Silueta original

Abriendo alamedas

Hugo Crespo

La zona cero

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Los términos «izquierda» y «derecha» ya no explican todo lo que sucede, otros conceptos -«arriba» y «abajo», «nuevo» y «viejo»- vienen a complementar a los anteriores. No se trata de hacer concesiones a la ideología dominante, sino de combatirla haciendo nuestro discurso inteligible y atractivo. La zona cero de nuestra revolución empieza por el lenguaje. 

            Desde el surgimiento del 15-M y con la irrupción de Podemos ya no todo se explica con el eje izquierda-derecha; arriba-abajo y viejo-nuevo han venido, de momento, a complementar el tradicional etiquetado que se hace de la oferta política en nuestro país. Si antes de la crisis ya había cosas que no encajaban en el tradicional eje izquierda-derecha, ahora se hace prácticamente inasumible intentar explicar lo que pasa utilizando sólo esas etiquetas. Un PSOE indistinguible en su labor de gobierno del PP sigue apelando a una etiqueta, en este caso la «izquierda», que lo distinguiría del PP.

 

            Con la quiebra del keynesianismo de posguerra en los años setenta, la «izquierda» o lo que se entendía que ésta significaba, se ha vaciado de contenido. Por un lado, los partidos socialdemócratas iniciaron el viraje al centro con la Tercera Vía del laborismo inglés, y por otro, los partidos comunistas o bien desaparecieron o se vieron reducidos a la marginalidad. Las categorías «izquierda» y «derecha» perdieron una parte del sentido que tenían y dejaron de explicar muchas cosas.

 

            No se trata de que ya no existan la «izquierda» y sus valores, sino de superar el fetichismo y la superstición de una buena parte de la autoproclamada «izquierda real», más preocupada por los símbolos y las liturgias que por transformar la realidad. Eso, unido a la brutal ofensiva del capital en las últimas décadas, explica la pérdida de base social de los autoproclamados partidos de izquierdas. Por resumir: son pocos, dogmáticos y están todo el día pelándose entre ellos.

 

            Cuando aparecen fuerzas políticas que no sólo apelan a la «izquierda» llegan corriendo los guardianes de las esencias a defendernos de estos falsos profetas, olvidando, como siempre, que en su largo proceso de degradación, ya no le importa a casi nadie lo que tengan que decir. La revolución no tiene nada que ver con el idealismo, sino con el materialismo, con saber de qué capital humano disponemos para llevarla a cabo. Por eso, apelar a otras categorías que hagan inteligible nuestro discurso nos llevará a la zona cero de donde partirá la revolución, sin concesiones de ningún tipo. 

Comentarios

Para Claro 31/12/2014 13:12 #3
Hay otros que no se van porque ya pillan cacho, como Domingo y los 1600 euros que se levanta en Madrid. Eso sí es estar al sol que más calienta
Claro 31/12/2014 08:58 #2
¿Ya te has ido a Podemos? Como os gusta pillar cacho. Estáis al sol que más calienta.
José Luis Sánchez 30/12/2014 12:45 #1
muy a cuenta hace dos días leía este artículo: http://www.attac.es/2014/12/27/ya-no-existen-derechas-ni-izquierdas/?utm_source=feedly&utm_reader=feedly&utm_medium=rss&utm_campaign=ya-no-existen-derechas-ni-izquierdas

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