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Blog José Ángel de Horna

Tribuna de Salamanca

María Simavilla, la ilustración elegante

Quizás mis recuerdos de infancia entre pinturas y pinceles o el que en mi casa se conviviera con la pintura de forma habitual, me han hecho ver el arte desde un punto de vista distinto. Sin embargo, sólo quiero definirme como un “disfrutador” del arte. No me considero entendido, ni crítico, así que no esperéis de este blog retorcidas y concienciadas reflexiones, ni curriculums disfrazados sobre las obras de los artistas, sólo intentaré que, mediante unas pocas “pinceladas”, conozcamos los pareceres, inquietudes y proyectos que tienen algunos de los artistas que nos regala nuestra ciudad.
Eran las once menos cinco y mientras esperaba en la barra de la cafetería sonaba de fondo Miles Davis; un lugar acogedor para hablar y pasar un agradable rato junto a un buen café. Enseguida llega María Simavilla, una ilustradora salmantina de 27 años, licenciada en Bellas Artes, en la especialidad de dibujo. Nos sentamos en una mesa y comenzamos a charlar sobre sus comienzos: María es una de esas artistas que lleva la ilustración en su mente, o debería decir en sus manos, desde muy pequeña. Estando con su abuela ya hizo sus primeros pinitos y sin ni siquiera saber escribir ilustra su primer cuento: 'Pepito y el astronauta'; parece viajar atrás en el tiempo cuando comenta que siempre supo qué iba a estudiar de mayor, lo tenía muy claro.

Entre sorbo y sorbo de café me habla de los gratos recuerdos que tiene de la Escuela de San Eloy y afirma segura que asistiría de nuevo a una de esas clases de dibujo al natural para seguir “aprendiendo”. María mueve sus manos alargadas con delicadeza mientras habla, la misma exquisitez que desprenden sus ilustraciones, elegantes y estilizadas, casi siempre con un pequeño toque que te deja con una sonrisa en la boca. Todavía no se ha pasado al tablet, dibuja en un bloc que me enseña donde se puede observar la evolución de un mismo rostro, un gesto, -¡como me gustan esos dibujos hechos a lápiz!- para pasarlos después a Illustrator y Photoshop.

Tiene unos grandes ojos castaños que se iluminan cuando habla de sus profesores con cariño y con gran respeto; me cuenta también sobre su etapa en Bellas Artes en que sus compañeros iban desertando a otras facultades porque veían que Salamanca no tenía potencial como ciudad para vivir del arte. Hablamos largo y tendido sobre lo difícil que es para los jóvenes encontrar espacios y eventos en los que difundir sus trabajos. “Al final todo se reduce a las salas del Espacio Joven y a la Sala Unamuno, y para eso hay que apuntarse a una larga lista y esperar a que te toque”. Me cita entonces La Feria Anual de Ilustración de Bolonia y comenta con tristeza cómo en Salamanca con el marco artístico tan espectacular que tenemos no lo aprovechamos para hacer Ferias así. “Al final vamos a ser un parque temático de despedidas de solteros y turismo de fin de semana”, eso es algo que le desagrada profundamente.

“Tú no vales como artista, no tienes ego” le llegó a comentar un profesor de la Facultad de Salamanca. Esta visión del artista era totalmente opuesta a la que le inculcaron en la época que pasó en Italia: estuvo de Erasmus en la Academia de Bellas Artes de Venecia. “Pero fui a estudiar ¿eh?, no fui de juerga”. Porque aunque es joven, María tiene las cosas muy claras y quiere aprovechar al máximo las oportunidades que le brinda la vida. Me cuenta que durante ese curso se empapaba de arte en la ciudad y descubrió una manera más cercana de entender la relación entre profesores y alumnos. Seguro que esas vivencias le han servido en los talleres de ilustración que ha impartido a niños en Segovia en Ilumina 2011, “unos días inolvidables entre compañeros de profesión y futuros colegas”.

Me entristece escuchar que no se ve en Salamanca dentro de unos años, asegura que le gusta Valladolid por su tamaño no demasiado grande y por las posibilidades de trabajo, ah! y porque es muy “llano” para poder disfrutar de largos paseos con Hugo, su dálmata. “Salamanca está un poco parada”, por eso hace un año entra a formar parte de la agencia vallisoletana de ilustradores, Pencil. “Los primeros encargos llegaron poco después de que me presentaran en la agencia” me comenta. Y es que desde entonces ya ha trabajado para la revista ELLE y varias editoriales. Me enseña, súper orgullosa, su último trabajo, su primer libro infantil ilustrado, Claudia cumple su sueño, para la Editorial Anaya. Si lo ojeas con detenimiento puedes ver el mimo con el que trata cada detalle de cada ilustración, es para estar orgulloso, créanme.

María tiene un blog que actualmente está renovando donde además de colgar sus creaciones expone trabajos de sus ilustradores favoritos, algo que, asegura, le ha enriquecido mucho y le ha hecho crecer como artista. Me cuenta que en la actualidad trabaja en un proyecto personal “supersecreto” que pronto verá la luz y desde aquí le deseamos el mayor de los éxitos.

Para más información sobre esta gran ilustradora:
www.laninapolilla.es
www.flickr.com/photos/simavilla

José Angel de Horna Montero
Twitter: @ArtisticaMente7

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