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De todo un poco…

Vidal Holgado

Increíble

Hace unos días apareció en los medios de comunicación el informe sobre los resultados de los exámenes para maestros de la Comunidad de Madrid. Lo primero que pensé fué: ya están los periodistas fastidiando con sus exageraciones y sus titulares sensacionalistas, me vino a la memoria la antología del disparate y creí que se trataba de hacernos reír un poco, como quien te cuenta un chiste, al fin y al cabo cualquiera puede tener un fallo por descuido o como resultado del nerviosismo propio del examen. Pero no, a medida que la noticia se fue ampliando resultó que no era ninguna broma y que lo que parecía imposible de creer iba a resultar ser cierto ya que no se trataba solo de algunas repuestas, sino de que el 86 % de los examinados suspendieron el examen donde las preguntas, teniendo en cuenta que van dirigidas a diplomados en Magisterio, son de un nivel tan bajo que si me las hicieran a mi pensaría que se estaban mofando o casi insultándome.

 

Teniendo en cuenta que se trata de un proceso selectivo, de que sirve que tengas un nivel alto de preparación si el examen es tan fácil que resulta un coladero y tus conocimientos no sirven para tener mas probabilidades que las que tendrías en un simple sorteo. Si además se tiene en cuenta los derechos que otorga una interinidad otorgada a dedo, me puedo imaginar el estado de ánimo de los mejor preparados pero que por edad no tienen experiencia ni han tenido acceso a los cursos impartidos por la administración, que vistos los resultados no se para que han servido, a no ser que al menos entre los aprobados hubiera un alto porcentaje de los que han ejercido como interinos, algo que parece no ser así.

 

Increíble es que alguien que no es capaz de superar un examen que en su apartado de matemáticas es lo mínimo que se debería exigir, no ya a un docente sino a un jefe de almacén, esté en posesión del título de maestro, ¿es que los profesores de las escuelas de magisterio no saben enseñar?, ¿no saben poner exámenes o no saben corregirlos?, porque la verdad, esto no hay quien lo entienda, ¿tan pronto se ha corrompido, no ya la enseñanza básica, sino que también la superior?. No saber decir cual es el perímetro de un trapecio significa que no conoces la definición o que no sabes sumar, o peor todavía, ninguna de las dos cosas, es que manda narices, y alguien así se atreve a presentarse a unas oposiciones para ejercer la enseñanza, que poco sentido de la vergüenza y la dignidad.

 

Luego hablamos de la generación mas preparada, y una leche, mas preparados los que forman parte de la élite y como resultado de que están mejor dotados y de que los conocimientos avanzan. Solo hay dos formas de adquirir preparación, una es que seas poseedor de una inteligencia por encima del común de los mortales y de una memoria prodigiosa, o la otra que trates de compensar lo que la naturaleza no te ha dado con el esfuerzo y el estudio, vamos lo que siempre se ha llamado hincar los codos, y me parece que ya nos hemos encargado de destruir la segunda, exigir sacrificio y esfuerzo, según dicen algunos, es traumático, es mejor pasar de curso sin aprobar el anterior, no vayamos a crear ciudadanos frustrados, tiene narices que la mejor Ley de Educación que hemos tenido vaya a ser la de 1.957, y que nadie piense lo que no es, no volvamos a mezclar churras con merinas, que no van por ahí los tiros, me baso lisa y llanamente en los resultados.

 

Después viene la segunda parte de las noticia: los sindicatos anuncian la presentación de denuncias y la convocatoria de huelgas porque dicen que se ha puesto a los pies de los caballos al cuerpo docente, ¿que cuerpo docente?, ¿el que confunde Ávila con la Coruña y dice que la gallina es un mamífero?, no nos hagáis reír, ¿eso es un docente?, ¿quién puede enseñar lo que no sabe?, vosotros defendéis que la situación se mantenga porque algo tenéis que hacer para justificaros y porque unos ciudadanos formados os pedirían cuentas y o cambiabais o a paseo.

 

Por favor dejad al cuerpo docente en paz, que los buenos profesionales, que los hay, y muchos, ya se defienden ellos solos todos los días con su bien hacer, a pesar de la desconsideración con que se les trata, puede que según cuentan, en el año 50 pasaran hambre, aunque por otra parte quien no en aquellos tiempos, pero todo el mundo se apartaba para dejar paso al Sr. Maestro y de esta forma manifestarle el respeto que se le tenía, ahora reciben malos tratos no solamente de sus alumnos, sino lo que es peor, de los padres de los alumnos. Cuando a mi D. Perfecto, que así se llamaba mi maestro, me reprendía, ya iba yo rezando para que no se enterara mi padre de que el maestro me había castigado y rematara la faena, por aquello de que algo habrás hecho, y la verdad, yo no me siento nada traumatizado, y si bien es cierto que aquello tampoco era, lo de ahora ya no tiene nombre, ¿es que no podemos aproximarnos a un punto de equilibrio?.

 

Porqué no pedís que se les trate con la consideración que merecen y se les restaure la autoridad que se les ha quitado, apoyarles socialmente, y por supuesto si alguno abusa también pedirle las responsabilidades a que haya lugar, pero aquí si que están a los pies de los caballos.

 

Es primordial que la educación, pilar fundamental de una sociedad de bienestar, la ejerzan los mejores a todos los niveles y no los que adquirieron sus derechos por ocupar una plaza de interino quizá otorgada a dedo.

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