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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

"Mi papá/mi mamá está en el paro"

Esta semana, en la misma línea de post que tratan de orientar a los padres en distintos aspectos de la educación y convivencia con sus hijos, me ha parecido muy interesante y adecuado por lo actual del tema resumiros el artículo €œPapá / Mamá No Tienen Trabajo€ de Miguel A. González Felipe, publicado en La Familia Ante Momentos Difíciles, guía editada por la Dirección General de Familia de la Comunidad de Madrid(2004). Espero que a alguno os pueda ayudar a afrontar mejor esta delicada situación, pero tan común por desgracia, ante vuestros hijos.

Dice el autor que €œno cabe ninguna duda de que el desempleo es uno de los factores estresantes más importantes de la sociedad actual. La persona que pierde su trabajo tiende a experimentar una serie de sentimientos de inutilidad, de inseguridad, a veces, incluso de culpa, que terminan generando un importante cambio a menos en su auto concepto y una reducción notable de su autoestima. Cuando la situación de desempleo se extiende a lo largo del tiempo, tiende a producirse, además, una notable disminución de la motivación y aparece la sensación de que, haga lo que se haga, va a dar igual porque no va a haber ningún cambio a mejor (indefensión). La disminución en la autoestima y la indefensión se encuentran en la base de muchos trastornos físicos y psicológicos€.

Entre los problemas físicos que se asocian a la situación de desempleo, fundamentalmente, cuando ésta se prolonga en el tiempo, se encuentran los trastornos hormonales, las alteraciones del sueño, trastornos en el embarazo en el caso de las mujeres, trastornos cardiovasculares y / o respiratorios, consumo de tabaco (o aumento del mismo si ya se era consumidor), consumo de alcohol y / o drogas y un mayor índice de accidentalidad.

Por otro lado, entre los problemas psíquicos que podemos encontrar asociados a la situación de desempleo, podríamos citar la depresión, la ansiedad, trastornos psicosomáticos, trastornos fóbicos, la llamada €œneurosis de paro€ (€œque afecta fundamentalmente a hombres que se encuentran al final de su periodo de subsidio por desempleo€ según González) y trastornos cognitivos.

Es fácil llegar a la conclusión de que, tanto la propia situación de desempleo, como la posible presencia de alguno/s de estos problemas añadidos afectará, de un modo más o menos directo, a los hijos y a la crianza que de éstos ejerce el progenitor en paro.

Por ello, González Felipe nos hace una serie de recomendaciones sobre lo que debemos y no debemos hacer con respecto a la persona en situación de desempleo y a sus hijos, tanto para fomentar en lo posible en bienestar físico y psicológicos del padre o madre en paro, como para que las repercusiones sobre los hijos sean las menos posibles.

Entre las cosas que nos indica que no debemos hacer, podemos citar las siguientes:

− Culpabilizar al desempleado de esta situación.
− Agobiarle, es decir, no presionarle en su búsqueda de un nuevo empleo.
− Utilizar al miembro desempleado asignándole tareas de las que nunca se ha ocupado que, normalmente, son las más desagradables, las que menos apetece hacer.
− Dramatizar sobre la situación.

Todo lo dicho, empeora la situación. Pero, si en lugar de ello, lo que queremos es que la situación sea lo más llevadera posible para todos y que los hijos noten lo menos posible el mal momento, lo que sí podemos hacer es:

− Reforzar, que consistiría en recordarle a la persona en paro todas sus facetas más positivas, sus habilidades,€Ś y €œdar a entender que no somos lo que ganamos, sino el potencial que llevamos dentro€.
− Ayudarle, particularmente en lo referente a €œreconocer sus intereses y preferencias profesionales, así como colaborar activamente en su proceso de búsqueda de empleo.
− Mostrar sinceridad y paciencia.
− €œEntender que no sólo el trabajo remunerado es la única actividad que requiere tiempo y produce cansancio. Otras muchas actividades producen también los mismos efectos€.
− Tratar de ver el lado bueno de la situación, como puede ser la posibilidad de pasar más tiempo en familia, poder hacer otras actividades que nos gustan,€Ś
− Evitar el aislamiento social de la persona desempleada.
− Hablar sobre el tema cuando surja con la mayor naturalidad posible.
− Si la persona en paro comienza a tener problemas físicos o psicológicos, acudir a los profesionales especializados en la materia en cuestión.

Efectivamente, no hablamos de medidas que se apliquen directamente con los hijos pero sí tienen un efecto directo sobre ellos. Seguir estas indicaciones, además de ayudar al miembro de la familia en paro, fomentará un mejor clima familiar, generará una sensación de naturalidad exenta del drama que puede suponer la situación en sí misma y, por tanto, las consecuencias para los niños serán mucho menores hasta, incluso, podrán quedar limitadas a factores puramente económicos.

Dado que esta situación es hoy en día más habitual de lo que todos desearíamos, espero que estas indicaciones os sirvan de alguna ayuda. Hasta la semana que viene.

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