán Vds. gente muy responsable, austera y consciente de que utilizan dinero público, pero será porque Vd. lo diga, pregunte en la calle a ver cuántos se lo creen, más bien se piensa que no tienen vergüenza.

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