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Blog Paco Cañamero

Tribuna de Salamanca

José Tomás sigue sin mojar

José Tomás también se quedó con la miel en los labios en Linares en este año I tras su resurrección de Aguascalientes. Otra vez salió por su propio pies de la plaza, para disgusto de sus acérrimos, quienes tendrán que esperar a mejor ocasión. Y mira que en esta ocasión acudían al abrazo de la leyenda de Manolete, justo cuando se cumplen 64 años desde que €˜Islero€™ segase su vida para nacer una leyenda que, cuando llega la feria de San Agustín, recupera la actualidad. Incrementada en los últimos años desde que José Tomás se postre en los altares de Manolete y sienta pasión por la vida y la obra del mito de Córdoba.

Al imán taquillero de José Tomás Linares se llenó. Porque cunado llegan los €˜tomistas€™ lo acaparan todo a golpe de talonario. Esos €˜tomistas€™ que no siguen más que a su ídolo y se marcharán el día que diga adiós a los ruedos. Y ojo, que nadie se confunda ni malinterprete la realidad de estas palabras, porque José Tomás es un grandioso torero, el mejor de la actualidad unto a Morante, pero con equilibrio y sin esas parafernalias de aplaudirle todo y de jalearle todos sus movimientos, hasta los desarmes y las manoletinas, que corren de gusto a muchos de sus seguidores. Esa es la diferencia, por ejemplo, con un grandioso como Morante, mucho más artista y variado que José Tomás.

Sin embargo no me gusta el José Tomás de su guerra particular. El que no compite y va su aire. El que se ha montado una fiesta particular, aupado por sus partidarios (que no aficionados). Como el de Linares, en el que los suyos acudieron como si lo hicieran camino de una peregrinación.

Luego ya llegó todo lo demás de la corrida de Las Ramblas, preparada para él y que otra vez no embistió y además, en esta nueva vuelta, el toro de José Tomás baja mucho. De nuevo se quedó lejos de ese triunfo que esperan todos los suyos (quienes pronosticaban que cortaría el primer rabo en esta nueva etapa) y que a él le está costando tanto, pues una oreja es un escaso bagaje para tanta expectación. Antes, en su mejor época, el toro que no le embestía se montaba literalmente en él. Sin embargo, en esta, le cuesta horrores y hasta tiene que abusar de técnica, aunque también es cierto que José Tomás sigue arrastrando las secuelas de la gravísima cornada de Aguascalientes. Y que hace un esfuerzo sobrehumano cada tarde que se viste de luces.

Pero por más que lo quieran tapar no es el mismo.

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