Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

LAS FABULAS

Según un texto de J.A. Monge, e imagino que según el diccionario, la palabra fábula tiene tres significados principales: “habladuría”, “narración inventada” y, finalmente, “género literario”, género  consistente en un breve apólogo moralizante, en prosa o en verso, protagonizado por animales en la mayoría de los casos. Su origen hay que buscarlo en el tiempo en que nuestros antepasados hablaban en latín. La fábula como género literario es la que ha dado un mayor número de expresiones, generalizadas tanto en el uso culto como en el popular. Expresiones como “Llevarse la parte del león” para expresar cualquier tipo de abuso en un reparto; “el parto de los montes” para referirse a algo que prometía mucho y se quedó en nada; o el “están verdes” cuando alguien finge despreciar algo que no está a su alcance, provienen de las primeras colecciones de fábulas atribuidas al legendario Esopo, creador del género, cuya vida se supone que transcurrió en el siglo VI a.C. Sus fábulas, citadas por los grandes autores clásicos de forma frecuente, fueron reiteradamente recopiladas hasta convertirse en el género más popular durante gran parte de la Edad Media.


    A partir del Renacimiento, la fábula se incorporó como texto obligado en las escuelas de la latinidad. Su inclusión en las antologías latinas y libros de texto escolares se ha mantenido en el tiempo. En los siglos XVII a XIX tuvo su mayor auge, con La Fontaine en Francia, y con Iriarte, Samaniego, Hartzenbush y Campoamor en España. Como ejemplo de fábula encontramos, en una recopilación de Fedro, tres fábulas por todos conocidas.


    EL PARTO DE LOS MONTES. “Encontrándose una montaña en trance de parir, prorrumpía en espantosos gemidos en medio de la expectación del mundo, pero he aquí que, al cabo de todo aquel estruendoso aparato, no parió sino un ratón. Esto se ha dicho por ti, que acometiendo grandes empresas, y vociferando demasiado, no haces cosas de provecho.”


    LA ZORRA Y LAS UVAS. “Cierta zorra, acuciada por el hambre, suspiraba por las uvas cuyos racimos pendían de una alta parra, y daba grandes saltos hacia ellas, sin poder alcanzarlas. Pero como no lo consiguiera en manera alguna, se retiró diciendo: <dejémoslas hasta que maduren, que no quiero cogerlas en agraz>. Deberán darse por aludidos con esta fábula quienes de palabra disminuyen lo que no pueden poner en obra.


    LA PARTE DEL LEON. “Una vaca, una cabra y una sufrida oveja coincidieron con un león en el bosque, y habiendo cogido entre todos un ciervo, luego de hechas las partijas, el león hablo así: yo me tomo la primera y más grande para mí, porque soy el león. Me daréis la segunda, porque nadie es tan valiente como yo. La tercera se vendrá rodada, porque soy el que más puedo. Y si alguno intentase tocar la cuarta, lo pasaría mal. Así la violencia se alzó con la muestra. Nunca es fiel la compañía del poderoso.


    Como curiosidad, añadir que el gran Velázquez pintó en un lienzo al legendario creador del género, Esopo. Lienzo que se puede ver en el Museo del Prado madrileño. Y también como curiosidad, decir que el uso corriente del adjetivo fabuloso ha pasado del antiguo sentido de ficticio, imaginario, fantástico, al de superlativo de grande y de bueno, sin embargo el uso del verbo fabular se mantiene intacto con el paso del tiempo, haciendo referencia a inventar y sus derivados.

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