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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

Valores, Âżfamilia o escuela?

Esta semana os voy a plantear mi punto de vista personal sobre la educación en valores de nuestros hijos. Existe un eterno debate sobre quiénes son los encargados de esta campo tan delicado e importante de la educación. Como psicóloga y como madre, tengo mi propia visión, influenciada por la suerte que he tenido de recibir la educación que mis padres me brindaron, por mi experiencia educando a mi propio hijo y, por supuesto, de forma inevitable, influenciada por mis conocimientos en psicología en lo que a este tema se refiere.

Nos resulta muy fácil quejarnos de la falta de valores de la juventud de hoy en día y rápidamente suelen surgir comentarios en los que se acusa a profesores y demás profesionales de la educación de no saber transmitir civismo, valores, respeto,€Ś Pero yo me pregunto Âżes realmente responsabilidad del maestro y similares transmitir esos valores? ÂżSon los únicos implicados en la vida de los más pequeños y jóvenes que tienen esa responsabilidad? ÂżQué papel tienen aquí los padres de estos retoños?

Iré respondiendo a estas preguntas que, lejos de ser retóricas, para mí tienen claras y contundentes respuestas.

En cuanto a si la responsabilidad debe recaer sobre los profesores, considero que el papel que éstos tienen en la educación y transmisión de valores es limitado y así debe ser. Si los valores que tienen nuestros hijos fueran exclusivamente transmitidos a través del colegio, se plantearía un conflicto moral importante ya que esta moral podría variar de profesor a profesor o los valores del colegio podrían distar de forma considerable de los valores que existen en la familia. En resumen, un caos para el estudiante y una forma de proceder nada operativa ni funcional.

Con respecto a si los profesionales de la educación son los únicos implicados, evidentemente, no. Además de lo dicho en las líneas anteriores, si esto fuera así, Âżqué papel queda para los padres aparte de tener que cubrir las necesidades básicas de sus hijos? Por supuesto, la educación en valores es una responsabilidad compartida, aunque la mayor parte de esta función debería recaer sobre la familia, no sobre el colegio.

Enlazamos así con la siguiente cuestión, que hace referencia al papel que juegan los padres en este aspecto educativo. Rotundamente sí, son los padres quienes tienen el rol fundamental y más importante en la trasmisión de valores a sus hijos. Es en casa donde deben ponerse en práctica conceptos como el respeto a uno mismo y a los demás, las normas de convivencia (aunque en el colegio sea donde más se pueden entrenar las normas de convivencia social y en grupo, ya que es el contexto que nos lo permite), la disciplina, los comportamientos que son adecuados y que no lo son socialmente hablando,€Ś

El problema radica en que, con el ritmo que nos impone la vida cotidiana tal y como está definido el estilo de vida actual, muchos padres carecen de tiempo para dedicar a sus hijos, pero considero que esa es una excusa muy recurrente.

No niego que, en muchas ocasiones, la falta de tiempo es un factor muy presente y que dificulta enormemente esta labor; sin embargo, cuando uno tiene realmente interés en desarrollar este aspecto de la educación de sus hijos, puede y sabe aprovechar cada momento compartido para hacerlo.

Si en lugar de permitir que nuestros hijos hagan lo que quieran durante el tiempo que estamos juntos para que €œno molesten€ y nos dejen descansar o dedicarnos a las tareas de casa, si el lugar de ponerlos frente a la televisión o el ordenador, si en lugar de dejarles la consola para mantenerlos entretenidos,€Ś dedicamos cinco minutos a leerles un cuento sobre cómo compartir o sobre el respeto hacia las diferencias individuales, dedicamos un poquito de esfuerzo a enseñar las normas de comportamiento adecuadas en la mesa (en lugar de reñirles por lo que hacen mal sin explicar cómo se hace bien), dedicamos el tiempo en el que hacemos tareas del hogar a enseñarles que ellos también deben asumir responsabilidades (adecuadas a la edad de cada niño o joven, claro está) y así conseguir implicarles en esas tareas de manera que se convierte en un tiempo compartido,€Ś todo será mucho mejor.

Algo que considero fundamental es enseñar a nuestros hijos que la falta de tiempo compartido no se compra; si colmamos a nuestros hijos de caprichos y regalos (para que no molesten, para compensar que no les dedicamos tiempo,€Ś), entre otros muchos aspectos negativos, la transmisión de valores que estamos haciendo así es totalmente superficial y materialista y luego no debemos extrañarnos de que, cuando quieran algo, se crean con todo el derecho a exigirlo y sin opciones para escuchar un no por respuesta. Y esto es sólo el punto de partida del que surgen muchos adolescentes problemáticos y personas sin valores ni moral que no son otra cosa que el resultado de su crianza.

La verdad es que es una cuestión a partir de la que pueden surgir muchas complicaciones y ramificaciones, pero no es objetivo de este post profundizar en este momento en ello, ya que simplemente quería expresar mi punto de vista para concienciar de la importancia de una adecuada transmisión de valores y, sobre todo, el papel fundamental que deben jugar los padres en ello, sin delegarlo en profesionales que, aunque también se ocupen de algunos valores, no es su misión fundamental.

Espero que muchos de vosotros compartáis este punto de vista y, por tanto, actuemos todos en consecuencia.

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