Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

El jurado se quedó con nosotros

España mereció mucho más. Aunque bien es cierto que nuestro país no lograba su mejor actuación en Eurovisión desde 2004 cuando Ramón -que bien parece que se lo haya tragado la tierra porque nada se sabe de él- consiguiera una idéntica décima plaza, este puesto me parece escaso para la impresionante actuación de la sevillana Pastora Soler en la 57ª edición del Festival de Eurovisión. De ahí, que cada año me reafirme en mi argumento de que en Eurovisión todo el pescado está ya vendido.


Hacía años que no me sentía tan orgullosa del papel de España en este festival en el que, a mi juicio, apenas ya se disfrazan los intereses políticos, económicos e históricos en las votaciones. Ni tan siquiera con la sexta posición de Rosa en 2002 o la séptima de Beth un año después me he sentido tan orgullosa de nuestro representante. Y qué decir de los siete últimos festivales en los que España ha quedado muy por debajo de las expectativas al estancarse entre las posiciones 15 y 23. Pero qué se podría esperar del pegadizo ‘Aserejé’ de las Ketchup, que hasta el nombre del grupo femenino poco tiene de español, o del ‘Chiqui Chiqui’ de Rodolfo Chiquilicuatre con el que hicimos el ridículo delante del resto de países europeos.

Sin embargo, en la edición de 2012 todo ha sido diferente… y, por supuesto, todo ha ido a mejor: la puesta en escena, la interpretación de la artista, el papel de los coros e, incluso, el vestuario de una Pastora Soler que a más de uno nos ha hecho recordar a Deborah Kerr en ‘Quo Vadis’. Mucho mejor este vestido que el de Lidya, la fracasada de Eurovisión 1999, que más que cantar dio el cante con un vestido de Ágatha Ruiz de la Prada y que tan sólo logró un punto de Croacia con su ‘No quiero escuchar’ y la última plaza del certamen. A partir de entonces, nadie la quiso escuchar más hasta que hace unos años el veterano grupo ‘Presuntos Implicados’ la eligió como su voz femenina después de la marcha de Soledad Giménez.

En fin, que aunque Pastora Soler regrese del festival satisfecha con su resultado, a mí me ha sabido a poco el décimo puesto. Ella nos ha enamorado a todos con su canción ‘Quédate conmigo’ menos al jurado del resto de los países que, a su vez, se han quedado con todos nosotros al permitir que tan sólo recibiera un total de 97 puntos y no valoraran como se merece su actuación estelar.

Estelar también fue la actuación de ‘Euphoria’ de Looren, la representante de Suecia, y aquí sí que se cumplieron las previsiones al convertirse en la ganadora de esta nueva edición del festival, aunque tengo que reconocer que no era mi favorita. El tema ya es número 1 en las listas de los ‘singles’ más vendidos de su país y la victoria le ha llegado con un estribillo pegadizo y un directo espectacular, según los entendidos. Todo lo contrario a la puesta en escena que tuvieron las abuelas rusas que, sin ser una experta en el tema, considero que han despertado ternura más que otra cosa, lo que les ha llevado a un sorprendente segundo puesto. El resto de las representantes femeninas más bien parece que hayan donado a la ciencia su cuerpo en vida.

Ahora no nos queda más remedio que esperar a ver qué nos depara la edición del año que viene porque los triunfos de España en el Festival de Eurovisión ya son añejos. Tan sólo el ‘La, la, la’ de Massiel en 1968 y el ‘Vivo cantando’ de Salomé en 1969 consiguieron el primer puesto para España en el ranking europeo de este festival.

Por lo menos, lo que sí hemos logrado este año, mejor dicho, lo que ha logrado la consagrada Pastora Soler es convertirse en la primera representante española en agradar al público en mucho tiempo de forma casi unánime. Su tema ha sido elogiado por la mayoría de los seguidores del festival. Aun así parece que la mala suerte nos sigue acompañando en Eurovisión.

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