Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

La barriobajera agresión de Mourinho en la Supercopa

Para esta semana tenía preparado otro tema sobre televisión del que hablaros pero no me he podido resistir a analizar el partido de vuelta de la Supercopa que emitió La 1 de TVE el pasado miércoles y la tangana que se formó tras el pitido final. Sé que el fútbol, y más si los protagonistas son el Real Madrid y el Barcelona, despierta pasiones y mueve masas, pero muchos de los gestos y actuaciones que se vieron durante los 90 minutos de juego y, por supuesto, los que vinieron después por parte de algunos jugadores y, sobre todo, de un Mourinho estratega y provocador son intolerables y no se deberían dejar pasar por alto como lo ha hecho la Federación Española de Fútbol, que se ha lavado las manos en la agresión de Mourinho a Tito Vilanova, segundo entrenador del Barça, al que metió el dedo en el ojo.


Un organismo de esta dimensión no se puede conformar con decir, como hizo su portavoz, Jorge Carretero, que "en la Federación no tenemos por qué evaluar lo ocurrido. Fue un partido bravo y disputado. Lo otro (en referencia al 'incidente Mourinho') queda para el Comité de Competición". ÂżEntonces para qué está la Federación Española? ÂżSólo para reír las gracias?

Lo que sí tengo claro es que José Mourinho logró su objetivo con su barriobajera agresión: que al día siguiente el tema estrella no fuera que el Barça había ganado la Supercopa, si no que todo el mundo hablara de él, aunque fuera mal, pero de esto ya está acostumbrado. Y lo consiguió. Volvió a lograr ser el epicentro del terremoto y deslucir, con la ayuda de los gestos inmaduros de Marcelo, Pepe o Villa, el partido más visto de la historia de la Supercopa, que superó los ocho millones de espectadores y, en algún momento, alcanzó los 13 millones, y que no encontró rival esa noche entre las otras cadenas. Lo que pudo ser un ejemplo de buen juego entre los dos mejores equipos españoles de fútbol se convirtió en un espectáculo negativo que mancha la imagen de un club y del fútbol de nuestro país. Y, además, al día siguiente, el entrenador luso, ya más en frío porque en caliente se pueden perdonar algunas cosas, aunque no la de este sujeto, no se dignó a pedir perdón públicamente por su ridículo comportamiento.

Fue una trifulca fea y vergonzosa la que se vivió en ese partido. Y una actitud de críos de infantil la que tuvieron los jugadores del Real Madrid al enfilar hacia los vestuarios tras el final del encuentro y no felicitar a los azulgranas. Tan sólo Pep Guardiola se dirigió a Benzema para darle la enhorabuena por el buen juego que habían desplegado los blancos. Pero aquí una vez más se ve que el técnico culé juega en otra liga en cuanto a corrección y saber estar. Al final resultó que los madridistas, según el protocolo, no estaban obligados a quedarse a presenciar cómo el Barcelona recogía el trofeo puesto que no se iba a entregar otro a los subcampeones, pero en ese momento no pensaron en ello y se dieron prisa por abandonar con una gran rabieta el terreno de juego.

Reconozco que fue un gran partido con un penoso final. Pero los 'grandes' tienen que saber sobreponerse a goles decisivos, en este caso al de Messi en el minuto 87 y no perder los nervios como hizo Marcelo en el 93 al realizar una entrada bochornosa a Cesc Fábregas. Lamento las declaraciones que hicieron algunos jugadores tras el choque, lamento también que no se exija a los clubes, entrenadores y futbolistas que sopesen las consecuencias de sus actos y valoraciones y pidan disculpas, pero lamento mucho más la imagen que el fútbol español ha dado fuera. La prensa internacional se hizo eco de todos los incidentes y así el diario francés 'Fígaro' escribió que "la agresividad del Madrid sigue siendo importante. Continuaron los malos gestos de Pepe, Sergio Ramos y Marcelo, expulsado casi al final. Como Özil, dejando un final de partido irrespirable". Por su parte, 'Le Monde' afirmó que "el Madrid, nervioso, entró en provocaciones".

En Inglaterra 'The Guardian' reflejó que "otro fantástico espectáculo entre ambos equipos se vio empañado de nuevo por las travesuras de Mourinho" (yo no diría tanto travesuras) y €œThe Sun€ recogió las palabras de Piqué acusando a Mourinho de cargarse el fútbol español. Sin comentarios.

No sé en qué terminará todo esto, qué medidas y castigos se adoptarán, porque aquí tiene que haber castigos, pero no me gustaría encontrarme ahora mismo en la piel del seleccionador español, Vicente del Bosque, al que le ha caído una buena papeleta con los rifirrafes que mantienen algunos jugadores del Real Madrid y el Barça. Como nos tiene acostumbrados se mantendrá en un discreto segundo plano y no hará declaraciones sobre lo ocurrido, pero a mí me gustaría que donde hablara y con contundencia fuera en el campo, dando minutos a quien realmente se lo merezca y sepa aprovecharlos sin caer en las provocaciones.

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