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De todo un poco…

Vidal Holgado

Perdieron la vida

Francisco Javier Ortega perdió la vida, si perdió la vida, que aunque implique morir, no es lo mismo, no es lo mismo morir que perder la vida, se puede morir por algo que merezca la pena, por la libertad, por la familia, por los amigos y hasta por amor, pero morir de esa forma tan atroz y desafortunada si es perder la vida, perderla cuando se está realizando un trabajo en defensa de los demás, incluidos los responsables de que un inmigrante ilegal con numerosos antecedentes y nueve detenciones todavía estuviera en España y libre, porque tiene que haberlos, y con nombre y apellidos, ya está bien de escudarse en las leyes y la burocracia para que a alguien que ha entrado violando la ley no se le pueda poner al otro lado de la frontera ipso facto, mi conclusión es que hay gente que no hace bien su trabajo.


Pues nada, sigamos culpando a la guardia civil y a la policía por no contener los asaltos a las vallas con buena educación y mostrando a los asaltantes estampas y escapularios de la Virgen del Carmen, que no sean tan bestias y dejen las porras y las pistolas en los armeros, por aquello del que dirán, que así nos luce el pelo, y no digo todo lo que pienso porque me tacharán de eso, pero si me lo dicen por defender mi casa, mi familia y mi país, si lo soy, y a mucha honra, que yo no tengo la culpa de lo que les sucede a los africanos, y Francisco Javier Ortega tampoco la tenía, una cosa es ayudarlos, en lo que estoy de acuerdo, y otra muy distinta salirnos de nuestra casa para que la ocupen ellos y ofrecer lo que no podemos dar.


En Francia con veinte muertos también diecisiete han perdido la vida, creo que el final estaba cantado, muerto más o muerto menos, y parece que ni cuando nos dan en todo el morro, y digo nos dan porque lo de Paris es un ataque directo a todos los occidentales, ahora nos han dado en Paris, como nos dieron en Madrid, en Nueva York o en Londres, y parece que todavía no nos hemos dado cuenta de que nos han declarado la guerra, y a la guerra se va con toda la artillería, no se dejan en casa los cañones gordos por el que dirán, que puede que cuando los queramos usar ya no nos dejen, la quinta columna la tenemos incrustada hasta en la médula, no entiendo por qué no se rematan las actuaciones, las guerras o se ganan o se pierden, no se dejan a medias. Anda que retirando de la circulación a Sadam y a Gadafi, porque eran mala gente, hemos acertado de pleno, quiero decir poniendo un remedio peor que la enfermedad, joder vaya panda que los ha sustituido, que pronto los ha hecho buenos.

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