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Blog Miguel Refoyo

Tribuna de Salamanca

El franquiciado de los €˜fast film€™

'Green Lantern (Linterna Verde)€™ sigue los estándares de las adaptaciones de cómic casi a rajatabla, desvaneciendo su oportunidad de ofrecer algo nuevo al espectador.

Echando un vistazo a la cartelera y a los futuros estrenos, no se puede evitar comparar tanta adaptación cinematográfica llegada del mundo del cómic con la comida rápida, el franquiciado y la globalización. Hollywood ha encontrado un modelo económico que ha variado, como en otros sectores sociales, los estándares de calidad y hábitos de consumo. Parece ser que esta moda funciona y el cine ha encontrado en los tebeos un filón inacabable que sobrelleva una explotación radial que al final vuelve sobre sí misma. Los planteamientos de €˜Green Lantern€™ originan desde su presentación una reiteración conceptual y argumental que ya empieza a resultar cansina; el héroe comienza siendo un arrogante y un €œviva la vida€ que podría equipararse al cínico Tony Stark de €˜Iron Man€™, traumatizado por la muerte de su padre y tan descreído que se ha convertido en un kamikaze del vuelo sin miedo a nada. Forjado en el arquetipo, su elección como nuevo miembro de un equipo élite de centinelas celestiales gracias a un anillo que le confiere súper poderes es la coartada para emprender un viaje a la transformación de ese despreciativo piloto en mejor persona, más vulnerable y honesto con sus actos. Su postiza falta de pretensiones y pura diversión desemboca en un desequilibrio que echa de menos irrupciones de humor autocrítico que, en este caso, llegan en momentos impresivibles, haciendo que la €˜space opera€™ épica carezca de cualquier tipo de consecuencia en su fondo discursivo sobre la tenacidad y el recelo.

A €˜Green Lantern (Linterna Verde)€™ le falta algo locura €˜kitsch€™ y le sobra disparidad y una afectación visual que reduce a un espectáculo simplista toda la genealogía de este superhéroe enmascarado. No evita con ello ser otro entretenimiento que busca la enésima variación de la analogía que se establece entre Linterna Verde y toda la estirpe que lleva consigo el sello de la DC o el universo Marvel. Al espectador avezado, todo esto le suena a clonación y no puede sentir un vacío como si el mismísimo Parallax le aspirara su alma como ocurre en el filme. Tampoco ayudan sus efectos especiales de saturación colorista, que la acercan más a una función animada de atiborrada luminosidad antes que a una apuesta por el condimento de credibilidad superheroica. Aquí eso da lo mismo. En esta moda inacabable, una película como €˜Green Lantern€™ hace reflexionar sobre la necesidad de explotar una tendencia hasta el agotamiento. Las adaptaciones de cómics en Hollywood van por ése camino de extenuación. En ése sentido, una película tan desastrosa como €˜Jonah Hex€™ (obviamente, otra adaptación de cómic) poseía más valía de riesgo que esta película.

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