Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

El €˜Iniestazo€™

Una, dos, tres€Ś Ya he perdido la cuenta de las meteduras de pata que Sara Carbonero ha cometido a lo largo de su andadura profesional. No es mi intención criticarla, nada más lejos. De ello ya se encargan otros que bien pareciera que jamás hubieran errado en sus trabajos ni nunca hubieran escuchado la frase €œEl que tiene boca se equivoca€. Pero tengo que reconocer que la última ha sido bien gorda: olvidarse del penalti de Iniesta en las semifinales de la Eurocopa 2012.

Para mí este olvido no ha sido lo más grave del asunto, y con esto no quiero que os llevéis las manos a la cabeza. Estas cosas pueden ocurrir y más si se trata de un directo. Para mí lo más bochornoso de la cuestión es que Sara intentara frivolizar con su equivocación, un error que una vez más se volvió a convertir en €˜trending topic€™ en las redes sociales. Soy de las personas que pienso que no puedes dar de comer a quienes te quieren chupar la sangre, o lo que es lo mismo, se debería evitar dar alas a quien busca que te estrelles en cualquier momento para ridiculizarte.

Por tanto, no comprendo el juego que quiso empezar Carbonero cuando invitó a que la crucificaran en Twitter al final de la sonada entrevista con Iniesta. Un juego o qué se yo lo que se propuso porque, a mi parecer, hubiera quedado mucho mejor si se hubiera lamentado de su metedura de pata en silencio en vez de hacer ruido de ella. Eso tiene mucho más valor: la humildad frente al circo. Y sobre todo uno da mejor imagen delante de los que sólo necesitan la excusa de la belleza y de que seas la novia de un ídolo de masas para buscarte las cosquillas con cada movimiento que realizas.

 Así que la semana pasada, además de hablarse de la dichosa prima de riesgo o de la subida de la luz y el gas natural, Sara Carbonero volvió a estar en el punto de mira, quiero creer que muy a su pesar. Y por si no tuviera poco tuvo que abandonar la Eurocopa en plena polémica sobre su profesionalidad con motivo del fallecimiento de su abuelo materno. Entre una cosa y otra, no me gustaría estar durante estos días, supongo que de los más difíciles de su trayectoria profesional, en su pellejo. Aunque no comparto la mayor parte de las críticas que le realizan, sí reconozco que firmo la última que he leído, que a Sara Carbonero, al igual que a Letizia Ortiz, le sobra autocontrol y rigidez  y le falta soltura.

Pero €˜Iniestazo€™ aparte, la televisión ha dado para mucho más en los últimos siete días. No se me olvida que ha comenzado el juicio por el Caso Blanqueo contra Julián Muñoz, Isabel Pantoja y Maite Zaldívar €“eso sí que es circo- pero me quedo con la noticia que ha salido de que las televisiones podrán pagar por entrevistar a delincuentes. En vez de prohibir esto por ley, el PP prefiere apostar por la autorregulación de los medios de comunicación. En palabras del diputado Juan Carlos Lagares, €œcambiar la ley para evitar estas situaciones podría introducir mecanismos de control contrarios a la libertad de expresión o a la presunción de inocencia€. Pero ya sabéis que después de nosotros -la audiencia- y de los anunciantes, dependerá que un programa que decida entrevistar a este tipo de personas continúe en antena o lo llevemos al hundimiento, como ocurrió con €˜La Noria€™ cuando decidió entrevistar a la madre de El Cuco. Si es que, en definitiva, quien manda en estos casos no es el Congreso con un acuerdo sino el público con el mando a distancia.

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