Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

¡Mamá, hoy cocino yo!

Ring, ring, ring… -¿Diga? –Hola mamá. Lo he pensado y tienes razón, no puedo seguir alimentándome de latas y productos prefabricados. Voy a aprender a cocinar. -¡Hija, cuánto me alegro! Pero, ¿cómo? Ya sabes que a mí no me importa cocinarte los domingos para el resto de la semana… -No mamá, eso se acabó. Tú ya tienes mucho trabajo. He decidido que voy a aprender a cocinar con la… ¡TELEVISIÓN!Sí, como lo oyen. Ahora lo que se lleva es la cocina televisada. Y es que sólo hay que echarle un vistazo a la fiebre de los programas de cocina. No hay ni un solo canal de televisión generalista que no apueste por ellos. La cocina se ha convertido en un producto que vende. Y vende, mucho.

“Siempre que vuelves a casa, me pillas en la cocina, embadurnada de harina, con las manos en la masaaaaa...”. ¿Recordáis esta sintonía? Elena Santonja fue la pionera en televisión de este tipo de programas de los que muchas y muchos hemos robado ideas para sorprender a la familia cuando la tenemos de visita y para quedar bien en días de celebración, por qué no decirlo. Después un Karlos Arguiñano convirtió en cierta manera estos espacios en un espectáculo de éxito que perdura hasta la actualidad y que se exportó a los países de habla hispana y, hoy en día, ya son muchos los chefs que enseñan sus recetas en la pequeña pantalla, eso sí, con desigual éxito.



Pero, ¿por qué todas las cadenas han tenido alguna vez en su parrilla un programa de cocina? A mi juicio, porque son espacios baratos que suelen registrar datos de audiencia bastante aceptables. Además, si os fijáis, dependiendo del cocinero que esté al frente del programa, éste se desarrolla de una manera u otra y tiene un estilo concreto. Está el cocinero chistoso y que no para de hablar mientras hace gracias –aquí os vendrá enseguida la imagen de un reconocido cocinero de España que vemos todas las mañanas en Antena 3-, está también el que cocina para un famoso que aparece en el programa como invitado o el que cocina junto a la presentadora del magazine matinal, como es el caso de Sergio Fernández y Mariló Montero, o los reporteros de ‘España Directo’ que nos enseñaron los fogones y mandiles de los chefs de algunos restaurantes de la geografía nacional.

Aunque tampoco nos tenemos que olvidar de los programas de cocina que pretenden ser una competición entre un chef profesional y un aficionado o, incluso, que buscan ser una escuela de cocina. Y aquí me viene a la memoria el reality entre fogones que ideó Telecinco: ‘Esta cocina es un infierno’, con personajes polémicos como Bárbara Rey, Bienvenida Pérez o Ernesto Neyra… que actuaron bajo las órdenes de dos prestigiosos chefs, Sergi Arola y Mario Sandoval. Al final la cadena de Paolo Vasile tuvo que precipitar su cierre dado el escaso interés que suscitó en la audiencia.

En fin, que los programas de cocina se han convertido en todo un ‘boom’. Ya no sólo se pueden ver en las televisiones nacionales, sino también en las autonómicas y en las locales, aunque en éstas llegaron más tarde. Por tanto, no hay duda de que la cocina vende. Y de duros saben mucho las cadenas… Además, este tipo de programas nos evitan muchos dolores de cabeza cuando no sabemos qué hacer de comida. De hecho, para mañana ya os he buscado la solución en este vídeo: conejo guisado con ciruelas. ¡Que os aproveche!


 

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