Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

REALIDAD SOCIAL

Una sociedad industrializada y consumista provoca en sus ciudadanos el impulso de comprar, de consumir, pero la pregunta que nos deberíamos hacer es la siguiente: ¿cuánto más consumo más feliz soy?


    La publicidad, el marketing, la mercadotecnia, los medios audiovisuales e Internet consiguen crear necesidades al hombre actual que generan angustia y ansiedad por poseer algo que solo sacia la necesidad del momento,  que solo calma la ansiedad de hoy; la de mañana vuelve a generarnos los mismos síntomas de dependencia.


    El comportamiento individual de cada uno repercute en los demás, y se acaba transmitiendo la necesidad de consumir tal o cual producto, y eso ha generado un nuevo estilo de vida donde aquel que no tenga lo “último” es un infeliz. Si comparásemos la sociedad de nuestro tiempo con la de nuestros abuelos, desde el punto de vista humano, veríamos que estadísticamente se registran hoy muchísimos más casos de depresión, de alcoholismo, de ansiedad, de obesidad y de suicidios que en la sociedad de nuestros mayores.


    La revolución tecnológica, que hoy impregna todo lo humano, ha acentuado aún más la necesidad de consumir. Todo, cualquier cosa, está a nuestro alcance. Busca lo que necesitas, lo que tú quieras, y en segundos lo habrás localizado y comprado.


    Es probable que ni tú, ni yo, ni el otro, necesitemos para nada ese producto que hemos visto en cualquier medio, en manos de un colega, o en cualquier web, pero hoy en día  muchos de nosotros acabamos comprándolo, y eso hace que seamos hombres y mujeres dependientes de un artículo que solo sacia nuestra ansiedad por estar a la última y no ser menos que el vecino de enfrente.


    Grandes superficies, tan abundantes hoy en día, tienen estudios y estadísticas clarificadoras que condicionan la exposición de sus productos. Saben a la altura que debe estar aquello que quieren vender, saben en qué pasillo ha de colocarse, y por saber hasta saben cuántas unidades van a vender de ese producto antes de ser puesto a la venta. Juegan con la necesidad que nos hemos creado.


    En plena crisis económica, que ha golpeado de manera brutal a millones de personas en este país, puede que no tengamos dinero para hacer frente al recibo del gas, o de la luz, pero es probable que no demos de baja nuestra conexión a internet, o nuestro móvil de última generación. Conviene parar un momento, reflexionar, y preguntarnos a nosotros mismos si ser un seguidor más del actual estilo de vida es la panacea del bienestar anímico y personal.


    Decía un sabio de la antigüedad que la felicidad es una quimera porque su protagonista es un fantasma, pero aún no sabía dicho sabio que un día aparecería en la vida de los hombres y mujeres del siglo XXI un producto digital que acabaría siendo un apéndice más de nuestro cuerpo, y , lo más grave, de nuestra mente. 

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