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Blog Paco Cañamero

Tribuna de Salamanca

El dolor de Leandro

Cuando más necesitas algo, muchas veces es cuando más falla, como toda esta mañana cuando las líneas telefónicas de parte del Campo Charro se quedaron sin operar para Internet y por tanto sin posibilidad material de poder trabajar. Es otro claro ejemplo de esta Salamanca de regional preferente (pero con impuestos de Champions League, que nos toca sufrir). En los toros ocurre igual, en ocasiones cuando más fortuna necesita un torero es cuando se cruza en su camino el derrote traidor de la mala suerte. Ocurre ahora con un torero importante Leandro, de los mejores de la actualidad y que bebió las aguas de su aprendizaje en esta tierra, que ahora ha sido noticia por sufrir un inoportuno percance que frena la temporada de su lanzamiento.

Hoy, Leandro vuelve a estar en el lecho del dolor, inmovilizado y con llagas en el alma. Pero sobre todo por ese parón obligado que es lo que más temen los toreros y que se agrava ahora, cuando hay que llenar la despensa y colocarse en un lugar d privilegio, ahora que las campanas del éxito ya tañían en su honor. Tiene que ser durísimo verse postrado y ver cómo pasan las fechas del calendario con su nombre queda rezagado, además de aprovechar otros compañeros las sustituciones y facilitar que suban a la rampa del lanzamiento. Y ver cómo triunfan quienes son competencia directa, como es el caso de Iván Fandiño y de David Mora.

Duele ver el revés de Leandro cuando más necesitaba un aliento. Un poquito de suerte y que esa espada donde ha estado la cruz de su calidad torera, algún día dejase de pinchar en hueso y, automáticamente, el torero de Valladolid y hecho en Salamanca volase a los lugares de privilegio.

Me encanta Leandro y desde hace más de una década, cuando surgió con tanta fuerza de la Escuela de Salamanca, lo seguí con interés. Entonces, casi siempre con un terno corinto y azabache se convirtió en una de las esperanzas locales. De aquellos días recuerdo una novillada, patrocinada por la Escuela Taurina, que toreó en la plaza serrana de San Miguel de Valero. Esa tarde, Leandro cuajó un novillo de Cruz Madruga de manera sensacional y para el recuerdo quedó una foto de Carlos Perelétegui, captando el preciso momento de un remate por abajo que es otra obra de arte.

Leandro es uno de los mejores toreros de la actualidad. De los que tiene el don de la calidad, el empaque y la torería. Un artista y de los que alienta a los aficionados a movilizarse para disfrutar de su buen por hacer. Por eso vaya este ánimo a Leandro y que pronto olvide el túnel del dolor en el que está inmerso para que en breve tiempo las campanas vuelvan a tañer con alegría para cantar sus triunfos.

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