Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

El diario de una televisión inteligente

Aún no me imagino lo que puede escribir una televisión inteligente en su diario. Aunque, a decir verdad, tampoco me imaginé en su día lo que la niña judía Ana Frank podía escribir en el suyo hasta que se lo leí. Sin embargo, reconozco que los dos me producen un nudo en la garganta, el uno por las atrocidades que cometieron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial con gente inocente, el otro por el pudor que sentiré cuando ella me observe.

Sí, cuando me observe la televisión, ese trasto que tanto odio cuando tengo que limpiarle el polvo un día sí y otro también para evitar que éste salga disparado cuando, al abrir la ventana del salón para ventilar, una ráfaga de aire le invita a hacer de las suyas por todo el habitáculo. Dicen y, anonadada me quedé ayer cuando esta información se topó conmigo, que las televisiones del futuro emitirán olores y observarán al televidente, en un esfuerzo por ofrecerle una programación más ajustada a sus gustos.

 

Para mí, celosa de mi intimidad como soy, esta idea me suena inquietante como poco y, si de mí dependiera, hablaría con la compañía china que está dejándose la piel —y algo más— en ello para que no sucumbiera también a los encantos de Google TV, plataforma con la que se reconocería a través de sensores y sistemas de reconocimiento de voz a quién está viendo la televisión en ese momento para proponerle una programación a medida. No digo que la idea no sea fascinante y que a más de uno se nos olvidara ya lo que es el botón del zapping, pero llegar a tal extremo me parece caer del todo en un abismo de barata manipulación, al que todavía no estoy preparada.

 

Disculpadme los anunciantes, a los que se os abre un abanico de posibilidades de crear y desarrollar mensajes más centrados en vuestros clientes potenciales, pero no termino de ver con buenos ojos la invención de estos orientales, a los que lo mismo les da vendernos el papel o la imprenta que la brújula o la pólvora. ¡Y qué decir de los olores! Aún no sé si interiorizar las palabras de la experta en televisión digital Shirlene Chandrapal sobre que los contenidos de esta televisión del futuro, además de hacerse más diversos y adecuados a los gustos del público, incorporarán olor y hasta tacto en sus emisiones.

 

Ya me estoy imaginando las primeras frases del diario de esta televisión inteligente al observarme: “Su mirada reflejaba incredulidad, su cuerpo se mantuvo hierático durante más de media hora pero, al final y tras mucho titubear, se vio tentada a presionar el botón de On y a comenzar a interactuar conmigo. Ya nunca más me negó y menos cuando le di la opción, a través de mi amigo incorporado de nombre Internet, de votar en un programa de televisión, enviar respuestas a un experto y dar opiniones sobre un tema del que se estaba debatiendo en ese preciso instante. Con el tiempo la unión entre ambas se estrechó y empezó a querer a los chinos… La tecnología de alta resolución 4K, usada por el cine y que no tardaría en llegar a todos los hogares, pronto la enamoró”.

 

En fin, no os fiéis. Esto es tan sólo lo que escribiría esta televisión inteligente en su diario. Yo a día de hoy me quedo todavía con la que inventó el ingeniero escocés John Logie Baird, con la que siempre me ofrece algo que me gusta y con la que jamás me mirará por el rabillo del ojo.

 

Twitter: @VeronicaFdezGo

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