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Ciudadano Descatalogado

Honorio Cardoso
El blog en Tribuna de Salamanca de Honorio Cardoso

Negrín y Franco

Juan negrin y franco detail

Es un lugar común en el debate político español hablar de la ausencia de auténticos “hombres de Estado”. Más discusión se produce al analizar la Historia española del siglo XX, aunque, podría decirse que el volumen de los mismos es, como el de las trufas salvajes, escaso. Muy tasados son nuestros dirigentes conocedores del pasado (historia y cultura) español, capaces de poner en valor los logros y aciertos de ese pasado, pero también de construir mayorías capaces para romper y quebrar los nudos y amarres heredados que atenazan el progreso de las gentes del presente y responsables de entregar un país mejor a las generaciones futuras...

 

Yo tengo para mí que en dicha categoría caben, sin discusión, dos actores de talla histórica: José Canalejas y Juan Negrín. Ambos personalizan y representan el proyecto y el compromiso por arrancar a España de la pesadilla sostenida en la ensoñación de las glorias imperiales, del ultracatolicismo ensimismado y del autoritarismo político al servicio de las elites propietarias. Canalejas desde el regeneracionismo liberal y Negrín desde la izquierda socialista ofrecieron una salida democrática, europeizadora y rupturista a la crisis en la que la España rancia tuvo atrapada a la España real durante el primer tercio del siglo pasado.

El doctor Juan Negrín constituye una de las personalidades más importantes, y artificialmente controvertidas, de la historia española. Científico eminente, lector curioso y cosmopolita -como atestigua la ingente biblioteca que pudo salvarse de su complicada peripecia vital- y hombre que no esquivó ninguno de los combates, privados y públicos, a los que hubo de enfrentarse. Presidente del Gobierno republicano que sostuvo a la II República española en las horas más amargas de la guerra y de la derrota. Hombre olvidado por la historiografía pretendidamente objetiva, escondido y negado por el socialismo oficial español durante más de seis décadas, denigrado por el anarquismo y vilipendiado por la propaganda franquista.

Y protagonista, muy a su pesar, de un posible capítulo de las Vidas Paralelas iniciadas por Plutarco. Franco y Negrín nacieron el mismo año (1892, febrero y diciembre), murieron en el mismo mes (noviembre, del 76 y del 56), sus vidas transcurrieron en paralelo durante medio siglo, y estuvieron confrontadas durante una parte muy significativa de las mismas. Juan Negrín impidió el triunfo fácil de Franco con su resistencia al frente del gobierno republicano y le obligó a reorientarse hacia una guerra de desgaste, y éste no lo olvidó. El proyecto social-republicano del que Negrín formaba parte fue derrotado y sustituido por el proyecto nacional-militarista que Franco soñó toda su vida. Entre los objetivos de su Victoria estuvo la eliminación de Negrín, fracasó en su dimensión física, pero durante mucho tiempo tuvo éxito su aniquilación moral y política.    

Como durante los últimos noviembres, hemos recordado al General Franco y nos hemos olvidado del Presidente de Gobierno que con mayor energía y acierto hizo frente al golpe de estado contra la II República. Ni siquiera en éste año de las fechas redondas -XL años de la muerte de Franco y LX de la muerte de Negrín- se ha roto la maldición. Los cultos dirán que no es más que una manifestación de nuestras raíces culturales: de las guerras troyanas se conmemora y recuerda a los vencedores y se descuida y olvida a los vencidos. Aquiles y Ulises, frente a Héctor o Casandra. Pero creo que también es fruto de esta Transición con memoria demediada que hemos interiorizado. Sigamos repitiendo el rito como un episodio más de la Historia Congelada que se nos impone: plástico preventivo para el césar vencedor y ceniza desvanecida para el titán derrotado.

Negrín fue un intelectual y científico, europeizado y políglota, Franco no. Negrín fue el firme defensor de la legalidad republicana, Franco el militar felón dispuesto a terminar con ella. Negrín militó en el frentepopulismo antifascista, Franco batalló en las filas del fascismo antipopular. Negrín un hombre culto y conocedor de la Ilíada creyó estar enfrentándose a Áyax y ofreció un pacto a Franco para alcanzar la paz, este respondió como un militarote obsesionado con la limpieza cuartelera, desconocedor del poema homérico e ignorante de quien podía ser el tal Áyax. Negrín usó la fuerza de la razón para ordenar su vida y construir el tiempo histórico que le tocó vivir, Franco utilizó la razón de la fuerza para mejorar su existencia y gobernar la Patria. Juan Negrín fue un ciudadano que dedicó su vida a mejorar las condiciones de vida de los españoles bien como impulsor de la moderna escuela médico-fisiológica española, bien como defensor del espacio público democrático. Francisco Franco comenzó su carrera militar fusilando soldados que se negaban a comer la agusanada bazofia que se les servía y la terminó firmando sentencias de muerte.

Así pues, que nadie se escandalice, al fin y al cabo, uno pretendió ser un honesto socialista, republicano y de izquierdas. El otro fue “Caudillo, por la gracia de Dios”. En el cementerio parisino Père Lachaise una humilde lápida con las iniciales J. N. L. acoge los restos del gobernante democrático. La memoria del Dictador está protegida en el infumable monumento del Valle de los Caídos y en el indigno medallón de nuestra Plaza Mayor. 

Comentarios

Valle-Inclán 29/11/2015 15:01 #1
Extraordinario artículo que pone de manifiesto que en España las letras son "colorín, pingajo y hambre" Y gracias por recordar a Negrín

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