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De todo un poco…

Vidal Holgado

De cabezas y calabazas

Hace unos días leyendo los comentarios de los lectores a una noticia sobre Gibraltar, me llamó la atención el de un lector que decía que lo que nos pasaba a los españoles con Gibraltar era como consecuencia de que teníamos unos políticos que en lugar de cabezas tenían calabazas. Inmediatamente me recordó una visita que hice hace unos años a una feria en Almería.

 

Había en el exterior del recinto un andaluz que exponía casas prefabricadas, estaban muy equipadas, con sus muebles, su aire acondicionado, etc., hacía calor y le pregunté si podía hacerle compañía y descansar una rato. Estuvo encantado, y a lo largo de la conversación, y aunque tengo que reconocer que tenía un ramalazo derechón bastante acentuado, me contó varias cosas, algunas no son repetibles por aquello de lo políticamente incorrecto y porque luego te pueden llover, amparadas en el cobarde anonimato de las redes, hasta amenazas de muerte, pero no crean Vds. que razones no le faltaban.

 

Todos sabemos que las tropelías de la Junta y los sindicatos en Andalucía no son de ahora, y que no fuera un secreto a voces, otra cosa es que quien tenía que darse por enterado y poner coto al desfalco no lo hiciera. El fabricante de casas, entre otras cosas me comentaba que en aquella época circulaba por Andalucía un chiste, que voy a repetir advirtiendo que dado el tiempo transcurrido seguramente llevará bastante de mi cosecha, pero que en esencia era como sigue:


Hace años, en una excursión por la Amazonia, los participantes en la misma sufrieron un grave accidente, de tal forma que uno de los participantes en la aventura sufrió graves daños en un brazo, otro en un ojo y otro en la cabeza. Los organizadores les tranquilizaron diciéndoles que no se preocuparan, que en Brasil había unos cirujanos excelentes y aquello lo arreglaban en un plis plas.


Efectivamente, los profesionales se pusieron manos a la obra y el brazo lo sustituyeron por el brazo de un mono, el ojo por el de un águila y el caso mas complicado, que era como sustituir la cabeza, después de las correspondientes deliberaciones llegaron a la conclusión de que la mejor solución era injertar una calabaza y asunto resuelto.


Al cabo de unos treinta años, el periodista que cubrió la noticia volvió al Amazonas, encontró al mismo encargado de las excursiones y recordando el accidente le preguntó que sabía de los afectados en aquel grave accidente, a lo que le respondió:


-Pues nada, fenomenal, todos volvieron perfectamente a sus lugares de origen y allí siguen con sus vidas, verás, ¿tu recuerdas a ese que ganó el torneo de Wimbledon siete años seguidos?, pues el del brazo de mono, al del ojo de águila le contrató la NASA para hacer el seguimiento visual de los satélites en órbita.


-¿Y el de la calabaza?


-¿Ese?, el mejor de los tres, se fue para España, al poco tiempo de llegar le hicieron ministro, y después, ni te cuento, veinticinco años lleva presidiendo la Junta de Andalucía.


No vamos a creernos que lo que nos pasa con Gibraltar, y con otro asuntos tanto o mas graves, sea la consecuencia de que nuestros políticos porten más calabazas que cabezas, que no serán tantos, seguramente obedece más bien, o más mal, a que estén pensando en sus propios intereses, en los de sus allegados y a la voz de su amo, que no es otra que la de los grupos de presión que les proporcionan retiros dorados.

 

Sino no se entiende cómo todavía no se ha cerrado la verja y se ha enviado la llave a hacer compañía a los bloques de hormigón, además de cerrar la verja fiscal, que esa si que es gorda. ¿Cómo es posible que les vendamos nosotros el tabaco y el petróleo libres de impuestos, para que nos lo metan de contrabando con su correspondiente margen de beneficios. ¿Para quién?, ¿no sería mejor que nos lo contrabandeáramos nosotros mismos sin mover las mercancías y quedarnos con el margen y de paso ahorrarnos los gastos de transporte y almacenaje?.

 

Y a esos que viven en España con domicilio fiscal en Gibraltar, ¿Por qué no se les hacen las cuentas de los últimos cinco años y se les reclama la deuda mas los intereses legales y el 300% de sanción, como le ocurriría al españolito de a pie?. Y esos coches que pasan la verja y vuelven como usados con un importante ahorro en impuestos, sin que hayan hecho un kilómetro, para negocio de los gibraltareños y concesionarios de la Costa del Sol, y esos y esas……………


Y ya de paso, ¿por qué no enviamos a la Linea un aizcolari descendiente de Juan de Urbieta Berástegui? Si, un aizcolari, que por mucho que a algunos les pese, todavía quedan muchos vascos que se sienten orgullosos de aquellos antepasados suyos que entraban en batalla al grito de “Santiago y cierra España”, para que, con el hacha grande de cortar cables gordos, de buena cuenta de las 60.000 líneas telefónicas que cruzan el pueblo.


En fin, aunque parece que no pasa nada, confiemos en que si esté pasando, demos tiempo al tiempo y esperemos que esto no sea una serpiente de verano para meter carnaza y que se hable un poco menos del caso Bárcenas, que al final no pase nada mas que los gibraltareños nos hayan jodido un caladero y de paso afianzado un poco mas lo que consideran sus derechos sobre las aguas próximas al peñón. Repito lo mismo de la semana pasada, o retiran los bloques o a cerrar la verja, con todas las consecuencias, y fastidiarles todo lo que se pueda, si es que todavía nos queda un poco de amor propio.

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