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De por aquí en esto

Patricia Melero

Esplendor medieval y palentinas libres

De todo este lustre medieval solo nos queda la banda dorada sobre los trajes "de palentina" y un cada vez más nutrido grupo de palentinas libres que reivindican desde el humor  de unas populares camisetas, que se están convirtiendo en icónicas, el esplendor de Palencia y el heroísmo de un pueblo "valiente, honrado, creyente y sufrido". 

La sucesión al trono de Castilla desencadenó una guerra entre Pedro I el Cruel y su hermano bastardo Enrique de Trastámara a mediados del siglo XIV.  La muerte del rey Pedro a manos de su hermano Enrique II y el ascenso de éste al trono inició la dinastía de los Trastámara y el enquistamiento de una guerra civil, en la que también tomaron parte ingleses y franceses.

 

El rey Juan I y el principal contendiente inglés, Juan de Gante, duque de Lancaster, ponen fin a las hostilidades después 20 años con el Tratado de Bayona, por el que el Infante Mayor de Castilla y heredero al trono, Enrique, contraería matrimonio con Catalina de Lancaster, la hija de Juan de Gante y Constanza de Castilla.

 

Para dotar de un título a la futura consorte del heredero se nombró Príncipe al heredero castellano, y se decidió que lo fuera "de Asturias” por ser el territorio más vinculado a los Trastámara. Los ya Príncipes de Asturias, Enrique y Catalina, se casaron en la catedral de Palencia en 1388. 

 

La ciudad, años antes, había sido sitiada por las tropas del duque de Lancaster (padre de la novia) y, estando los hombres de armas defendiendo al rey de Castilla, la ciudad hubo de ser defendida por sus mujeres, lo que hizo que el rey Juan otorgase a las palentinas el privilegio de tocar sus vestidos con una banda dorada, distintivo de los caballeros de la Orden de la Banda.

 

La clase de historia medieval nos sirve para traer a colación otra de esas efemérides que nos hemos dejado pasar de soslayo en los últimos meses (quiero pensar que a causa de la desfavorable coyuntura económica).

 

El VIII Centenario de la Primera Universidad de España no gozó de todo el brillo que mereciera y, desde luego, una ocasión como el 625 aniversario de esa histórica boda, tampoco. El programa de actos que se ha celebrado durante unos meses se clausura ahora con una interesante exposición que puede visitarse en el Centro Cultural Provincial, y que, dado lo que muestra, insta inmediatamente a pensar que se debiera haber invertido un esfuerzo mayor en difundir el esplendor palentino medieval.

 

La consejera de Familia, la palentina Milagros Marcos, invitó durante la inauguración de la exposición a que los palentinos "miráramos en nuestro pasado para encontrar los valores con los afrontar el futuro". Mencionó el valor de las mujeres palentinas y la importancia histórica de una tierra por reivindicar.

 

De todo este lustre medieval solo nos queda, como folclórico recordatorio, la banda dorada sobre los trajes "de palentina" que lucen los grupos de danzas herederos de aquellos que creó la Sección Femenina y un cada vez más nutrido grupo de palentinas libres que reivindican desde el humor y la modernidad de unas populares camisetas, que se están convirtiendo en icónicas, el esplendor de Palencia y el heroísmo de un pueblo "valiente, honrado, creyente y sufrido". 

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