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De todo un poco…

Vidal Holgado

Motivo de poca alegría

Lo que parecía imposible ha sucedido, nos contaban que no habría un resultado favorable al abandono de la Unión Europea en Gran Bretaña, que las encuestan daban por seguro un triunfo de los votantes a favor de permanecer en la Unión, eso sí con un margen más escaso de lo que sería deseable, pero mira por donde, los ingleses han dicho que no les interesa estar en la Unión, y digo los ingleses porque en Escocia e Irlanda del Norte el resultado ha sido a favor de la permanencia, con lo cual, un referéndum sin sentido, no solamente nos hace daño al resto de los europeos sino que probablemente a quien más daño haga sea a los propios británicos.

 

Esperemos que una vez que han decidido, se ejecute en el menor tiempo posible la salida, conociendo a los británicos lo más probable es que intenten seguir disfrutando de las ventajas que la Unión Europea les aporta y evitarse todos los inconvenientes, así que, a las duras y a las maduras y cuanto antes.

 

Es motivo de poca alegría la salida de Gran Bretaña de la Unión, por mucho que a veces se hagan odiar, por su soberbia y aires de superioridad, sientan un precedente muy peligroso, otros podrían querer seguir su ejemplo y así devolvernos a situaciones de sesenta años atrás, cuando parecía que íbamos avanzando en una mejora de relaciones de las que estamos tan necesitados, no olvidemos que los europeos nos hemos zurrado de lo lindo a lo largo de la historia y ahora parecía que empezábamos a entendernos un poco mejor.

 

Todos deberíamos, pero principalmente los políticos, hacer un ejercicio de reflexión profundo sobre las causas que han impulsado a los votantes a inclinarse por su salida de la Comunidad, puede que se les haya hecho creer que su pertenencia a la Unión coartaba la soberanía del país, cierto, pero no creo que eso preocupe excesivamente al ciudadano, que fácilmente entenderá que pertenecer a un colectivo implica renuncias, eso será para unos pocos nostálgicos y quizá más que para el ciudadano común y corriente para los gobernantes que pueden ver restringida su capacidad de acción y no quieran someterse de buen grado a las leyes y acuerdos europeos.

 

Subyace, entre otras, una cuestión muy importante, y esta no creo que se le haya inducido al ciudadano por la clase política, excepción hecha de aquellos que actúen con segundas intenciones, no es gente que tire piedras a su tejado, y no es otra que el enorme aparato burocrático creado para administrar la unión, inmensos edificios que albergan un parlamento pantagruélico, a miles de altos cargos con sueldazos que causan estupor y a un ejército de cientos de miles de funcionarios, que en conjunto cuestan un pastón y que a juzgar por los resultados, de los que el Brexit es vivo ejemplo, no parece que hagan muy bien su trabajo.

 

Malos tiempos para Europa y no parece que mejores para España, además de la parte que nos toca como europeos, me refiero a la parte mala, a pesar de todo, no reneguemos de Europa, somos muchos los convencidos de que gracias a que pertenecemos a la CEE las probabilidades de que nos zurremos entre nosotros disminuyen considerablemente, me refiero a que hoy es día de elecciones, y desgraciadamente día de poca alegría, personalmente, en esta ocasión, siento más una obligación el ir a votar que el ejercicio de un derecho, esperemos que, como anuncian muchos analistas, la situación después de estas elecciones no sea peor que después de las anteriores, en todo caso parece que lo importante no va a ser el resultado, salvo sorpresas de última hora o fallo de las encuestas, que todo podría suceder, sino lo que los partidos más votados nos hagan en días posteriores, y que esta vez sus líderes sean capaces de actuar como hombres de estado y no como miembros egoístas de partidos políticos.

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