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Tribuna de Salamanca

Camps, Twitter y la censura

Se está hablando de la censura en Twitter y de la libertad de expresión en la red en general. Soy un defensor de la libertad de expresión. Pero de la buena. Se suele confundir la libertad de expresión con decir absolutamente lo que nos da la gana.

Se nos llena la boca a todos con la importancia que tienen las redes sociales como medios de comunicación y luego, a diario, decimos cosas en Twitter o Facebook que nadie diría en una entrevista radiofónica o en televisión o prensa, con lo que somos nosotros mismos los que le quitamos importancia a estas plataformas sociales, dándoles ámbito de bar, de charleta entre amigos.

Y es que la democratización de la comunicación es genial, pero tiene un único problema: antes la información venía por unos pocos canales de comunicación en manos de empresas de comunicación. Pero estas empresas respondían con sus activos ante demandas por mala praxis, difamaciones, etc€Ś

Ahora cualquiera con una par de cientos de seguidores en Twitter puede iniciar un bulo, de proporciones bíblicas, y acabar con la reputación de alguien. Y como a menudo no está identificada la fuente o si lo está será insolvente y, como la responsabilidad penal de retuitear algo no está nada clara, caemos de bruces en una laguna legal. Otro punto donde la tecnología ha pillado a la legislación sin hacer los deberes.

ÂżLa respuesta a esto es la censura en Twitter? Parece claro que no. Pero a lo de Twitter no hay que darle más vueltas: en diciembre un fondo de inversión de un príncipe Saudí mete 300 millones de dólares en Twitter y un mes después anuncian censura en ciertos países y en ciertos contenidos€Ś.. ni más ni menos.

Por tanto podemos decir que el precio que el régimen saudí pone a que no haya una primavera saudí en su dictadura son 300 millones. Poco me parece para lo que se juegan, pero se ve que ha bastado con ese precio.

Pero, por otra parte, Camps fue declarado inocente. Habrá a quien no le guste, no le convenza. Pero es lo que hay. Tenían que demostrar que no pagó los trajes y no han sido capaces.

Creo que todos pensábamos que Camps tenía que demostrar que los pagó, pero no. Eran los que acusaban los que tenían que demostrar que no había pagado los trajes. Las pruebas las tiene que poner el que acusa. Pero ya da igual. Porque en este país no hay secretos. Los secretos de sumario no existen y en Twitter y Facebook se puede poner lo que quieras de quien quieras porque gente como Camps, Alejandro Sanz o el mismísimo Ramoncín, no harían otra cosa al cabo del día que peinar las redes sociales para poner demandas por difamación. Y eso tampoco es justo (ni siquiera en el caso de Ramoncín).

Por tanto yo abogo por la autocensura. Sin lugar a dudas. Todos antes de escribir u opinar en internet sobre cualquier cosa deberíamos leer y repensar lo que vamos a poner. Somos un país donde la palabra presunto se usa como comodín para poder decir justo a continuación €œpedófilo asesino€ sin que pase nada, porque ya pusimos presunto.

Controlemos nuestras críticas en la red a ver si entre todos contribuimos a que no haya censura porque pongamos nosotros mismos un poco de orden , que es verdad que hace falta.

Seguiremos informando.

Javier Castellanos
Twitter: @judicatario

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