Blog autor

Blog de Félix Rodríguez

Tribuna de Salamanca

Palabras más, palabras menos

Cómo empezar el primer post del año sin decir nada de nuestro panorama. Difícil labor.Tal y como decía en el título, voy a dividir este post en dos partes, separadas por dos palabras que se parecen mucho pero que tienen significados bien distintos.

Primera parte. AFÁN: Solicitud, empeño, pretensión, deseo, anhelo vehemente.

Supongo que esta primera parte es la más bonita de las dos. Trata sobre lo que he visto en estos 10 años desde que creé mi propio estudio hasta hoy. Echando la mirada atrás, recuerdo un espacio en Valladolid desconocido para mí. Venía de trabajar en otras agencias como creativo, diseñador, maquetador, director creativo€Ś 23 años cuando decidí empezar de manera coherente con mi trabajo. Por aquellos entonces como decía, Valladolid era un campo por trabajar. De tierra dura, de días y días al sol, de los de sudor por la frente y nada de descanso. Jornaleros del diseño a pico y pala intentando abrir una zanja que sirviese para que ese campo se fuese regando poco a poco, gota a gota. Agua fresca que entraba en lo que hasta entonces era pasto de unas pocas reses, la mayoría ya resabiadas, y difíciles de lidiar. Compañeros hubo que intentaron unir esfuerzos por aquellas, sin llegar a muy buen término, y es que la luchas de egos sigue siendo nuestro talón de Aquiles. La palabra creatividad no sonaba por ningún lado, y administrar semejante reclamo servía tan sólo para que te llamasen raro o friki, pero€Ś que levante su espada láser quién no lo sea. En fin, trabajos duros pero que iban saliendo, y nuevos compañeros, jóvenes como yo, que intentaban poner su granito de arena para bajar la media de edad de los profesionales de la zona. De repente nos sacudieron a todos. A los inquietos no se nos notó mucho, pero a otros les salió polvo hasta de debajo de los teclados. Agárrense, llega internet, las páginas web, los módems€Ś. Recuerdo a un director diciendo "Internet es una moda". Ese tenía bastante polvo, la verdad. Nos tuvimos que inventar de nuevo y ponernos a estudiar qué era eso, para qué servía€Ś en definitiva, nuevas formas de trabajo. De ahí salieron una buena camada de jóvenes preparados y con ganas también de hacer cosas bien. Las agencias se empezaron a nutrir de nuevos talentos, diseñadores web o programadores. Miro atrás y recuerdo esa estampa con dulzura. Las webs en flash, el movimiento€Ś Todos, estudios o freelances, nos esforzábamos por ser mejores, por formarnos, por tener nuevas miras, nuevos sueños. Muchos quizá tenían sueños demasiado inalcanzables, y otros preferíamos ir teniendo sueños más terrenales, que te diesen la oportunidad de ser cumplidos para, rápidamente, tener otro más, y que no acabase la trepidante aventura de ser diseñador en Valladolid, o cualquiera de las ciudades de esta zona castellana o leonesa, que tan diferente es en algunas cosas, y tan tan igual en muchas otras.

Deseo, anhelo vehemente. Jóvenes y mayores nos esforzábamos por sacar adelante nuestras ideas. Sigo viendo los letreros de muchos de los estudios de diseño que llevan años y años trabajando, como el mío, y me sigue poniendo los pelos de punta el saber que, detrás de esas puertas hay gente que no ha perdido la ilusión y que en la mayoría de los casos, son compañeros, en toda la extensión de la palabra. A algunos, casi todos, les conozco de vista, y me gusta verlos por los mismos sitios. A todos ellos, los que luchan por ser mejores, los que se levantan cada mañana animados pese a que los medios nos lancen dagas que otros afilan tras siglas de partidos de la nada€Ś a todos ellos este pedazo de post, pedazo por el cacho, no por lo grande. Compañeros, desde estas líneas os deseo a todos que este año sea el vuestro, el de todos y cada uno de vosotros, el de la asociación que nos representa, porqué no decirlo, el de los sueños cumplidos, el de los buenos trabajos.

Segunda parte. AFANAR: Hurtar, estafar, robar.

Esta parte es la que menos me gusta de las dos. Cómo cambian los términos y qué crueles vulgarismos, que destrozan una buena raíz, trabajadora, para convertirla en desánimo y vergĂźenza. Últimamente los diseñadores hemos visto cómo vuelan de alto los trabajos buenos. Siempre añorando una junta o esperando un capitán, como dice el himno. Qué hay que hacer en esta tierra para que se enteren de lo que no uno, sino muchos, valen. Es imposible lidiar con unas burocracias y administraciones que, tras la máscara, muerden, matan y descuartizan nuestras solicitudes. Si, solicitamos que se nos tenga en cuenta, solicitamos que se tenga ellos mismos en cuenta. Tengo la sensación de levantarme cada mañana, trabajar, cobrar y antes de pisar la calle, a la salida del estudio, que me hayan quitado la cartera. Los bancos asfixian, y la clase política no tiene nada de clase, y menos de política. Sin duda resistir aquí es complicado, y menos mal que nuestro trabajo hace que tengamos a nuestros clientes casi como amigos. Les ayudamos en sus negocios, les acompañamos en el camino que supone lanzar un producto o una idea, o una empresa que hace años era grande y que, ahora, no puede competir contra las zarpas de una globalización que nos vendieron a golpe de hamburguesa. Estafa tras estafa avanzamos ojipláticos viendo cómo urdangarines consiguen móvil en mano, fortunas que a nosotros nos cuestan la vida. Y sin embargo te quiero, le dirán al llegar a casa. Nosotros nos lamemos las heridas como podemos, y cada mañana lo mismo, a currar, que son dos días, y si puedes, entre medias, intenta vivir.

Pese a esto, buena cara. Estamos en lo nuestro, y eso debe cuanto menos alegrarnos el viaje. Comienza el año, así que todos a trabajar, a soñar, a reír, a vivir, a conocernos, a entendernos, a sorprender, a ser y a estar. Ser y estar, que aquí son dos verbos distintos.

Salud camaradas.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: