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Andadas

Celia Sierra Moreno

Alemania, esa gran enemiga

Raro es el día que no escuchamos en los medios de comunicación hablar de Alemania. Y desde luego, no siempre bien… Que si políticos que meten miedo cada vez que abren la boca, que si equipos de fútbol que nos dejan fuera de finales europeas… Hoy vamos a intentar lavar la cara de este país que tiene cientos de joyas dignas de descubrir. Y no hablo de sus futbolistas, ¿eh?

Realizar una escapada a Alemania es realmente un privilegio porque, en el mismo viaje podréis disfrutar de paisajes increíbles, ciudades de cuento, castillos, palacios, monasterios…lugares en los que aún se respira la historia y joyas arquitectónicas que han sobrevivido intactas al paso del tiempo.

 

Comenzaremos en Berlín nuestro recorrido por el país de la cerveza. Si hay una ciudad europea en la que se represente tan profundamente el drama que la Segunda Guerra Mundial supuso para el mundo, esa es Berlín. Paseando por sus calles se pueden contemplar los oscuros restos de un pasado no muy lejano. Uno de esos restos es el más de un kilómetro del Muro de Berlín, que dividió en dos la ciudad y que, en los últimos años ha sido decorado por artistas del país. No muy lejos de allí, la Puerta de Brandeburgo, símbolo de la reunificación del país en el Reichtag, la sede del parlamento alemán.

 

Si queréis saber un poco más de la Alemania de la guerra no podéis dejar de visitar el Checkpoint Charlie, uno de los puntos de acceso para extranjeros en el Berlín del este y escape de algunos habitantes de la RDA. Hoy, cuenta además, con un museo dedicado a la historia del muro y a aquellos que intentaron cruzarlo.

 

Creo que todos deberíamos ir al menos una vez en la vida a Berlín. Tal vez nos serviría para descubrir que el pasado no está tan muerto como creemos y veríamos a lo que podría llevarnos un enfrentamiento similar en la actualidad.

 

Uy! Qué dramática me he puesto, no? Vamos a relajarnos tomando una cerveza bien fria, probablemente la mejor que hayáis probado nunca y unas salchichas para reponer fuerzas.

 

Una vez comidos y bebidos, es un buen momento para ajustarnos las mochilas y atarnos bien las zapatillas para ponernos rumbo a Postdam. Esta ciudad es, quizás, una de las más bonitas de toda Europa. Está a solo veinte minutos de tren de Berlín y es capital del Estado de Brandenburgo además de un importante centro de educación, ciencia y turismo. Desde 1990 Postdam es Patrimonio de la Humanidad y en sus calles se conserva el esplendor del barroco europeo. Alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XVII y XIX y posee uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de toda Alemania. El barrio de Alexandrowka, donde se asentó la colonia rusa; Weberviertel, el barrio de los tejedores y el barrio holandés tienen un encanto difícil de olvidar. Este último fue construido entre 1734 y 1742 por los inmigrantes que llegaban a trabajar las tierras que habían quedado desoladas tras las guerras. Cuenta con unas ciento cincuenta casas de ladrillo rojo al más puro estilo holandés y se ha convertido en un pintoresco lugar repleto de cafés, restaurantes y talleres artesanales.

 

Presente y pasado se unen en las calles de Postdam… no me digáis que no os pica el gusanillo…

Si todavía queréis más razones para visitar Alemania, os las doy: la monumental Dresde. Situada el este del país, quedó prácticamente aislada del mundo durante cuarenta años y fue, este aislamiento lo que hizo de Dresde lo que es hoy. Tiene una de las colecciones de arte más grandes de Europa además de varias galerías y museos.

 

Colonia es otro de los lugares de visita obligada en nuestro viaje a Alemania. Es la cuarta ciudad más grande del país y la más famosa dentro del estado federal de Renania. Su seña de identidad es, sin duda, la Catedral. Situada en la orilla izquierda del río Rin, es una obra maestra de la arquitectura gótica y una de las más fabulosas construcciones cristianas.

 

Hemos disfrutado de historia, arte, monumentos y belleza a lo largo de nuestro viaje por Alemania. Ahora os propongo que respiréis profundamente y os dejéis llevar por el encanto del paisaje que vamos a recorrer: la Selva Negra.

 

Este macizo montañoso situado al suroeste del país es un lugar turístico famoso sus balnearios, por las casas de los campesinos con una arquitectura muy característica, por el jamón, por el aguardiente de cereza y por esa deliciosa tarta en la que habéis pensado todos cuando habéis leído el nombre de la región. ¿Cierto?

 

Por cierto, si aún no habéis comprado un souvenir, aprovechad y comprad un reloj de cuco tan típico de esta zona. Si tengo que haceros un recorrido rápido por la Selva Negra, os diré que no podéis perderos las cascadas de Triberg, el Museo de Granjas o Donaueschingen, donde se puede contemplar el nacimiento del río Danubio. Lo que os digo… como en un cuento. Sólo falta la música y el príncipe!

 

También desde la Selva Negra podéis recorrer lugares súper interesantes como Alsacia, Stuttgart (si, también la conocéis por el fútbol) o el Lago de Constanza.

 

Nos queda una ciudad importante que visitar. Munich. Si, la ciudad del Bayern… esa, esa. Es la capital del estado de Baviera (que os sonará también por la princesa Sisi) y fue fundada en el siglo XII por Enrique el León. El papel de esta ciudad fue fundamental en la Segunda Guerra Mundial ya que fue nombrada por Hitler “Capital del Movimiento Nacionalista”. Fue duramente castigada por los bombardeos aliados y, al finalizar, fue reconstruida e integrada en la República Federal Alemana. Actualmente, es una ciudad próspera en industria y tecnología. En Munich podéis ver la Catedral, Las tres pinacotecas o el Jardín Inglés, uno de los parques urbanos más grandes del mundo. Y si vais entre septiembre y octubre, disfrutaréis en primera persona de la Fiesta de la Cerveza de Baviera, una celebración que recibe cerca de seis millones de visitantes. Ah! Y si vais en otra épica… pues no dejéis de visitar la cervecería más importante de Munich, la Hofbräuhaus, visitada a diario por cientos de personas.

 

Fin de nuestro viaje por Alemania. ¿Qué os ha parecido? A mí me caen bastante mal los alemanes… futbolísticamente hablando, eh? No tengo el gusto de conocer a ninguno para juzgarlo… pero reconozco que tienen lugares que son de cuento. Espero que vosotros hayáis disfrutado del viaje tanto como yo. Gracias por la compañía. Nos vemos la semana que viene.

Comentarios

Arantxa M. 10/05/2013 16:20 #1
La verdad es que leyéndote, entran unas ganas de viajar tremendas!! Que pena que junto al blog de todos los viernes, no regales una par de billetes de avión...

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