Morante original

Caminos que recordar

José Luis Morante

Parque de San Antonio. Otoño

 
Desde la estación ferroviaria hasta el Parque de San Antonio la distancia es mínima. Una leve cuestecilla por el Paseo Don Carmelo y una airosa rotonda, junto al puente que abre ruta a la carretera de Villacastín, permiten en pocos minutos el acceso a uno de los pulmones más conocidos de la capital. Para los niños es el mejor parque de Ávila por su minicircuito y por la gran extensión de la zona ajardinada. Las cuidadas instalaciones viarias están siempre a la espera de los conductores infantiles que practican sus habilidades frente al volante en cars o en sus bicicletas. Todos saben el significado de los colores y formas de las señales que después encontrarán en sus paseos por la ciudad.

Acodado junto a la avenida de Madrid, el parque se construyó en los antiguos jardines y tierras de labor del convento de San Antonio y distribuye su espacio en dos o tres avenidas principales y en callejas transversales que dejan la forma de un viejo ajedrez verde. En el parque el castaño de indias es el árbol de referencia. Cuando las ramas cuajan sus frutos las avenidas se llenan de erizos y las hojas otoñales circundan los pasos de sus habituales transeúntes.

Muy cerca del parque, un conjunto diferenciado de edificios permite tomar el pulso a la evolución incansable de la ciudad nueva. Está el polideportivo, donde tantas veces presencié sus competiciones de baloncesto y la vieja estación de autobuses, en cuya cafetería siempre tuve entre las manos un café con libros para aliviar la espera del andén.

Desde la estación ferroviaria hasta el Parque de San Antonio la distancia es mínima. Una leve cuestecilla por el Paseo Don Carmelo y una airosa rotonda, junto al puente que abre ruta a la carretera de Villacastín, permiten en pocos minutos el acceso a uno de los pulmones más conocidos de la capital. Para los niños es el mejor parque de Ávila por su minicircuito y por la gran extensión de la zona ajardinada. Las cuidadas instalaciones viarias están siempre a la espera de los conductores infantiles que practican sus habilidades frente al volante en cars o en sus bicicletas. Todos saben el significado de los colores y formas de las señales que después encontrarán en sus paseos por la ciudad.

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