Patriciamelero original

De por aquí en esto

Patricia Melero

La cuesta de enero

La cuesta de enero es un puerto de tercera (el Premio Especial de la Montaña lo conseguiremos al coronar esta manida crisis) que sigue ocupando nuestros calendarios como si se tratara de otra tradición anual más.

Se apagaron las luces del séquito suntuoso de Melchor, Gaspar y Baltasar y tras recoger las figuritas del Belén, nos damos de bruces con la cruda realidad del mes de enero. Después de tantos meses de "escalada", la cuesta de enero no pasa por ser más que un repecho, que hasta resulta entrañable por ser tan viejo conocido.

 

La cuesta de enero es un puerto de tercera (el Premio Especial de la Montaña lo conseguiremos al coronar esta manida crisis) que sigue ocupando nuestros calendarios como si se tratara de otra tradición anual más.

 

Hay una receta por cada casa para superar el trago y todas, seguro, se parecen en lo esencial y bien podrían servirle a más de uno que habla de austeridad, como quien ofrece la panacea de todo mal, sin tener ni idea de cómo se prepara tan magra vianda para convertirlo en suculento manjar.

 

No se fíen de las rebajas, aunque eso seguro que ya se lo han explicado estos días las asociaciones de consumidores, y no compren más allá de lo que necesiten y de aquellos caprichos que se puedan permitir con las propinas que hayan dejado Sus Majestados estos días o los rescoldos de las pagas extra (quien las tuviere).

 

Mi abuela decía que vale más mercado caro que despensa barata. A saber, aprovechar ofertas por acumulación supone un mayor desembolso previo y no siempre garantiza el óptimo rendimiento de la inversión.

 

Y un truco que sirve para envolver muchas soluciones: sentido común. Ese se aprendía antes en las escuelas de primaria y escuchando a nuestros mayores (expertos escaladores de muchas cuestas) y hoy ya casi no se enseña, a pesar de útil que resulta. Si lo encuentran por casa, no dejen de utilizarlo.

 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: