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De todo un poco…

Vidal Holgado

Crisis del ébola

Mal, muy mal gestionada la crisis, pero por parte de todo el mundo. Casi nadie ha estado a la altura de la situación, si acaso algunos profesionales que han estado callados y han procurado hacer su trabajo lo mejor que han sabido y han podido, aparentemente se sabe todavía poco del comportamiento de este virus y no se conoce tratamiento, así que lo tenemos un poco difícil, menos mal que se transmite con dificultad y eso es lo que nos salva.

 

Lo que si hemos vuelto a demostrar es que no perdemos ocasión para tirar de cachicuerna y destriparnos a placer, anda que no se han oído barbaridades en veinticuatro horas, aquí todos a por todos, hay que tener muy poca vergüenza para tratar de sacar ventaja política de la situación, a las dos horas a por la ministra, yo no voy a defenderla, no me cae demasiado bien, pero creo que debería haberse marchado, o mejor que nunca la hubiesen nombrado, y no por esta crisis que estoy convencido que podía haber cogido fuera de juego al mas pintado.

 

Lo que si es cierto es que tenía una cara de asustada que infundía poca confianza y que habló poco, todo el mundo pidiendo información, pero es que hay veces que hay poco de que informar, quizá mejor eso que lo del Consejero de Sanidad de la comunidad de Madrid. Este, al contrario que la ministra, se ha explayado, y ha dicho algunas barbaridades. Normal, ya se sabe que el que mucho habla mucho yerra y que en boca cerrada no entran moscas y un montón de sentencias que nos advierten de la conveniencia de estar callado, pero hombre, algo hay que decir aun a riesgo de meter la pata, tampoco pasa nada, es bueno opinar y aportar ideas aunque parezcan descabelladas.

 

De la tormenta de ideas puede surgir la solución, lo malo es cuando se pretende sentar cátedra pretendiendo estar siempre en lo cierto y que son los demás los que se equivocan, porque eso no suele ser así, teniendo la suficiente humildad para admitir que te puedes equivocar, no pasa nada por dar una opinión errónea, lo malo es que aquí abundan los enterados y los agoreros, y en estas situaciones parece que crecen como los hongos.

 

Anda que esos que exigen responsabilidades a los demás, podían pedir con el mismo ahínco que devuelvan el dinero algunos de sus correligionarios que se lo han llevado crudo, y también que devuelvan los sueldos y las pensiones que no se han ganado.

 

Menos buscar culpables y más disposición a ayudar, o al menos no interferir, a ver si salimos de esta y que todo quede en un susto, después ya veremos si hay que pedir cuentas, con más sosiego. Y Teresa, que se debate entre la vida y la muerte, que supere la enfermedad, que también la han dado lo suyo.

 

Que lo ha hecho mal, pues sí, pero pensemos como hubiéramos reaccionado nosotros en su situación, a toro pasado todos somos muy listos, y más respeto por los voluntarios que se juegan la vida ayudando a los demás, que algunos parece que olvidan que son médicos y apelan a su condición de religiosos, como si eso les restara méritos.

 

Hay que tener valor para atender en África a enfermos de ébola y eso merece como mínimo respeto, y después se puede discutir sosegadamente sobre la conveniencia de repatriarlos o buscar otra solución menos peligrosa, todas las opiniones son respetables si son sinceras y tienen en cuenta las de los demás.

 

Esperemos que esta situación no dure mucho o aflorarán sentimientos egoístas que crearán situaciones complicadas, que ya se están dando, el miedo es mal consejero y nadie estamos libres. Ser valiente no significa no tener miedo, sino superarlo y actuar adecuadamente sin dejarse dominar por él, pero no es fácil.

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