Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

Imparable Revilla

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Cerca de cinco millones de parados. O lo que es lo mismo para Rajoy, cerca de cinco millones de desanimados. Desafección creciente contra la política y hasta contra el sistema. Frustraciones y desconsuelos. Bofetones de realidad cada día que ansían un milagro que está en manos del azar. Y tan sólo un hombre, un único hombre, político para más mofa o ex político si les suena mejor, que se ha erigido en Salvador de una ciudadanía que no cree ni hasta en la madre que la parió. Un Salvador de almas perdidas, que llevan sin alzar el vuelo desde que estalló una ‘burbuja’ que ha enterrado infinidad de ilusiones. Este es Miguel Ángel Revilla, ex presidente de Cantabria. Ahora secretario general del Partido Regionalista cántabro a secas. Y siempre imparable Revilla.

No conozco a mucha gente que a sus 70 años dé signos de encontrarse como un chaval, yendo de aquí para allá, recorriendo España de una punta a otra, abarrotando salas no sólo, como dicen algunos, de jubilados ávidos de recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sin embargo, muchos son los que presumen de hablar mucho y decir poco.

 

Él habla mucho, sí, en todas las cadenas de televisión, no excluye si son de la competencia, pero también dice mucho. Y a buen seguro mucho más de lo que buscan silenciar los que están mucho más por encima de él, políticamente se entiende. O por lo menos dice lo que a los ciudadanos les gustaría oír de los que en estos momentos están en el poder, y éstos ni se atreven a pronunciar.

 

Antes tuvo que hacer la pelota a mucha gente y atiborrarles de anchoas, de esas anchoas del Cantábrico tan bien enlatadas como los discursos de los que hoy se ufanan en gobernarnos. Pero eso ya queda muy lejos. Eran tiempos en los que enseñabas ‘dientes dientes’ a la cara y clavabas el puñal por la espalda.

 

A decir verdad está táctica no queda tan anacrónica, ¿no? Hoy en día no se muerde ya la lengua, o es lo que aparenta este hombre de mirada directa, ideas claras, naturalidad desmedida y disponibilidad incontrolada, al que se le estruja el corazón y los ojos se le tornan chispeantes al escuchar la historia de un joven héroe que lleva prácticamente toda su vida luchando contra el cáncer.

 

Da lo mismo el canal que sintonices que ahí estará Revilla, bien para divertirse con Pablo Motos o dialogar con Jordi González, o bien para ofrecer su particular visión de la actualidad política del país con su inseparable amiga la pizarra en el programa de Iñaki López. Tanto es así que si este hombre no se toma unas merecidas vacaciones este verano presiento que lo tendremos hasta en la sopa. Quiero decir hasta en el gazpacho, ahora que ha llegado el calorcito. De hecho, ya se habla en la calle que podría convertirse en el nuevo personaje ‘prota’ de Los Simpson.

 

Algunos lo tachan de oportunista y populista, otros de administrar dosis de un egocentrismo desmesurado. Hay quien lo califica de narcisista y hay quien no se corta en decir que es un charlatán de feria que se crece con los aplausos de un público al que camela con sus medias verdades. Puede que algo de cierto halla en ello.

 

¡A quién no le gusta que le vitoreen o le demuestren cariño en las plazas del pueblo, o quién es el que nunca se ha guardado algo para sus adentros en beneficio propio! Pero no seré yo quien juzgue a este hombre que alardea de sentido común y honradez y, sobre todo, de poder salir a la calle sin sufrir escrache, esta nueva medida de protesta que injustamente algunos han comparado con el nazismo.

 

Como toda estrella mediática, está viviendo ahora su momento de mayor auge  –que lo disfrute– pero, desde mi humilde opinión y si me lo permite, debe estar preparado para la decadencia, que le llegará como su etapa como presidente de Cantabria, porque si algo nos ocurre a los españoles es que nos cansamos de todo y de todos. Y es ahí cuando Sr. Revilla deberá reinventarse. Reinventarse o morir. Aunque eso sí, me gustaría que jamás se le olvidara que ‘Nadie es más que nadie’.

 

Twitter: @VeronicaFdezGo

Comentarios

Tomás 17/06/2013 09:32 #1
La mejor frase que lo define : se crece con los aplausos. Es cierto que a todo el mundo le gusta que le tengan en cuenta, lo malo es cuando se hace obsesivo.

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