Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

‘Made in Spain’

No son muchos los programas españoles que, en la vorágine de audiencias de la actualidad, consiguen ya no sólo triunfar en nuestro país sino también alcanzar éxito internacional. Únicamente –y lamentablemente no siempre- lo logran aquellos formatos que resultan un tanto innovadores para el público y fichan a aquellas estrellas que con el tiempo se ligan a unos espectadores que están en sus casas ansiosos de aislarse de la realidad cruel que viven todos los días, con el bombardeo de las incesantes subidas de paro y la recesión de un país que ya ha perdido fuera toda la buena imagen de hace unos años. Este éxito lo ha conseguido ‘Tu cara me suena’, que a mediados de julio tendrá su propia versión china.
Ahora ya sabemos que China ya no sólo copia las Android Store, las Apple Store, el Renault Zoe, la Gestión Pública española o nuestras tiendas de Ikea, sino que también siente debilidad por nuestros programas más rompedores. Parece que nuestro formato revelación de 2011, que cerró su primera temporada en Antena 3 con un arrollador 26% de ‘share’, ha enamorado a los maestros de las imitaciones de marcas, que no se han podido resistir al formato de Gestmusic Endemol.

No son los primeros en hacerlo, lo que nos debería llenar de orgullo, porque esto no nos pasa mucho. En menos de un año esta productora ha vendido el formato en siete países. A principios de este año el concurso fue adaptado en Chile y Portugal, donde se han emitido dos temporadas encadenadas que han obtenido un éxito hasta ahora no conocido, superando el 50% de audiencia; en abril el éxito llegó a Rumanía, donde la cadena que lo compró se convirtió en líder de audiencia, lo mismo que ha ocurrido en Italia. Y este mes que acabamos de comenzar el formato viajará a Turquía y ya en otoño se espera su estreno en Ucrania y Argentina.

Pero esto no es todo y no es habitual que ocurran fenómenos de esta magnitud. También las principales cadenas de países como Alemania, Reino Unido, Francia o Brasil ya se han interesado por ‘Tu cara me suena’, que regresará a la cadena de Planeta en septiembre con una segunda temporada. Aquí pueden ocurrir dos cosas: que el programa presentado por Manel Fuentes repita triunfos semana tras semana o que el público le dé la espalda si no consiguiera volver a engancharle con las actuaciones de sus invitados estrella. Y esto último no sería de extrañar cuando se explota mucho un formato al que luego ya no le queda otro destino que apagarse como le ocurre a una llama bajo la lluvia.

Poniéndome en la piel del creador de un programa, formato o serie de televisión española, tiene que ser muy gratificante para él y para su equipo que un producto que sale de su imaginación y madura tras muchas horas de trabajo sea exportado al extranjero y triunfe ya no sólo en Europa, sino en países con culturas tan dispares como Japón u otros países del Este. Y esto ha ocurrido, sobre todo, con muchas series españolas, para que luego se critique al cine español por su falta de originalidad y de profundización psicológica de los personajes. Tanto es así que España está consiguiendo en los últimos tiempos convertirse en uno de los países líderes en la exportación de formatos propios al extranjero.

La primera serie nacional que cruzó las fronteras de nuestro país fue ‘Verano Azul’ a mediados de los ochenta, pero fue en 1996 cuando llegó el verdadero auge a nivel internacional con ‘Médico de Familia’ y más adelante con ‘Periodistas’, que no son más que las primeras producciones de una larga lista que cuenta con títulos de gran éxito como ‘Un paso adelante’, ‘Los Serrano’, ‘Siete Vidas’, ‘Los hombres de Paco’, ‘Hospital Central’, ‘Águila Roja’, ‘Aquí no hay quien viva’ o ‘La que se avecina’. Uno de los casos más sonados y a la vez inesperados se ha vivido en Japón, donde ‘El Internado’ ha causado furor.

Bien es cierto que todas estas series también han cautivado a los españoles, pero no en pocas ocasiones hemos dejado escapar nuestro talento y producciones a países extranjeros que han sabido valorar más nuestro trabajo que nosotros mismos y que luego el tiempo les ha dado la razón. Lo importante es que no volvamos a quitárnosla.

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