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Blog de Félix Rodríguez

Tribuna de Salamanca

Los concursos de diseño. Amor y odio (parte 2)

Seguimos dando ideas para los concursos de diseño. Aquí las 5 últimas.

Como decía en el post anterior, primera parte que acaba en esta, el texto de Luciano Cassisi ayuda bastante a entender la problemática de los concursos, pero sobre todo ofrece unas soluciones que deberíamos tener en la mente a la hora de crear un concurso o de presentarse a alguno. Aquí os dejo otras 5 ideas.

ÂżY si el que organiza el concurso no tiene ni idea?
Muchas veces detrás de los concursos se esconde alguien o algo que no sabe realmente sus necesidades. La capacidad de que esta persona crea que lo tiene todo "bajo control" suele ser que organice un concurso y que se le presenten un gran número de propuestas. Tener el mundo a sus pies. Hace poco me mandaron a través de facebook una invitación a un concurso de diseño, no para que me presentase, sino para ver cómo era ese concurso y que pusiese algo a quien lo organizaba. La cosa era que una fundación no tenía dinero (juas juas juas) y querían un logo, pagando 100 euros. Un evidente caso de tener mucho morro y pocas ideas. Presentarse a estos concursos es vergonzoso, pero mucho más que lo convoque una fundación bajo la frase "no tenemos dinero". En fin, teniendo propuestas sobre la mesa supongo que el que lo convoca se quedaría tranquilo y diciendo "soy la leche".

El valor del trabajo
A todos nos encanta diseñar. Me refiero a los diseñadores. Y cuando salimos del trabajo nos sigue gustando diseñar. A veces un amiguete o familiar va a casa y nos dice "hazme esto pa mi casa que me hace ilusión" y se lo haces, así de buen rollo y sin que se pase. Pero cuando es una empresa o una ONG (pongo este ejemplo porque se da mucho), la cosa cambia. Ahí no se puede esgrimir lo de "hacerlo de buen rollo". Si hacemos un trabajo gratis a alguien que podría pagarnos, es que nuestro trabajo no vale mucho y lo único que estaremos haciendo es tirar el mercado a la basura.

Aun así, personalmente, creo que el dinero no lo paga todo y que en ocasiones hay que ver el fin de aquello que hacemos. En ocasiones una ONG podría suplir este nefasto esfuerzo de organizar un concurso si directamente llamase a un diseñador y le explicase lo que hay. Así se evitarían muchos equívocos y no se tiraría el mercado.

Operaciones de prensa encubierta, es decir, quedar bien.
Hace unos meses, también a través de facebook, vi un concurso de diseño de un logotipo para la nueva temporada de una marca de ropa juvenil. La marca que saca el concurso es de una cadena de un señor gallego que tiene dinero a paladas. Pudiendo contratar al mejor diseñador a la carta Âżpor qué sacar un concurso? Pues porque quedas bien. Luego resultó que lo dejaron desierto, o sea que de pena, y al final tras las quejas de los que se presentaron (a mi entender sin motivo porque en el pliego ponía que se podía dejar desierto), lo otorgaron a alguien. Lo que menos interesa en este tipo de concursos es el resultado final, y la empresa queda como de enrollada y democrática, con un aire de "damos oportunidades", cuando al final todo es eso: humo y buena prensa.

Cuánto pagar en un concurso
Se supone que el premio en un concurso, teniendo en cuenta que se van a recibir más propuestas que si fueses a un estudio de diseño, debería ser más alto que el coste normal. Un concurso "oficial" de importancia, debería al menos tener esta consideración, pero normalmente no es así. Así que si los concursos dan premios bajos y se siguen presentando diseñadores, muchos pueden pensar que nos conformamos con poco. Siempre suele ser así, con lo que Luciano Cassisi tiene razón cuando dice: no es que paguen poco por no tener dinero, sino porque nos conformamos con poco.

Una lástima. Esperemos que cambie el panorama.

Por último: el respeto por nuestra profesión.
Los concursos de diseño son un "sin dios". Lo sabemos. No son como los concursos literarios, por ejemplo, que todos conocemos al ganador del Delibes o del Planeta, y a los que se les paga una pasta. Aquí es de otra forma. Pagan mal, nos presentamos de vez en cuando a alguno, no suelen estar bien preparados y tienen un premio, no un reconocimiento. Además la solidaridad para con tus compañeros de profesión queda por los suelos, porque normalmente hay un ganador, y el resto son perdedores con mayúsculas, ya que su trabajo no es pagado de ninguna manera. Hay algo en lo que no había pensado y que me ha sorprendido del texto de Luciano, y es que en la Declaración Universal de Derechos Humanos dice que "toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por igual trabajo". Así pues todos los concursos deberían ser ilegales.

Quizá debamos sentarnos y pensar entre todos qué podemos hacer cuando vemos un concurso de diseño, pero tengo clara una cosa: no me gustan.

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