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Querido padre...

... ¿te acuerdas de aquella tarde en la que hablamos un rato por teléfono mientras esperaba que me llevara el tren hacia Madrid, después de 15 días en los que me cuidaste tras una operación? Seguro que te acuerdas, porque fue nuestra despedida.

Querido Padre, esa noche en Salamanca, como tantas otras, después de cenar saliste con tu taxi a trabajar. Pasada la media noche, en un fatídico servicio por la calle mayor de Chamberí, un vehículo te adelantó para después dar la vuelta y ponerse a tu altura. Su ocupante estaba decidido a disparar a tu viajero, que iba de copiloto. Empuñó su revolver hacia el taxi, tú probablemente le viste, pero a él no le importó que te encontrases en medio. Entonces una lluvia de balas salió de su revolver, alcanzándote a ti la primera, hiriéndote de gravedad, cerrándote los ojos para siempre dos horas después, en el hospital, en presencia de tu hija, tu hijo, tu sobrino y tu yerno. ¿Te acuerdas? ¿Qué pasó realmente dentro del taxi? ¿Por qué no volviste a contestar a tu solicitud de ayuda a través de la radio?
 

Querido Padre, desde entonces las personas que te queríamos hemos conocido la herida de la rabia, el tango de la tristeza, y el miedo a la injusticia. Estamos tratando de acostumbrarnos a tu ausencia, pero te echamos de menos cada día…
 

Querido Padre, la herida de la rabia es una carga muy pesada de la que no puedo desprenderme. Son ya muchas navidades tristes en casa de mamá y muchos los momentos de tu esposa, tus cuatro hijos, tus nietos y nietas, que nos gustaría compartir contigo. También son muchos los momentos en los que buscamos tu consejo y no estás, y muchos los cumpleaños de tus nietos en los que se te echa en falta. ¿Cómo le explicamos a ellos lo que te ha pasado? Ellos se merecían tu compañía y tus consejos. Querido padre que rabia da...
 

Querido Padre,  te agradezco haberme dado la vida, agradezco la posibilidad de haberte conocido y, sobre todo, agradezco tus enseñanzas, porque ellas me permiten poder disfrutar de los días con una sana libertad.
 

Querido Padre, pienso con tristeza que contabas ya los meses para tu jubilación después de una vida de trabajo y de lucha para alimentar a tu familia, y después de haber cuidado a tus parientes más enfermos. Ahora que tenías tu ilusiones puestas en esos días, injustamente te los arrebataron. Qué rabia da...
 

Querido Padre, estate tranquilo por nosotros porque tú nos enseñaste a estar unidos, querernos y respetarnos. Intentamos suplir entre todos los huecos vitales que tu llenabas, pero eres insustituible.
 

Querido Padre, el próximo mes de julio, después de tres años de una ardua investigación, se celebra el juicio contra el “presunto” (por imperativo constitucional) autor de éste hecho atroz, el cual se encuentra en libertad. Todas las personas que conocemos el caso tenemos la profunda convicción de  que ha sido él y tenemos sed de justicia. Aún así, también tenemos miedo de que un fallo del sistema permita que este tipo se escape  de cumplir su pena. Que quede en libertad un individuo peligroso, por cuya culpa, por cuya violencia gratuita…. Un individuo que, riéndose de la vida ajena, se llevó por delante la tuya, y por cuya culpa hoy no podemos disfrutar de ti, ni tú de nosotros. Qué rabia da pensar que un día una persona se vaya a trabajar y que jamás pueda volver a su casa, con su familia,  mientras que, incomprensiblemente, este individuo se encuentra en libertad.
 

Querido Padre, tengo miedo de que después de esto siga en libertad. Porque aquella noche él tenía que haber estado cumpliendo una pena por el asalto a la casa de una inocente familia de Galicia, a la que amenazó con su arma en la sien, maniató y robó. Pero no fue así, y qué rabia da… Tú deberías seguir viviendo y todo este dolor no debería haber existido…
 

Papá, tengo miedo. ¿Hasta cuándo va a seguir así? ¿Cuándo van a dejar de hacer daño? ¿Quién se lo va a impedir? Tengo miedo de que pueda hacernos daño otra vez, o que alguna otra familia pueda sufrir esta desagradable experiencia, como ya sufrió antes que nosotros la familia de Galicia… Éste individuo pertenece a un clan que ha convertido nuestra ciudad en algo parecido al Viejo Oeste, y tenemos miedo de que sigan maltratándonos. Querido padre, ¿qué es la justicia?
 

Querido Padre , el otro día murió el señor Lucas, el padre de Rubén. Murió de manera natural. En su funeral había mucha gente triste, pero a diferencia del tuyo, no percibí el ambiente de rabia y de dolor que embargó nuestro interior aquellos días y que aún sigue haciéndolo. No entiendo porque nos ha tocado sufrir a nosotros esto, no lo entiendo papá, y tengo miedo.
 

Querido Padre, si estas leyendo esta carta, que sepas que te quiero y que te tendré de ejemplo el resto de mis días, porque eres de las mejores personas que se puede llegar a conocer. Sigue cuidándonos por favor, y hasta pronto.


Tu hijo A.S.M.
P.D. Tengo tantas cosas por contarte…

Comentarios

novedades sobre el juicio? 08/07/2013 16:10 #4
era estos días, no?
MANOLITO DE LA R 26/06/2013 20:44 #3
Que gran amigo, que gran hombre y que gran luchador fué Angel . Estará en mi recuerdo todos los dias de mi vida y solo pido que se haga justicia, que los ASESINOS no se rian de las victimas.
Pufff... 25/06/2013 09:04 #2
...increíble carta por el amor que en ella se desprende. Sí, querido autor, más que rabia percibo amor. Intentad quedaros con eso porque es lo mejor que le puede pasar a uno en la vida, tener un ser querido tan realmente querido y una familia así de unida. Lo que pase después con el sistema...en serio, es lo de menos.
laura 24/06/2013 15:30 #1
Impresionante la carta. Q razon tienes!!! Q injusto este pais de pandereta q tenemos. Mucho animo para toda la familia.

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