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Fernando Rodríguez López
Blog de Fernando Rodríguez López.

En Alemania no hay Ratoncito Pérez

En Alemania, cuando a los niños se les caen los dientes no viene el Ratoncito Pérez. Pensarán ustedes que es normal, porque el Ratoncito Pérez es español, pero en realidad el asunto es más profundo. Lo que quiero decir es que en Alemania, cuando a los niños se les caen los dientes€Ś no pasa nada. No viene ningún ratoncito, ni ningún hada, no hay regalos ni monedas bajo la almohada, nada. Simplemente, se caen los dientes. Es normal, así son las cosas, y así hay que aceptarlas.

Bueno, pues con el déficit público pasa lo mismo. El déficit es negativo, y tiene consecuencias negativas. Hace que suban los tipos de interés, y eso perjudica a los ciudadanos y a las empresas que quieren financiarse. Además, al inducir aumentos de demanda produce inflación, y la inflación puede ser un problema muy serio (que se lo digan a los alemanes: con su hiperinflación de la década de 1920 un billete de cien mil millones de marcos no llegaba ni para hacer la compra del día€Ś lo que provocó, por cierto, la llegada del partido nazi al poder). Por otra parte, alguien tiene que acabar pagando el déficit público de la generación que lo produce, por ejemplo sus hijos y nietos, lo cual tampoco parece muy justo. Y encima, como estamos teniendo ocasión de comprobar, el déficit genera desconfianza e inestabilidad en el país. Todo esto se complica un poco más en una unión monetaria (el euro), porque los problemas de unos países se contagian fácilmente al resto. Conclusión: el déficit público es negativo, hay que evitarlo. Así son las cosas, y así hay que aceptarlas.

Para Alemania, España no es un buen socio en el euro si tiene un déficit público elevado, ni tampoco si mantiene estructuras que en épocas de recesión pueden llevar a ese resultado. Alemania quiere que España reforme esos puntos débiles, y presiona para conseguirlo. La reforma del mercado laboral, la rebaja del despido, el aumento del IVA, el copago farmacéutico, la subida de los precios de la enseñanza universitaria, la exigencia de más provisiones a la banca€Ś no van a solucionar el problema del déficit público a corto plazo, pero son señales más o menos claras que enviamos a los mercados y a nuestros vecinos teutones para mostrar que estamos haciendo los deberes.

Pero para Alemania todo esto no es suficiente: el IVA todavía les parece bajo, la compensación por despido todavía les parece elevada y, sobre todo, el mantenimiento de 17 sistemas diferentes para todo, con sus estructuras, sus políticas, sus conflictos y sus asesores les parece demasiado despilfarro. Por eso, todavía no ven del todo claro que haya que salirse del guión (con eurobonos o cambios en el papel del BCE€Ś) para ayudar a un país como el nuestro. Lo malo es que lo que no quiere España es, precisamente, seguir el guión, que en unos días o semanas exigiría solicitar un rescate €œa la griega€ para obtener fondos con los que recapitalizar al sector financiero con problemas. No es sólo cuestión de orgullo patrio, es también el deseo de mantener la confianza y la imagen-país (que valen muchos muchos euros).

Si Alemania no quiere salirse del guión y España no quiere seguirlo, como mínimo tenemos un problema, y así llevamos con él desde hace al menos un par de meses. España quiere mostrar que está comprometida con la consolidación fiscal y pide un tratamiento condescendiente, alegando que es pronto para observar resultados reales sobre el déficit público. Alemania quiere llegar un poco más lejos y pretende que España queme algunas naves más, incluso aunque ello suponga poner a nuestro país en situación de pedir un rescate. En este pulso que parecía condenado al infortunio, en los últimos días España ha sugerido un camino intermedio: que la ayuda europea (del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera) se canalice no como rescate a España, sino como aporte de dinero al Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB) español, lo que en la práctica permitiría a nuestro país utilizar los €œfondos de rescate€ europeos para capitalizar al sector financiero problemático sin necesidad de acordar un programa de ajuste fiscal (que sería todavía más restrictivo para España). Esta propuesta, que será analizada en los próximos días con el apoyo de Francia y de la Comisión Europea, inicialmente ha sido recibida de forma positiva por Alemania. Dado que ellos no tienen Ratoncito Pérez, si aceptan será porque consideran que la alternativa sería todavía peor, que si hubiera que rescatar a España la supervivencia misma del euro estaría amenazada.

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